Sociedad
En el 150 aniversario de la 150 aniversario de la edición de El origen de las especies
| En el 150 aniversario de la 150 aniversario de la edición de El origen de las especies |
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| Sociedad - Sociedad | |
| Escrito por Editorial AMN | |
| lunes, 25 de enero de 2010 | |
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Entrevista al biólogo Joan Devis sobre Darwin y el Darwinismo.
ARGOS INTERNACIONAL Salvador López Arnal
AMN.- "[...] La competitividad no es el único fenómeno que explica la
evolución. Esta idea aparece con fuerzas renovadas en la 'teoría endosimbiótica
de la célula' de Lynn Margulys en la que describe el paso de la célula
eucariota como un proceso de fusión de diversos organismos que colaboran
mutuamente en la superviviencia (¿Tal vez el apoyo mutuo de Kropotkin?). Dicho
en otras palabras, el apoyo mutuo favorece la adaptación y, por tanto, la
supervivencia"
Doctor en biología con una tesis sobre “Flora y vegetación del Prepirineo
Central Catalán (Solsonès - Alt Urgell)”, Joan Devis ha sido profesor de
ciencias experimentales en el IES Terra Roja de Santa Coloma de Gramenet y
actualmente es profesor en el Centro de Formación de Adultos Singuerlín de la
misma ciudad. Partidario firme y tenaz del software libre, intervino
activamente en la organización de las “Primeres Jornades Populars de Programari
Lliure - Tecnolliure” celebradas en Santa Coloma de Gramenet en octubre del
2008, y ha participado como formador en numerosos cursos sobre Linkat y
software libre. Presidente del Centre d'Estudis de la Natura del Barcelonès
Nord, es igualmente colaborador del Grup de Geobotànica i Cartografia de la
Vegetació del Centre de Recerca de Biodiversitat Vegetal de la Universitat de
Barcelona.
Doscientos años del nacimiento de Darwin, 150 años
de la publicación de El origen de las especies. Es el año Darwin sin duda. ¿Por qué El
origen de las especies es un clásico de la ciencia? ¿Dónde reside su
importancia científica?
Diría que la explicación, tal como pasa con algunos temas vitales de
nuestra existencia, hay que buscarla en la religión y su extenso dominio
cultural y intelectual de la sociedad de aquellos tiempos. Personalmente pienso
que a lo largo de los siglos siempre ha habido personas que han sido críticas
con los conceptos religiosos, ya sea de forma abierta o, las más de las veces,
encubierta de mil formas diferentes (en ello te iba la vida).
Desde este punto
de vista, la aparición de El origen de las especies abre puertas y
ventanas dejando entrar una gran cantidad de aire fresco en forma de nuevas
ideas que son científicamente explorables. Si a esto le añadimos que la época
de la que estamos hablando es un período de gran evolución cultural y técnica,
con replanteamientos novedosos en el mundo de la geología, la física, la
química, ….y también la biología (por supuesto), tenemos en la olla - el libro
“el origen de las especies”
- , los ingredientes necesarios para hacer una buena sopa, científicamente
hablando claro está.
¿En qué consiste la teoría de la selección
natural? ¿Es equivalente a la afirmación de la supervivencia de los más
dotados? ¿Qué se quiere apuntar con este “mayor dotados”?
Para comprender
la teoría de la selección natural podríamos partir de las observaciones sobre
las que Darwin sustenta sus conclusiones:
La primera
observación se refiere a la capacidad reproductora de una especie que excede en
mucho las necesidades reales para su propia subsistencia como especie en el
tiempo. Pensemos, por ejemplo, en la cantidad de semillas que incluye en su
interior un simple tomate, o la cantidad de frutos que puede generar un
manzano,… o las huevas que pone un esturión.
La segunda, que
es producto de su fina y rigurosa observación, constata que en la descendencia
de una especie se observan dos hechos de gran importancia: el primero es que de
forma generalizada nacen más individuos de los que pueden sobrevivir y, en
segundo lugar, que se observa una gran variabilidad entre estos individuos
(Darwin lo denomina “poca uniformidad en la descendencia”). Por ejemplo, no
todos los perros de una camada se parecen, ni todos los tomates de una misma
tomatera,… y qué decir de las semillas de una tomatera que pudieran convertirse
en plantas adultas.
En tercer lugar,
su larga observación de los fenómenos naturales le lleva a postular que la
variabilidad de las condiciones naturales (climatología, catástrofes
puntuales,….) generan condiciones especiales que sólo ciertos descendientes -ya
sea por azar (una semilla que cae en una zona que retiene la humedad) o por su
variabilidad (mutaciones)- tendrán la capacidad de resistir.
Por último y casi
a forma de corolario de las tres observaciones anteriores, Darwin afirma que
solamente los individuos que han conseguido sobrevivir a las nuevas condiciones
llegarán a adultos y podrán, por tanto, reproducirse. A esto lo denomina “sólo
los mejor adaptados sobreviven”, yo creo que sin ninguna pretensión especial;
simplemente había que darle un nombre a la “cosa”. Pero también afirma que es
la naturaleza, con sus cambios, la que selecciona y que el azar juega un papel
esencial en todo el proceso (estar en el sitio adecuado, en el momento
adecuado).
