Política
De Pe a Pa
La primera víctima de la delincuencia organizada
| La primera víctima de la delincuencia organizada |
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| Política - De Pe a Pa | |
| Escrito por Editorial AMN | |
| viernes, 12 de febrero de 2010 | |
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AMN.- “Que se atengan a las consecuencias…” Fue la flamígera advertencia de Diego Fernández de Cevallos a la cúpula panista y al inquilino de Los Pinos -ponzoñoso jefe real del PAN-, tras condenar las alianzas PAN-PRD, y tacharlas de “inadmisibles, improcedentes y anti éticas”.
Dos semanas después de lo dicho por el jefe Diego, traería las primeras desastrosas consecuencias, después de que el titular de gobernación, Fernando Gómez Mont, integrante de una de las familias panistas de más rancio abolengo en el Distrito Federal y socio de Diego Fernández en el despacho jurídico Fernández de Cevallos y Alba, S.C., renunció a la militancia panista por no estar de acuerdo y vomitar el experimento aliancista PAN-PRD y la chiquillada, que algunos han dado en llamar la alianza de “la nueva delincuencia política organizada”.
Gómez Mont, el menor de los hijos de Felipe Gómez Mont, fundador e ideólogo del PAN, se incorporó a las filas del panismo desde su adolescencia.
Con la renuncia de Gómez Mont al PAN, no se descarta también la de Diego Fernández de Cevallos, quien ha sido durante las últimas dos décadas, el hombre más influyente del panismo nacional y pieza fundamental de las llamadas concertasesiones políticas en los sexenios de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo.
Sabido es de sobra, su pleito con Felipe Calderón, cuya hermana Luisa María, cuando fue senadora en la LIX legislatura federal, presentó una iniciativa de ley, tendiente a cerrar el paso al tráfico de influencias de Fernández de Cevallos, quien utilizando el fuero constitucional como diputado o senador, le ganó al Estado mexicano varios millonarios juicios, entre ellos, el de la familia Ramos Millán, que condenó a la Secretaría de la Reforma Agraria, a pagar más de mil 200 millones de pesos por unos terrenos expropiados en el oriente de la ciudad de México.
El vaticinio de Fernández de Ceballos no deja lugar a dudas de que muchos de los llamados panistas doctrinarios, que abiertamente se manifestaron en contra del proyecto aliancista PAN-PRD, como el poblano Jorge Ocejo Moreno, también podrían decir adiós a un PAN que se resquebraja y se le desmorona en las manos al yunquista jerarca nacional César Nava Vázquez, quien descarta que se ponga en riesgo la unidad del partido. “Es una decisión personal. La decisión es individual no es colectiva, de manera tal que la unidad se preserva y la seguiremos cuidando”, dice. ¡Cómo no!
¿El PAN será únicamente un partido en el que militen las células extremistas del Yunque, El Muro, Los Caballeros de Colón, Los Legionarios de Cristo, el Opus Dei, Los de la Vela Perpetua, la Iglesia Católica y tal y tal, que sólo buscan el poder por el poder y al precio que sea, así tengan que matar a quien sea, a donde sea y como sea? ¿El panismo doctrinario dirá adiós por no comulgar, como Gómez Mont, con la desviación de principios políticos de su partido?
Pero a todo esto, ¿Quiénes son los panistas doctrinarios? Mire usted: en 1939, el sabio Manuel Gómez Morín, Felipe Gómez Mont –padre del hoy renunciante-, don Luis Calderón Vega –padre de Felipe Calderón-, y muchos otros jóvenes, principalmente universitarios, fundaron el PAN y cuya ideología inicial era buscar el poder por la vía del convencimiento. Es decir, que aquellos jóvenes ni siquiera soñaban con llegar al poder. Más bien, el PAN surgió como un partido de oposición a los excesos socializadores del régimen de Lázaro Cárdenas del Río.
Recuérdese que el Tata, hizo uno de los gobiernos socialistas más genuinos, no sólo en México, sino en toda la América Latina. Es decir, les dio y gobernó para los pobres, igual que pa´ los ricos.
La Iglesia católica fue una de las más férreas impulsoras del surgimiento del PAN, pues Lázaro Cárdenas, sin pelearse con la mitra, había advertido que “la única manera de acabar con la ignorancia del pueblo de México era que en donde quiera que hubiese una iglesia tendría que haber una escuela”.
Gómez Mont renunció al PAN, pero no al hueso. ¿Apoco cree el secretario de Gobernación que César Nava se manda solo y que Felipe Calderón está pintado en mochila de indio, cuando todo mundo sabe que es el jefe real del partido blanquiazul? Sencillamente no hay congruencia, pero el hueso es el hueso, y él sabe muy bien la máxima de que vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error, y yo digo, también en el horror.
En la reunión del Comité Ejecutivo Nacional –CEN- del pasado martes 9 de febrero, en la que se discutió competir junto con PRD, PT y Convergencia en Oaxaca, Gómez Mont estuvo presente aunque no formaba parte de la dirigencia. Acudió con su investidura de secretario de Gobernación y militante panista.
De acuerdo con versiones de asistentes a la sesión, la intervención de Gómez Mont no fue muy amable que digamos –no suele serlo-, para mostrar su rechazo a la alianza. Al final, los panistas aprobaron ir en coalición por la gubernatura de la entidad. Gómez Mont había perdido una batalla y la guerra. Haga usted de cuenta que ni lo vieron, ni lo oyeron, porque en el proyecto aliancista cuenta más el borrar de la faz de la tierra al partido que quiérase o no, ha sido el padre del Estado moderno mexicano, y tan sólo porque ellos le apuestan a la chinche democracia, que dicho sea de paso, en México no existe.
A finales de enero, el PAN aprobó también competir en alianza en Durango, donde fue postulado el ex priísta José Rosas Aispuro Torres y negocia acuerdos similares para Puebla e Hidalgo. Hace dos semanas Gómez Mont criticó las alianzas con el PRD.
El llamado vicepresidente de México, Manlio Fabio Beltrones, le puso jiribilla al asunto y exigió que el ponzoñoso presidencialismo no mande en el PAN. Dijo el poderoso senador priísta: “si Gómez Mont renunció para ejercer su función con `imparcialidad´, también debe renunciar a su militancia el presidente Felipe Calderón”.
Y en los chis… comentarios: Vicente Fox no está loquito. Por primera vez, hay que darle la razón, por haber propuesto en más de una ocasión legalizar las drogas en México y EU.
Hoy, se suman las voces que claman lo mismo. El recién desaparecido cronista y escritor argentino Tomás Eloy Martínez, dejó un artículo para la posteridad, en el que sostiene que la única manera de acabar con los Al Capone y otras mafias, es legalizando las drogas para arruinarles el negocio a los capos. El también escritor mexicano Carlos Fuentes, sostiene que la estrategia de combate al narco que lleva a cabo Calderón “no funciona” y lo mejor será legalizar paulatinamente las drogas. ¿Calderón sería capaz de pasar a la historia echándose ese trompo a la uña, arruinando la poderosa industria del narco crimen? |
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