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Política - De Pe a Pa
Escrito por Editorial AMN   
jueves, 25 de febrero de 2010

 

  • Son muchos los mensajes del Presidente del “haiga sido como haiga sido”, que ante el fracaso de su gobierno estructuralmente débil por su cuestionado origen electoral, comienza a culpar a los adversarios políticos y aún a sus propios correligionarios de partido, del fracaso de su administración.
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  • Por: Alberto Vieyra Gómez

AMN.- ¿México aguanta otro monstruoso fraude electoral como en el 2006? ¿Cómo podría Felipe Calderón lograr la continuidad de un sistema político panista en agonía y con la mayoría de la opinión pública y de la percepción de los mexicanos en contra? ¿Cuál es el colchón de número de votos de que dispone el Presidente de la República, para perpetuar el régimen de la derecha otros seis años más en el poder? ¿Con la pretorianización del régimen, Calderón le apuesta a esa peligrosa continuidad?

 

¿Le habrá dicho la ponzoñosa oligarquía empresarial que no paga impuestos, lo que en su momento le dijo a Vicente Fox, de que si permitiría así como así el regreso del PRI a la silla presidencial? ¿La Casa Blanca, que no ha dado su voto al PRI, apostará por la continuidad de un régimen panista, aunque haya dado sobradas muestras de ineptitud e insensibilidad a las demandas sociales de los mexicanos más pobres?

 

Son muchos los mensajes del Presidente del “haiga sido como haiga sido”, que ante el fracaso de su gobierno estructuralmente débil por su cuestionado origen electoral, comienza a culpar a los adversarios políticos y aún a sus propios correligionarios de partido, del fracaso de su administración, como si en México no hubiese Presidente de la República, lo que ha dado lugar a una severa crisis de las crisis en México.

 

Una vez más queda claro, que el reparto del poder político en México, a partir de 1997, cuando el PRI perdió su mayoría parlamentaria y luego en el 2000 la Presidencia de la República, ha dado como resultado un caos, en el que unos culpan al Presidente de inútil y este a aquellos. Ese juego de la pelotita, le hace un terrible daño a la nación.

 

Sobre este candente tema, vale la pena leer y releer el análisis semanal de Strategos Consultores:

 

“La conflictiva del país no refleja sólo problemas de coyuntura sino de agotamiento de modelo. Si bien hay un juego de poder en el que el Presidente apuesta su resto a evitar que en 2012 el PRI regrese a Los Pinos, no deja de ser paradójico que las izquierdas compren una tesis que las ha hecho víctimas del veto histórico de un sistema corrupto y esencialmente autoritario. Un régimen que a partir de 2000 encarna en los gobiernos panistas. Vicente Fox cancela, en 2006, el acceso de la izquierda al poder. Pero la administración que surge de una elección cuestionada, pronto muestra su incompetencia. Hoy, la gestión del presidente Felipe Calderón ha llegado a su fin. Lo que parece venir es la inercia del conflicto y el interregno político. Con una parálisis absoluta en el Congreso y un descontento social generalizado, la ruptura nacional asoma en Ciudad Juárez. Pero la crisis no es sólo de seguridad, también lo es de empleo, de educación, de salud.

 

Tres asuntos exhibe la crisis: 1) la espiral de violencia y su extensión territorial. Ciudad Juárez refleja un punto de inflexión y el inicio de la ruptura nacional; 2) el discurso del secretario de la Defensa del martes 9 d febrero evidencia la puesta en marcha de un delicado experimento: hacer del Instituto Armado el factor crítico de la continuidad política; y, 3) la renuncia al PAN de Fernando Gómez Mont anuncia el reacomodo definitivo de los grupos al interior del gobierno y del PAN de cara al proceso de sucesión presidencial.

 

La lectura del Presidente es que puede vencer al PRI y evitar su regreso a Los Pinos. La tesis es simple: antes que permitir que un priista le suceda en el cargo, está dispuesto a una alianza heterodoxa que lleve al triunfo a un candidato mediático. Oaxaca y Durango son, en esta lógica, dos experimentos cuyos resultados serán valorados en el corto plazo. El último recurso es el factor militar. El Ejército gana terreno no sólo por los errores gubernamentales, sino porque hay un trazo que lo coloca, en una situación de caos nacional, como el único elemento de gobernabilidad. El régimen probablemente no descarta ningún escenario, por extremo que éste sea, siempre que el grupo en el poder continúe al frente del Estado.