Darwin es
consciente en todo momento de las consecuencias de sus palabras, sobre todo en
referencia a las ya conocidas frases “las especies luchan por su supervivencia”
o “la selección natural de las especies” y comenta en el mismo libro que se
tratan de metáforas para explicar lo que desde su punto de vista es una
realidad constatable.
Pero, al hablar de la selección natural, ¿estamos
hablando de genes, de individuos, de especies?
Sobre esto me
gustaría aclarar que hoy en día sabemos que la evolución de una especie se
produce en el seno de la población, definiendo población como el conjunto de
individuos de una especie que ocupan un biotopo (territorio) en un tiempo
común. No es el “individuo” el que evoluciona, sino un subconjunto de la
población el que lo hace.
Resumiendo: La
evolución de los organismos se genera mediante la selección natural de las
diferencias hereditarias que surgen aleatoriamente en cada generación, de forma
que aquellas diferencias que otorgan ventajas a sus portadores (o sea, las que
estén mejor adaptadas al medio) se multiplicaran y las perjudiciales se
eliminaran.
Por supuesto que
también habría que considerar la posibilidad de que existan otros factores y
mecanismos evolutivos.
Es un tópico pero debo volver sobre él: El origen
de las especies es un título que no da lo que promete: no aclara el origen de las especies
que es lo que anuncia en su título. ¿Es el caso en tu opinión? ¿Qué aclara
entonces El origen de las especies sobre las especies?
Es verdad que el
libro no lo aclara del todo. El mismo Darwin afirma que no sabe exactamente
cómo “sucede” pero que tiene muy claro que “sucede”. Para ello acepta algunas
premisas que podemos considerar poco científicas desde el punto de vista
moderno, como, por ejemplo, la teoría de la “herencia de los caracteres
adquiridos” de Lamarck (Philosophie zoologique, 1809), en la que se
afirma que los caracteres adquiridos por un individuo se heredan mediante la
descendencia.
A pesar de ello,
el título no deja de ser correcto, ya que las especies (las nuevas especies)
surgen de la variabilidad natural que la propia reproducción (sexual, sobre
todo) genera en la descendencia de la especie de la cual surgirá. En todo caso
el título puede ser confuso si pensamos que las especies provienen de “filums”
diferentes, cuando en realidad lo que está ocurriendo es que unas especies van
substituyendo y ramificándose en otras, en una evolución continua en el tiempo
y en el espacio. Por lo tanto, podemos concluir que “el origen de una especie”
está en otra especie que la precede.
Hablabas del lamarckismo de Darwin. Pero,
generalmente, se señala que darwinismo y lamarckismo son concepciones opuestas,
antagónicas, que el darwinismo supera y critica las insuficiencias y
especulaciones de Lamarck. ¿No es el caso?
Son concepciones
opuestas en los libros de texto actuales, pero cuando comienzas las cosas no
son blancas o negras. De hecho algunas de las tesis creacionistas se basan en
esta cuestión todavía no resuelta satisfactoriamente.
Aunque
evolucionamos, Darwin desconoce el mecanismo interno que nos hace evolucionar y
el conocimiento de la época tampoco daba para comprender procesos genéticos o
metabólicos bien conocidos hoy en día. Por este motivo Darwin acepta una tesis
que podríamos llamar lamarckiana, en primer lugar porque reconoce en El
origen de las especies la importante contribución que las ideas de Lamarck
han tenido en sus investigaciones y en segundo lugar porque piensa que es una
buena idea, el hecho de que la vida siga las leyes de la naturaleza.
En realidad, lo
que se plantea es como se fijan y transmiten esos cambios a las futuras
generaciones (la herencia de los caracteres adquiridos), y ninguno de los dos
lo sabia con certeza.
La principal predicción de la teoría de la
evolución es que todos los seres vivos del planeta, sin excepción, provienen
por ramificaciones sucesivas de una sola especie simple y primordial. ¿Cómo se
puede corroborar o falsar una hipótesis así?
Hoy en día son
numerosas las pruebas (aunque reconozco que no concluyentes) que nos llevan a
aceptar la posibilidad de que todos los seres vivos provengan de un solo
organismo que ha ido evolucionando en el tiempo.
Las pruebas no
son concluyentes (científicamente hablando) porque trabajamos con fenómenos que
han pasado hace millones de años y, por lo tanto, no directamente reproducibles
en laboratorio, pero cada día son más consistentes las pruebas indirectas que
nos llevan a esta afirmación.
¿Y cuáles son estas pruebas?
Algunas de ellas
son algo complejas para los conocimientos generales a pie de calle, pero
comentaré algunas que a mi parecer son fáciles de comprender.
Podemos citar en primer lugar la anatomía
comparada, disciplina que tiene más de 200 años de antigüedad y fundamental
para entender la evolución. Estudiando el esqueleto de un vertebrado podemos
observar la analogía entre nuestra extremidad superior, el ala de un ave o la
extremidad anterior de un delfín o de un murciélago. También podemos fijarnos
en órganos vestigiales como las alas de un avestruz (tan pequeñas que no sirven
para volar), o los dientes de una ballena que nunca llegan a salir de las
encías. Et.
