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Política - De Pe a Pa
Escrito por Editorial AMN   
martes, 23 de febrero de 2010

 

  • El Presidente del “haiga sido como haiga sido” reparte culpas de su fallida administración. Le echa la culpa a gobernadores, presidentes municipales, a los diputados, a la crisis económica y no estará lejos el día en que también culpe al chupacabras o al chapulín colorado. Felipe Calderón y la partera -cuando es mala-, ahí se van culpando a todo mundo porque todo sale mal.
  •  

  • Por: Alberto Vieyra Gómez

 

 

AMN.- En una entrevista que concedió a la revista gringa News Week, el inquilino de Los Pinos, sin ambages, le echaría la pelotita a la crisis económica, diciendo que el asombroso reposicionamiento del PRI en todo el país en los últimos tres años, que culminó con el desastre electoral de su partido el 5 de julio pasado, es obra de la crisis económica. ¿Y su deplorable gobierno no cuenta?

 

El señor Calderón, intentó atajar el repunte del PRI y su virtual regreso a Los Pinos en el 2012, al afirmar que nada está escrito para las próximas elecciones presidenciales. Y explicó su sesudo análisis:

 

“Cuando yo empecé a competir para ser presidente de México, según las encuestas, estaba en el lugar número 17… no me daban ninguna posibilidad de ganar, aún dentro de mi partido. Pero yo gané -haiga sido como haiga sido-. Entonces nada está escrito en las elecciones”.

 

¿Qué nos dice Felipe Calderón, con eso de que nada está escrito y que a pesar de estar en la lona, podría refrendar la presidencia de la República con otro monstruoso fraude electoral en el 2012? ¿Esa es la línea que tiene de los recalcitrantes halcones de Washington? ¿Aguantarían los mexicanos otro fraude electoral, a sabiendas de que Calderón ha llevado al país a la más severa crisis de las crisis en la historia contemporánea, esto es crisis de seguridad pública, de empleo, de salud, de educación, de economía y política, cuyo caldo de cultivo amenaza peligrosamente la paz social en México?

 

Sobre el particular, retomo la segunda parte del análisis de Strategos Consultores:

 

“Ciudad Juárez expresa hoy el punto de ruptura nacional. ¿Qué va a pasar cuando en el corto plazo no haya ninguna solución? Para efectos prácticos, seguirá el dramático deterioro del tejido social y avanzará la degradación institucional del gobierno. El reclamo de la gente pasará a una demanda específica: la renuncia del Presidente. La crisis, por tanto, amenaza con destruir los fundamentales de la República. En amplios sectores de la población se instala ya la idea de que este gobierno ya se terminó. Una administración fallida puede incluso no concluir el ciclo sexenal. En Ciudad Juárez se vieron pancartas con leyendas de juicio político al Presidente. Si el régimen persiste en su idea de la transexenalidad, entonces veremos al Ejército en funciones de control social y político, con los desastrosos efectos que esto trae consigo.

 

Hay muchas interrogantes que contestar, la principal de ellas es ¿cómo gobernará el Presidente los tres años que le faltan si los puentes con el PRI están rotos? Veamos lo que sucede en el Congreso. La indicación que reciben las bancadas priistas es que sus miembros eviten quórum legal en las comisiones dictaminadoras hasta después del proceso electoral del 4 de julio. Para efectos prácticos, el Poder Legislativo cierra sus puertas a las reformas del Ejecutivo. La parálisis es inocultable. ¿Qué puede hacer Felipe Calderón? Atizar la campaña contra el Congreso a fin de trasladar a sus facciones hegemónicas, que son las priistas, el costo del fracaso gubernamental. Si esta es la opción del régimen, entonces estamos en la antesala de un enfrentamiento entre dos poderes cuyo referente podría encontrarse en el Perú de Alberto Fujimori.

 

No se descarta, ningún escenario, por exótico y peligroso que sea para la democracia. En el fondo, los juegos perversos del poder apuntan ya hacia los extremos. La institucionalidad no deja de ser expresión de vacío. Véase el caso del secretario de Hacienda, que parece no haberse enterado de la ruptura. Ernesto Cordero busca una interlocución con el PRI en el Congreso para encauzar el proceso de reforma fiscal. El mensaje que manda el PRI es que lo hagan con sus nuevos aliados de la izquierda. La obra parece de ingenuos o de suicidas políticos.

 

Lo que viene es una campaña que responsabilizará al PRI de la falta de acuerdos en el Congreso y de los problemas que esto derive en materia económica y política. Calderón dará inicio con esto, a la sucesión presidencial de 2012.