 

La derecha y los sectores duros del sistema esperaron mucho tiempo para llegar a donde están. Muchos de sus miembros no están dispuestos a celebrar un pacto de cesión de poder que beneficie al PRI. Por ello, parte de lo que hoy sucede tiene una explicación atípica y poco racional. Atípica porque se prefiere cerrar en el cuarto año la gestión de todo un sexenio; y poco racional, porque si los cálculos fallan, la ex presidencia de Felipe Calderón será acosada como pocas y quizá también acusada. Algunos sectores agraviados por su guerra contra el narco están desde hace tiempo con la idea de darle cuerpo a la tesis de la limpieza social y del genocidio. Sin un acuerdo explícito que lo proteja, el exilio calderonista será de pronóstico reservado.

 

La visión de corto plazo es el cáncer de la actual administración. Ahora, el grupo compacto de Los Pinos cree posible fracturar el ascenso al poder del PRI. Felipe Calderón no desea ser recordado como el mandatario que le abrió al viejo partido las puertas de su retorno al poder. Si esto ocurre, será muy pesada la carga para un panista ortodoxo que ha jugado con la idea de pasar a la historia como un político que sorteó todas las adversidades y que triunfó en situaciones de excepción. En el fondo, de lo que se trata es de evitar que sea él, Felipe Calderón, quien cierre el ciclo del PAN en el gobierno y el que abra una nueva etapa de dominación hegemónica del PRI con cargo a las fallidas administraciones panistas.

 

La ruptura al interior del PAN y los juegos de poder del Presidente, anuncian el inicio de la peor guerra política contra las facciones priistas dominantes en el Poder Legislativo. David Penchyna sostiene que el Presidente Calderón ya no espera nada del Congreso. `Le valió madre quedar debilitado´. Es la operación de la teoría del caos.

 

Al Presidente de la República no le salen las cuentas. El problema es que apenas descubre el desfalco. Luego de tres años al frente de la nación acepta que su estrategia contra el crimen organizado no fue el mejor camino. Rectifica en Ciudad Juárez y con ello acepta que se equivocó. Olvidó un ingrediente fundamental: la cohesión social que incluye la generación de empleos, el fortalecimiento de la oferta educativa y los circuitos de recreación, entre otros programas y políticas públicas. Téngase presente, por ejemplo, que el tamaño del empleo informal en el país asciende, con base a datos de febrero de 2010 del INEGI, a 12.6 millones de personas, lo que representa el 28.3 por ciento de la población ocupada en México. Si a la cifra anterior se agregan los dos millones 506 personas desocupadas y los 3.9 millones  de subocupados, las personas sin trabajo o en la economía informal se elevan a casi 20 millones. Un panorama desolador sobre todo para los jóvenes que tampoco encuentran opciones para estudiar o para realizar actividades recreativas o culturales. En Ciudad Juárez los negocios cierran por la crisis de seguridad.

 

La realidad alcanzó al Presidente. En el estado de Aguascalientes, el pasado sábado 13 de febrero, Felipe Calderón justificó su política y el estado de cosas existente en la República. Endosó responsabilidades al gobierno estatal y a los municipales. En un programa de radio sostuvo que los mexicanos creen que cualquier cosa que pase es culpa del Presidente, pues no. `Yo creo que cada quien en su ámbito tiene que hacerse responsable de su tarea yo no soy ni Acalde de Aguascalientes, ni Gobernador de Aguascalientes, soy Presidente de la República, hago mi tarea y me la juego con todos. Pero sí creo que en cada nivel tiene que asumirse esa responsabilidad´.

 

¿Qué nos dicen las palabras del Presidente? Que Felipe Calderón ya está en la ruta de buscar culpables del fracaso. Y ha focalizado como corresponsables a los municipios y a los gobiernos de las entidades federativas. Pero hay que recordar  que, no hace mucho, cuando algunos medios hablaban del éxito de la estrategia, él se asumía como el autor del diseño y de la operación. De hecho, este fue el leit motiv de la campaña panista en las elecciones intermedias del 2009. Pero ahora, ante la evidencia del fracaso, el Presidente no asume su responsabilidad; sin embargo, como en política no hay milagros y por lo que se ve, no habrá solución mágica a los problemas de inseguridad y desempleo en el país, los discursos de Felipe Calderón corren el riesgo de exacerbar más la irritación popular. En Ciudad Juárez, miles de manifestantes, en su mayoría jóvenes, exigen esclarecer la muerte de los 15 adolescentes asesinados y parar la violencia en esa zona fronteriza. En Coahuila, cientos de personas se pronunciaron por la paz”.

 

 
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