También el
estudio y comparación de los embriones nos depara grandes sorpresas al mostrar
similitudes que en los organismos adultos quedan ocultas. Por ejemplo, las
hendiduras branquiales que permiten a un pez conectar la faringe con el
exterior y mantener una corriente de agua procedente de la boca aparecen en los
renacuajos pero no en las ranas. Pero lo más sorprendente es que reptiles, aves
y mamíferos no presentan estas hendiduras en estado adulto, aunque sí en su
fase embrionaria. Dicho en otras palabras, todos los vertebrados pasan por una
fase pisciforme.
La conclusión más
importante es que los primeros estadios de desarrollo de un organismo tienden a
parecerse a las formas juveniles o embrionarias de otros organismos más
primitivos de su mismo grupo (filum)
Otra prueba de
gran importancia nos la ofrece la paleontología. Su estudio e interpretación,
ayudado de las modernas técnicas de datación, llevan a conclusiones a mi modo
de ver casi demoledoras en este tema. Existen, en buena lógica, registros
fósiles de fácil interpretación como sucede en la secuencia evolutiva de
caballos o elefantes, con otros registros de interpretación más dudosa, como la
explosión cámbrica, que ha dado lugar a algunas de las modernas teorías que
discrepan parcialmente del neodarwinismo, como la conocida teoría de los
equilibrios puntuados de Gould i Eldredge
Citaremos la
biogeografía, que combinando geografía y reproducción nos ayuda a interpretar
la supuesta disposición caótica de los organismos sobre la Tierra y además ha
introducido nuevos conceptos, como deriva, aislamiento, especiación,…para
señalar que cuanto más lejos está un territorio de otro, más diferentes son sus
faunas y floras.
El estudio de la
composición química de los seres vivos ha deparado algunas de las pruebas más
consistentes de la evolución. Desde aspectos que hacen referencia a los
componentes básicos de la vida (agua, glúcidos, proteínas, …) comunes a todos
los seres vivos, hasta el estudio de la similitud del ADN entre el hombre y el
chimpancé.
La genética
molecular nos ha permitido realizar árboles genealógicos (filogenias) entre las
diferentes especies, pasando de las similitudes morfológicas, estudiadas
antiguamente, a las similitudes moleculares, en base al estudio de una misma
proteína, como la hemoglobina o los citocromos, en diversas especies.
En todo caso la
combinación de conocimientos que nos ha proporcionado la bioquímica y la
genética molecular por si solas, representa a día de hoy, la mayor y más
contundente prueba tanto de la evolución como de nuestro pasado común. Todo
ello se plasma en la universalidad tanto del código genético, como de los
procesos básicos de la vida, iguales para bacterias, algas, plantas, insectos,
peces,... aves, el hombre.
Por otra parte, ¿de dónde pudo surgir esta especie
primordial? ¿Hay un creacionismo que subyace al evolucionismo?
Aquí sí que hay
para charlar un rato. Actualmente los estudiosos de las ciencias naturales
aceptan la separación en tres fases del proceso evolutivo:
La primera de
ellas que denominaremos Evolución Geológica, implica la evolución desde el
polvo interestelar hasta la formación del sistema Solar y del planeta Tierra.
En ello tienen mucho que hablar y explicar los estudiosos del Universo:
Físicos, Químicos, Astrónomos, ...
La segunda,
denominada Evolución Bioquímica, explica la formación en las condiciones
primigenias de la Tierra de los componentes básicos de la vida: glúcidos,
lípidos, aminoácidos, nucleótidos,… y posteriormente diversas macromoléculas,
como proteínas, ADN, …. Para ello nos hemos basado en las propuestas de El
origen de la vida sobre la Tierra (Oparin, 1938), que posteriormente
Stanley Miller (1953) llevó a la práctica en el laboratorio, demostrando que se
pueden crear substancias orgánicas a partir de substancias inorgánicas en
condiciones ambientales adecuadas (Por cierto que, como es sabido, hoy en día
son innumerables las substancias orgánicas creadas en el laboratorio).
La tercera,
denominada Evolución Biológica, es la que nos compete en el tema que estamos
desarrollando en la entrevista y un apasionante tema de investigación.
Siguiendo a Lynn Margulis que en 1966 consigue publicar, no sin esfuerzo, El
origen de la célula, una vez tenemos los ingredientes básicos (moléculas
orgánicas sencillas), el proceso de formación de la vida se produciría mediante
autoensamblaje de estas pequeñas moléculas en moléculas más grandes y complejas
que tendría lugar en la superficie de arcillas y otros cristales, todo ello
gracias a la energía proporcionada por las radiaciones ultravioletas, las descargas
eléctricas y el calor. Si a ello le añadimos que los experimentos realizados en
los años cincuenta por Miller y Urey ya demuestran la posibilidad de sintetizar
compuestos orgánicos provocando descargas eléctricas en un recipiente que
contiene una mezcla de los gases que componían la atmósfera de la Tierra joven,
observaremos que tenemos una propuesta sólida y bien fundamentada sobre el
posible origen de la vida.
Es evidente que
faltan muchos detalles por reconstruir, pero puede que no esté demasiado lejos
el día en que se puedan especificar los pasos que condujeron a la formación del
DNA, el RNA o las proteínas. Aquí citaría la formación de las estructuras disipativas
de Prigogine, estudio que le deparó el premio Nobel de Química en 1977.