 

Los factores de apoyo colateral del Presidente se debilitan. En el PAN, César Nava queda cuestionado y con un pie fuera del partido. Lo impugnan los grupos afines a Vicente Fox, a Diego Fernández de Cevallos, a Manuel Espino y a Santiago Creel. No se ve cómo pueda reencauzar el proceso electoral de 2010 y menos, los que vienen después de este año que se convierte en el punto de inflexión de todo el sexenio.

 

En la Secretaría de Gobernación las cosas no son distintas. Fernando Gómez Mont se queda al frente de la política interna del país, pero sin la confianza de los calderonistas químicamente puros y tampoco del Presidente. En términos estrictos, no tiene condiciones para extender su ciclo en Bucareli. En dos ocasiones presentó ya su renuncia al Ejecutivo. Se ha difundido una en que, no hace muchos meses reaccionó airado ante una increpación presidencial salida de tono: ¡A mí no me grites, porque te aviento la renuncia!

 

Una tercera habría ocurrido en la víspera de su renuncia al PAN. La indicación del Presidente es que su separación del cargo se haría efectiva después del proceso electoral de julio o en el momento en que tenga sustituto. Por lo pronto ya se mencionan a Juan Molinar Horcasitas o Josefina Vázquez Mota para ocupar su cargo.

 

Con Margarita Zavala, su esposa, avanza otra fractura. Hace semanas que en todos los corrillos se habla del distanciamiento cada vez mayor, mientras Felipe Calderón empuja las alianzas, Zavala y Gómez Mont, entre otros, son quienes abominan no sólo en  privado, incluso públicamente dicha aberración. Se ha partido en dos la nave, debido al motín que en contra de Calderón encabeza su propia esposa.

 

¿Con qué apoyos cuenta el  Presidente para gobernar lo que le resta de su mandato? Todavía con el de Estados Unidos, que ha sido el beneficiario de una administración débil; el Ejército, que ya registra líneas de ruptura a su interior porque Felipe Calderón perdió el consenso de las Fuerzas Armadas; la jerarquía católica, enfrentada y alejada por la ambivalencia del PAN y de la administración en temas como el del Estado laico; los medios de comunicación electrónicos que comienzan a verlo como un mandatario débil y sin futuro; y el PRD de los execrables chuchos que hoy defienden a Calderón. ¿Son suficientes esos apoyos? No. El principal de ellos no lo tiene consigo: el respaldo social. Es nula su capacidad de convocatoria y ausente su liderazgo político.

 

¿Podrá el Presidente con el PRD como aliado alcanzar mayorías parlamentarias que materialicen algunas reformas? No. La aritmética legislativa no les alcanza a formar esas mayorías. La Gobernabilidad está en manos de factores que ya no controla el Presidente. En estas condiciones, la intención de transexenalidad no pasa por el camino de las elecciones ni del proceso democrático, sino por el uso político de esos factores de apoyo estructural, particularmente, el Ejército.

 

Todo parece indicar que el Presidente no procesa la idea de que un priista le suceda en el cargo. Prefirió dividir a su partido con una apuesta aliancista de carácter heterodoxo antes que mantener los pactos con el PRI.

 

Fue el Presidente quien perpetró la ruptura. Ahora se sabe, por ejemplo, que fue él quien desde Los Pinos llamó a los miembros del Consejo Nacional panista para que ratificaran las alianzas en Oaxaca y otras entidades federativas en contra de la posición de Fernando Gómez Mont. Calderón operó personalmente el voto a favor de la alianza con la izquierda en Oaxaca. Lo confirmaron prominentes panistas. El primer mandatario hizo llamadas telefónicas a miembros del CEN azul para pedir respaldo a la coalición que va a postular al obradorista Gabino Cué como candidato a gobernador de esa entidad. Después de las llamadas, sólo hubo un voto en contra –Gómez Mont-.

 

¿Por qué Felipe Calderón decidió promover esa alianza en particular cuando Gabino Cué es la expresión emblemática del lopezobradorismo en Oaxaca? Es cierto que Ulises Ruiz representa un cacicazgo a la vieja usanza, pero ¿se justifica dividir al PAN con un candidato como Gabino Cué? Él siempre despreció a Calderón como presidente constitucional y sólo aceptó darle su reconocimiento a cambio de la candidatura.

 

Ahora, nadie ni nada garantiza éxito en esta aventura. La estrategia aliancista ha cohesionado al  PRI. Además, el Presidente se ha quedado sólo con el apoyo de sus fieles, que no resuelven una elección tan comprometida como la del 2012. Y está por verse si ganan en el 2010. El asunto, sin embargo, es la fractura en Acción Nacional y la soledad que vive el Presidente a la mitad de su mandato.”

 

 
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