Política
De Pe a Pa
Control y censura
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| Política - De Pe a Pa | |
| Escrito por Editorial AMN | |
| lunes, 26 de julio de 2010 | |
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AMN.- La absurda guerra contra el crimen organizado, que ya deja alrededor de 25 mil muertos en lo que va del aberrante sexenio del “empleo” y el “haiga sido como haiga sido”, se ha convertido en la más extraordinaria cortina de humo, que no nos ha permitido ver en toda su dimensión, monumentales problemas torales de México, como el secuestro de la Cofetel a cargo del régimen calderonista, y todo con un clarísimo propósito de utilizar a los medios de comunicación del Estado –IMER y los canales de tv 11 y 22-, para transformarlos en instrumentos de acción electoral, con el fin de perpetuar al PAN en la presidencia de México para el 2012. Para no pocos expertos y analistas, esa nefasta guerra anticrimen, que ha exhibido a México como un Estado fallido, tampoco nos ha permitido a los mexicanos, ver que hacia el interior de la partidocracia, se inició ya, una cruenta fase de traiciones políticas, que sin duda, tendrán a corto y mediano plazo, un altísimo costo para la República. Para Strategos Consultores, la recomposición del gabinete calderonista lleva implícitamente el mensaje de que “se van los traidores al Presidente y al PAN, y llegan los leales, aunque no tengan estatura política”. En el caso del PRI, Enrique Peña Nieto valora reformas inéditas para empatar la elección del próximo gobernador en el Estado de México con la federal del 2012. Busca hacer frente, de esta manera, al conclave que se ha formado en su contra y en el que participan facciones del PRI, como la encabezada por Manlio Fabio Beltrones Rivera. Pero la traición más abiertamente declarada es la de los chuchos en el PRD. Con una franquicia en decadencia, ofrecen ya la nominación presidencial al ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente. Vetan por esa vía a AMLO y a Marcelo Ebrard, quienes han conformado ya, lo que se conoce como la yunta de Silao. El análisis de Strategos Consultores sobre el secuestro de la Cofetel, es por demás interesante: “Manlio Fabio Beltrones habla que en el asunto de la Cofetel se traiciona su espíritu de autonomía al quererlo dejar como un órgano de gobierno. Se ignora su trascendencia como un ente del Estado mexicano, con el agravante de que el primer mandatario descuidó las formas. Impuso, sin recato alguno, a un incondicional en la Comisión Federal de Telecomunicaciones. Sin operación política de por medio, dejó que Juan Molinar Horcasitas maniobrara para que Mony De Swaan Aldatti asumiera la presidencia de Cofetel. Fue un auténtico albazo. En el Poder Legislativo esto se leyó como provocación. Es parte del estilo personal del presidente Calderón, pero ahora, en vez de ayudarlo, le complica su agenda en el Congreso. Para la oposición del PRI, De Swaan es el problema: debutó violando
un amparo judicial a favor de Iusacell … Luego negó la autonomía del órgano que preside. No es una gente con experiencia en el sector. Imponerlo sin negociación alguna afirma el conflicto entre dos poderes. En la sesión ordinaria de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, varios legisladores plantearon las intenciones aviesas del Ejecutivo con relación a los medios públicos. David Penchyna sentenció: `Hoy debemos reconocer que la Cofetel es un órgano capturado, pero no por los poderes fácticos a los que aludía el entonces Secretario de Comunicaciones y Transportes -Luis Téllez-, sino por el Gobierno. Es un órgano al que se le ha arrebatado, por la vía de hecho, la autonomía que el derecho le había concedido´. Desde la tribuna de la Permanente, explicó que desde el principio del sexenio, el Gobierno Federal urdió una conspiración para apoderarse de la Cofetel, para controlarla, apartarla de su función reguladora y hacerla un instrumento de poder político. `Lo que el Presidente quiere, al costo que sea, es el poder sin controles. Por eso llegó a la Presidencia de México después de la campaña más sucia de la que se tenga memoria. Por eso se quiso capturar a la Cofetel, porque se supone que con la Comisión en sus manos, podrá influir en la voluntad de los medios de comunicación masiva y en la de algunos de los más importantes empresarios de este país, llamémosle a las cosas por su nombre, no le tengamos miedo´. Penchyna sostiene, además, que no es casualidad, que en el currículum de Mony de Swaan se presuma un posgrado en seguridad nacional en una universidad hebrea. Se trata, adujo, de que la Cofetel tenga `funciones de espionaje´. Tampoco es casual, afirmó, que la pinza se cierre en el organismo promotor de medios audiovisuales con que un titular desconocedor de la comunicación pública, pero ampliamente enterado en temas de seguridad nacional provenga del Cisen. `No tengamos miedo… vayamos adelante y exijamos la legalidad; devolvámosle la autonomía a la Cofetel para hacer de ésta un organismo del Estado Mexicano que le sirva al pueblo de México y no a un grupo temporal de tentadores del Poder´, dijo Penchyna. En la misma frecuencia, Manlio Fabio Beltrones es directo al sostener que De Swaan es `una imposición del Presidente para que este órgano regulador, que debería ser del Estado mexicano se convierta en un órgano de control político del gobierno en turno´. El asunto es de fondo. Si bien se descuidaron las formas en la designación de De Swaan al frente de la Cofetel, lo importante está en el proyecto de control que entraña su arribo a ese órgano regulador y que va de la mano con la creación, el 31 de marzo de 2010, del Organismo Promotor de Medios Audiovisuales –OPMA-. Por ley, el OPMA es el encargado de generar, producir y distribuir contenidos audiovisuales para las estaciones del Instituto Mexicano de la Radio y para los canales de televisión 11 y 22, así como para la radio y la televisión educativa. En pocas palabras, lo que busca la OPMA es el sueño dorado del gobierno: la censura y control. En materia de medios, la estrategia está a la vista de todos: colocar en el ámbito del Ejecutivo los instrumentos de control suficientes para ampliar los referentes de publicidad y propaganda del gobierno en tiempo de elecciones. La creación del OPMA, la recuperación de la Cofetel -a través de la expulsión de Héctor Osuna y el posterior nombramiento de Mony de Swaan-, la ampliación de la cobertura del Canal 11 y otras medidas, tienen algo en común: una mayor injerencia gubernamental en medios de comunicación, adornada de un discurso democrático y de visión de Estado. Vale preguntar ¿qué han dicho sobre este particular los partidos que se aliaron al PAN en el pasado proceso electoral? Es tan ominosa la regresión en este terreno que merecería un voto de censura de la oposición toda al gobierno federal. Calderón y su equipo de asesores y colaboradores -con el titular de la SCT, Juan Molinar Horcasitas, a la cabeza- actúan en función de las próximas elecciones y el partido, no de los intereses de la sociedad, ni de los consumidores, ni de la verdadera competencia. Hay elementos suficientes para acreditar que en lo que resta del sexenio, Felipe Calderón prepara el terreno de un control directo sobre los medios públicos de comunicación. Se trataría de una acción simple de gobierno para tener instrumentos de propaganda que refuercen la campaña del PAN en el 2012”.
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