¿Y cómo es posible que pequeños, pequeñísimos
cambios evolutivos den cuenta de la enorme diversidad de especies existentes?
Recuerda los ejemplos usuales de la tesis dialéctica engelsiana sobre cantidad
y cualidad, y la transformación de la primera en la segunda.
Para explicarlo
tendremos que echar mano de los conocimientos actuales de genética.
Hoy en día
sabemos con certeza que una alteración en el código genético puede tener unas
consecuencias mínimas o catastróficas, que puede generar una evolución o una
regresión. ¿De qué depende?
Todo el
metabolismo (respiración, fermentación, glucólisis, ciclo de Krebs,
fotosíntesis,...), toda la constitución (esqueleto, alas, dedos, ojos, …), toda
la información necesaria para que seamos y funcionemos como tal o cual especie
reside en el ADN, cuya mayor parte se encuentra en el núcleo de la célula
formando los cromosomas. Dicha información se transcribe en un ARN que mediante
un complejo sistema, hoy en día perfectamente conocido, producirá proteínas
que, en definitiva, son la plasmación de todo el metabolismo, la estructura,…
de una especie.
Pequeños cambios
en la secuencia de ADN transcrita a ARN o en la traducción de éste a proteínas,
pueden generar alteraciones en estas últimas, dando lugar en algunos casos a su
inutilización que a su vez puede ser causa de una enfermedad, grave o no, como
el albinismo, el daltonismo o la anemia falciforme; o también puede dar lugar a
una nueva proteína que proporcionará nuevas cualidades a la especie
considerada. Es precisamente esa nueva cualidad adquirida mediante la mutación
la que puede dar lugar a la supervivencia del individuo en situaciones de
estrés climático y, por tanto, quedaría teóricamente cerrado el círculo
iniciado por Darwin: “es la naturaleza (estrés ambiental) y el azar (cambios
aleatorios en el ADN) los que presionan y hacen evolucionar –o desaparecer– una
especie concreta”
Por supuesto que
hoy conocemos otros mecanismos evolutivos. Citaré por ejemplo la maravillosa
aportación de Lynn Margulis en su teoría endosimbiótica que propone que la
cooperación y el apoyo mutuo (simbiosis entre especies) también son, sin duda,
elementos que favorecen la evolución, idea que se opone parcialmente a las
tesis neodarwinistas, a la denominada teoría sintética de la evolución.
Aunque sea lateral en nuestra conversación, ¿por
qué has señalado que Lynn Margulis, la que fuera compañera de Sagan, consiguió
publicar en 1967 “El origen de la célula” no sin esfuerzo? ¿Qué pasó?
Lynn Margulys era
(y es) una prestigiosa microbiologa que partiendo de su experiencia y estudio
del mundo de las bacterias y de la recuperación de textos de autores
anteriores, describe la evolución de los seres vivos en términos de
incorporaciones simbiogenéticas concepto que conocemos con el acrónimo de SET
(Serial Endosymbiosis Theory).
Margulys de forma
magistral, como se ha visto posteriormente, describe el proceso de formación de
la célula eucariota mediante cuatro incorporaciones sucesivas de bacterias que
dan forma a los cuatro reinos: protistas, animales, hongos y plantas. Al mismo
tiempo (1960 - 1970) adquieren notoriedad las teorías neodarwinistas citadas
anteriormente y Lynn Margulys aparece en la tarima deconstruyendo esta teoría
que justifica la evolución a partir de un único organismo, que una vez fijada
en los genes su variabilidad, se verá sometido a la selección de la naturaleza.
Durante dos años
acudió a numerosas revistas de prestigio viendo rechazado su artículo “Origin
of Mitosing Cells” (hasta 15 veces), donde proponía su teoría sobre el origen
de las células eucariotas. Posteriormente volvió a tener problemas para
publicar hacia 1970 Origin of Eukaryotic Cells, un libro donde ampliaba
y daba forma a sus teorías.
Por último me
gustaría añadir que en la actualidad podemos leer en todos los libros de texto,
el hecho de que se aceptan como científicamente demostradas tres de las cuatro
incorporaciones endosimbióticas planteadas por Margulys.
Los seres humanos compartimos con ratas o gusanos
una enorme cantidad de fundamentos genéticos y bioquímicos, ¿cómo explicar
entonces la enorme diversidad de potencialidades entre unas y otras especies?
Para comprender
este fenómeno es necesario explicar que la existencia de una determinada
dotación cromosómica no implica necesariamente su total expresión, o sea la
trascripción y posterior traducción en proteínas de todo el material genético.
En realidad,
sucede más bien al contrario. Son muy pocos, relativamente hablando, los genes
o unidades básicas de información que se transcriben y plasman en proteínas.
Aunque existen diversas hipótesis, hoy por hoy desconocemos el sentido que
tiene el mantener esta gran cantidad de información que no se va a utilizar.
Como hemos
comentado antes, el hecho de compartir vías metabólicas (respiración, por
ejemplo), estructuras orgánicas (corazón, intestino, ovarios), es una prueba
irrefutable de que mantenemos algún tipo de parentesco más o menos lejano con
ratas y gusanos. Este devenir por la historia de la vida a lo largo de millones
de años ha generado cierta acumulación de información (ADN) que una especie
concreta no utiliza.
Volviendo a la
pregunta diríamos que ciertos genes se expresan, se traducen en proteínas, en unas
especies y en otras no. La explicación sólo puede ser adaptativa: si una
solución metabólica representa un éxito y un avance en las condiciones de
supervivencia de la especie, está tenderá a fijarse en su código genético
gracias a su propia supervivencia y, por tanto, a la posibilidad de transmitir
a su herencia esta nueva cualidad.
Hemos hablado de ello anteriormente, pero ¿dónde
reside la diferencia esencial entre lamarckismo y darwinismo?
Una de ellas está
en la herencia de los caracteres adquiridos que hemos citado antes.
Lamarck, en su
obra Filosofía Zoológica (1809), defiende una teoría que se ha
denominado transformismo del mundo y acepta la generación espontánea, ideas que
sabemos hoy que son erróneas, pero también acepta, de manera digamos pionera,
un progreso en los seres vivos (evolución) generado por la influencia del
medio. Para él los caracteres adquiridos a lo largo de la existencia de un
individuo son heredables. En palabras llanas diríamos que el hijo de una gran
pianista adquiere por herencia genética una mayor habilidad en sus dedos que
cualquier otra persona cuya madre no sabe tocar el piano.
Dejando de lado
su concepto de generación espontánea, que no quedaría resuelto hasta los
experimentos de Pasteur en torno a 1850, Lamarck afirma que el uso frecuente y
sostenido de un órgano lo desarrolla mientras que su falta de uso lo debilita
progresivamente hasta hacerlo desaparecer. La diferencia estriba en que para
Lamarck la función desarrolla el órgano y para Darwin primero se ha desarrollado
el órgano y luego la naturaleza selecciona.
¿A qué se suele llamar neodarwinsimo? ¿Es
equivalente a la teoría sintética de la evolución?
Para mi sí.
Podemos resumir el neodarwinismo o la teoría sintética como una refundación del
evolucionismo a la luz de los conocimientos biológicos y bioquímicos actuales.
Es conocido que
la teoría de la evolución de Darwin ha pasado por momentos críticos y momentos
estelares, por así decirlo. En la primera cuarta parte del siglo XX las nuevas
aportaciones de la bioquímica, la genética, la paleontología,… llevan a la
revisión del concepto de darwinismo, que de forma resumida podríamos basar en:
Los genes,
constituidos por ADN, se definen como la unidad básica de información
hereditaria y el elemento determinante sobre el que actúa la evolución.
Las mutaciones, o
cambios aleatorios en la estructura de los genes, son la causa de la
variabilidad, o sea son el ORIGEN de la posible evolución o desaparición, con
mayúsculas.
La selección
natural y otros factores evolutivos, como por ejemplo, la migración, la deriva
genética, las barreras geográficas, actúan sobre la variabilidad debido, sobre
todo, a la presión que ejerce el medio natural sobre los organismos.
Las poblaciones
son las unidades evolutivas. Los ambientes diversos, las diferentes presiones,
las situaciones de aislamiento, conducirán a una misma especie por caminos
diferentes.
El aislamiento
también se considera clave en la “especiación” o formación de nuevas especies
al dificultar la mezcla y generar una diversificación genética de las
diferentes poblaciones.
Factores externos, como el clima, la tectónica o
la oceanografía, ¿influyen en la evolución de las especies? ¿De qué modo si es
el caso?
Diría que es
difícil interpretar en la actualidad la historia evolutiva de la vida en
nuestro planeta sin considerar la evolución geológica de la Tierra. Por ello la
tectónica y la oceanografia nos ayudan en la comprensión de la teoría
evolutiva.
¿Y cómo
lo hacen?
Alfred Wagener
formuló su hipótesis sobre la deriva continental hacia 1910, idea fuertemente
rechazada en un principio hasta el estudio y interpretación del fondo marino en
los años 60, en que se demostraba las correctas ideas de Wagener, formulándose
la teoría de la tectónica de placas que corregía y ampliaba sus propuestas.
La tectónica de
placas nos ayuda a interpretar tanto la distribución de la vida sobre el
planeta como su distinta evolución en los diferentes continentes. También nos
permite una mejor interpretación del registro fósil y de los grandes cambios
climáticos acaecidos en la historia de la Tierra (el Cámbrico, el Jurásico,..).
Conjuntamente con el estudio del fondo oceánico nos ha permitido hacer
proyecciones de futuro sobre la posición de los continentes y comprender
definitivamente fenómenos como terremotos, erupciones volcánicas o formación de
cordilleras.
En cuanto al
clima, sabemos que la distribución de las masas de agua y de los continentes,
la rotación de la tierra, la inclinación de su eje, numerosos aspectos
físico-químicos de la atmósfera… influyen en la formación de un clima que a su
vez es también dinámico, como dinámica es también la Tierra. Todo apunta a un
Universo cambiante, dinámico, nunca estático, que ha de favorecer a su vez el
dinamismo y el cambio en los seres vivos que son parte integrante de este
Universo.
Se habla a veces del problema estrella de la
biología evolucionista, de la explosión cámbrica. ¿Qué explosión es esa? ¿Por
qué es un problema para la biología que acepta la teoría de la evolución?
Estamos ante uno
de los numerosos retos que poco a poco los estudios científicos realizados
desde diversas disciplinas van aclarando.
El cámbrico es
sin duda una fase de la historia de la Tierra de gran importancia en términos
evolutivos pero son numerosos los científicos que cuestionan este hecho por las
limitaciones técnicas de la época en que se postuló. En aquellos momentos solo
se tenían en cuenta, sólo se podían estudiar, los macrofósiles de concha dura,
de forma que, de los aproximadamente 20 “filums” de metazoos aceptados
actualmente, teóricamente la mitad aparecen por primera vez en el registro
fósil del período cámbrico.
Con el paso del
tiempo esta idea, la explosión biológica del cámbrico, va perdiendo fuerza a la
vez que mejoran las técnicas de análisis de microfósiles, las de datación
radiológica de rocas,… llegando a la situación actual en que hemos sido capaces
de reconocer estructuras precursoras de algunos “filums” de cuerpo blando en
las rocas precámbricas.
Podemos concluir
que nuevamente Darwin sale victorioso de este reto.
Situémonos ahora en el contexto de descubrimiento
de las teorías científicas. Un año antes de la publicación de El origen
de las especies, Darwin recibió una carta de Alfred Russell Wallace pidiéndole consejo
sobre una teoría que había desarrollado: la selección natural como mecanismo de
la evolución. ¿Fue Wallace entonces un coinventor de la teoría de la selección
natural?
No sabemos mucho,
o por lo menos yo no sé demasiado, sobre Wallace que después de publicar varios
escritos proponiendo el concepto de evolución envía a Darwin un artículo para
su revisión en el que manifiesta la idea de selección natural.
Por lo que
parece, Darwin, que ya lleva más de 20 años tratando de plasmar sus ideas en un
libro, comprende que la propuesta de Wallace es la idea que sintetiza todo lo
que él ha estado pensando y madurando. Se pone en contacto con él y al año
siguiente Charles Lyell presenta su trabajo en la Sociedad Linneana de Londres
citándolos como coautores, lo cual, creo, ciertamente es justo.
Lo más importante
a mi modo de ver es que Wallace envía un artículo a una persona que él sabe que
trabaja con unas ideas afines a las suyas en este terreno y demuestra que
Darwin -y en el libro El Origen de las Especies se puede constatar-
hablaba, preguntaba, investigaba, recogía numerosos datos, que iban
configurando poco a poco su idea sobre la evolución y la selección natural.
Está también Erasmus Darwin, el abuelo de Darwin
En su libro Zoonomía anticipaba las tesis de Jean-Baptiste Lamarck.
¿Influyó en la obra de su nieto? ¿Darwin bebió también de fuentes familiares?
Darwin no se
refiere en citas concretas a las propuestas de su abuelo Erasmus, pero sí que
conoce el libro y es evidente que Darwin crece en un ambiente dominado por el
gusto, entre otras disciplinas, a las ciencias naturales. Estudiante de
medicina, posteriormente casi ordenado sacerdote, Darwin participa, antes de
zarpar en el Beagle conjuntamente con importantes naturalistas de la época, en
diversos estudios naturalistas, ayudando en la clasificación de coleópteros,
estudiando entomología, botánica, anatomía comparada en animales, …..
A la pregunta de
si bebió de fuentes familiares podríamos contestar que es muy probable, ya que
en su libro El origen de las especies, propone como posible causa de la
variabilidad la teoría de los caracteres adquiridos de Lamark… ¿O, tal vez, a
partir de las propuestas de su abuelo? Difícil de saber.
Está luego Thomas Malthus y su lucha por la
existencia en un mundo desarrollado. ¿Influyó directamente en Darwin? Se ha
dicho, si no ando errado, que Darwin proyectó en la naturaleza los esquemas de
la sociedad burguesa victoriana de la época. ¿Es el caso? ¿Esta proyección
ideológica no quita valor a su conjetura científica?
Darwin afirma en
su autobiografía que la lectura del escrito de Malthus le ayudó a consolidar
las ideas que sobre la lucha por la existencia ya tenia de alguna manera
preconcebidas. A partir de las numerosas observaciones realizadas en los
hábitos de los animales y las plantas, conceptos como la excesiva reproducción
de las clases pobres, la preparación de las clases más ricas,… le llevan a
entender – él mismo lo dice explícitamente – como las variaciones favorables
tienden a preservarse y las desfavorables a destruirse dando como resultado la
formación de una nueva especie.
Si por proyección
de los esquemas de la sociedad burguesa en la que vivía entendemos, siguiendo a
Malthus, que las clases más ricas estaban mejor preparadas, es evidente que
Darwin, una persona que ha estudiado, ha viajado, ha crecido en un ambiente de
amor al conocimiento, que su poder económico le permite dedicarse a sus
estudios sin tener que trabajar, … se ha de sentir por fuerza mejor preparado.
Considerados estos supuestos no creo que su aportación científica pierda valor,
al revés; creo que su comportamiento personal dista mucho del comportamiento
general de la sociedad victoriana, hecho que habla muy en su favor y tal vez se
pueda aplicar a sí mismo aquello de que la naturaleza selecciona a los mejor
preparados, siendo él uno de ellos.
Horacio Capel ha hablado de la influencia de un
militar español, Félix de Azara, en las concepciones de Darwin. Azara, tras su
viaje y estancia en Paraguay, escribió obras de historia natural, Viajes
por la América meridional (1809) entre ellas, en las que parecía defender
la adaptación de los animales al medio e incluso la misma extinción de las
especies. De hecho, Darwin le cita en varias de sus obras. En su Diario de
viaje de un naturalista alrededor del mundo lo hace en 15 ocasiones. ¿Crees que
hubo influencia directa de la obra de Azara en las tesis y conjeturas de
Darwin?
No puedo afirmar
con rotundidad si tal o cual persona influyó en poco o en mucho en la
elaboración de su teoría. Darwin tarda 23 años en publicar El origen de las
especies y en este libro (y en toda su obra posterior) se pueden constatar
las numerosas referencias a personas, desde simples criadores de palomas a
científicos reputados en aquel momento, como el geólogo Charles Lyell.
Antes y después
del viaje en el Beagle, Darwin no deja de consultar todo aquello que puede
serle interesante. Al principio por el simple hecho de introducirse en el
conocimiento de la naturaleza, posteriormente por todo aquello que le pueda
aportar explicación a su incipiente teoría.
Déjame que viaje un momento a la Unión Soviética
de los años treinta. ¿Qué fue el lysenkismo, qué tesis defendía Lysenko? ¿Era
cierto, es cierto, que el materialismo dialéctico era consistente con sus tesis
y no en cambio con el darwinismo?
Los experimentos
de Lysenko estaban relacionados con la producción agraria –cereales
principalmente– y consistían en el desarrollo de una técnica que el mismo
denominó vernalización. Digamos que hasta ese momento se creía que el
frío no era un buen aliado de las plantas y Lysenko demuestra lo contrario con
sus experimentos.
A partir de aquí
comienzan las dobles interpretaciones, desde un lado (la URSS) y desde el otro
(EEUU, Occidente). Lo que se debate ya no es genética, ya no es ciencia, sino
el aprovechamiento político de la ciencia, cosa por otro lado muy común
actualmente y a lo largo de los siglos.
La praxis, el
incremento de la producción agrícola real y constatable, fue lo que le dio
prestigio, el gobierno soviético le dio lo demás: cargos, responsabilidades,
foros de discusión en forma de revistas, conferencias científicas. El
materialismo dialéctico era claramente consistente con sus posiciones, puesto
que Lysenko representaba la materia, la transformación, la tesis y la
antítesis, mientras que el darwinismo se movía principalmente en aquellos años,
1930, en el mundo de las ideas.
Para el gobierno
soviético dirigido por Stalin, mientras los genetistas trabajaban el
laboratorios aislados de la realidad cotidiana (ciencia burguesa), Lysenko
trabajaba para mejorar la producción agrícola con los campesinos, en los que
insuflaba esperanzas de mejoras y bienestar futuro.
Curiosamente
todavía hoy en día continúan las discusiones sobre la figura de Lysenko. Por un
lado la revisión de sus trabajos niegan en buena parte los argumentos
científicos que el mismo esgrimía, a lo que hay que añadir las acusaciones
sobre las gravísimas consecuencias que tuvieron sus actuaciones para el mundo
científico soviético, acusándole de la encarcelación y, en algunos casos, de la
muerte de opositores científicos de sus tesis. Por otro lado, sus defensores
aducen que su linchamiento moral proviene de occidente y concretamente de las
campañas iniciadas desde EEUU con motivo de la guerra fría.
Hablábamos antes de Azara, ¿cómo se recibieron en
España las teorías evolucionistas? ¿Tardamos muchos años en aceptar la
revolución darwinista?
No puedo contestar
con certeza, pero lo que si sé es que la Institución Libre de Enseñanza, creada
en 1876, y con ella diversos catedráticos españoles, ya recogen y enseñan las
teorías darwinianas sobre la evolución. Entre ellos podemos destacar a Augusto
González Linares, catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, que
fue represaliado por su defensa de las ideas evolucionistas.
Por otro lado
Diego Núñez en su libro El darwinismo en España afirma que hacia 1860
Antonio Machado ya habla en su cátedra de la Universidad de Sevilla sobre
evolucionismo, y que en la década de 1870 en actos inaugurales de algunas
Universidades (Barcelona, Granada, ..) ya se realizan comentarios a favor del
evolucionismo, y también, por supuesto, muchos actos en contra.
Núñez habla en su
libro de que la primera traducción de El Origen de la Especies se
publica en Barcelona en 1880, unos 20 años desde su publicación original, y
puede decirse que hay un cierto retraso evidente con respecto a otros países de
Europa que ya habían leído a Darwin, pero no por eso deja de crecer rápidamente
al amparo de todos los movimientos progresistas que tenían lugar en la España a
finales del XIX y sobre todo en el siglo XX hasta 1936.
Que el debate
también ha sido largo y tortuoso en la España de finales del XIX y principios
del XX lo constituye, a forma de anécdota, la famosa etiqueta de “Anís del
Mono” con la imagen de Darwin transformado en un simio.
¿Qué huecos de las aportaciones de Darwin han sido
rellenados por la investigación posterior?
Son numerosas las
aportaciones posteriores y creo que Darwin estaría muy orgulloso de ellas
puesto que en ocasiones apelaba al sentido común para explicar aspectos de su
teoría, sentido común que en muchos casos investigaciones posteriores ha podido
fundamentar.
Por ejemplo,
Darwin desconocía el motivo de la variabilidad hereditaria sobre la que actúa
la selección, aspecto que han conseguido aclarar los estudios de genética,
disciplina que no existía en sus tiempos. También son numerosas las aportaciones
realizadas desde la tectónica de placas, la anatomía comparada, la
paleontología, … la bioquímica. Hablábamos antes de todo ello.
En su presentación de su película sobre Freud,
John Huston hablaba de las grandes revoluciones conceptuales de la humanidad.
Una de ellas, desde luego, la del propio Freud, pero también la de Darwin.
¿Cómo es entonces que actualmente en muchas escuelas norteamericanas se sigue
defendiendo el creacionismo y situando al mismo nivel esa creencia religiosa y
la teoría darwinista?
El tema del
creacionismo -según noticias recientes, más de 120 millones de personas creen
en él en EEUU- no es más que lo mismo de siempre. Por un lado, continúan las
investigaciones entorno a los conceptos de evolución, selección natural,… Por
otro surgen nuevas formas de oponerse a las continuas aportaciones. Y creo que
seguirá siendo así todavía durante mucho tiempo, puesto que es demasiado lo que
nos jugamos todos, los unos y los otros.
El problema en
las escuelas de EEUU surge en 1987, a partir de una sentencia en la que se
obligaba a los centros de enseñanza a explicar las diversas teorías científicas
sobre el origen de la vida, en lugar del relato del “Génesis”. Un par de años
más tarde los grupos creacionistas agrupados en el “Discovery Institut” comienzan
a substituir en sus textos la palabra creador y creación por “diseñador
inteligente” y “diseño inteligente” para poder incorporarlos como teoría
científica a los libros de texto.
En las sociedades
occidentales actuales se da una dualidad dominada por innumerables aspectos
económicos, sociales, culturales,.... Por una parte se fomenta y dotan
económicamente centros de investigación genética, laboratorios, se crean
centros multidisciplinares dependientes de Universidades, …. para profundizar,
por ejemplo, en la resolución de enfermedades, en la producción de nuevos
fármacos. La gente pide esas mejoras, o lo que es peor, confía en que llegaran
esas mejoras. “No hay problema que la ciencia no pueda resolver con paciencia y
tiempo ... así lo demuestra la historia de la humanidad”. Lo que originalmente
era una idea “la evolución de las especies” hoy puede ser un gran negocio al
que no hay que hacerle ascos, como en el caso de la genética.
Por otro lado, se
mantienen y dotan económicamente a iglesias, centros de culto,…. asociaciones y
fundaciones parareligiosas de todo tipo. Se trata en definitiva de seguir
manteniendo al mismo nivel a evolucionistas y creacionistas, cuando todo parece
acabarse para estos últimos.
¿Es compatible el darwinismo con la teoría del
diseño inteligente en tu opinión?
Desde su
aparición el darwinismo no se ha desvinculado nunca de la dicotomía
ciencia-ideología política. La teoría evolutiva, y remarco teoría, no ha dejado
continuamente de imponerse gracias a las numerosas contribuciones de infinidad
de estudiosos de la genética, la bioquímica, la paleontología, la
fisiología,.... pero la discusión en el plano ideológico continua alimentada
por defensores del creacionismo o por la aparición de nuevas formas de combate
como el caso del “diseño inteligente”.
El D.I acepta que
hay evolución, pero que ésta no puede ser al azar sino que ha de ser dirigida
por un ente superior y por tanto justifica la existencia de un ser: demiurgo,
dios, ... La naturaleza es perfecta y esta perfección solo puede ser el fruto
de una mente inteligente, de una providencia divina. Recogen textos de Platón y
su ideal de naturaleza, de Canterbury y su teología racionalista (creer para
entender), de Tomas de Aquino y su idea de que lo sobrenatural perfecciona
continuamente lo natural, etc.
El D.I no es más
que una nueva vuelta de tuerca, en este caso acompañada de una sofistificación
pseudocientífica, que lo más interesante que tiene desde mi punto de vista es
que obliga a los evolucionistas a profundizar en las líneas de investigación
aportando pruebas y más pruebas. Investigación que, paradójicamente para los
defensores del diseño inteligente, se vuelve continuamente en su contra.
Por ejemplo:
Afirman que el modelo científico de la evolución por selección natural es
insuficiente para explicar el origen, la complejidad y la diversidad de la
vida, cosa de la que ya hemos hablado y que es aceptada por todos los
evolucionistas, o que el universo está demasiado bien adaptado a las criaturas
vivientes como para pensar que es así por pura casualidad. En este último caso
podemos referirnos a la teoría Gaia de J. Lovelock y Lynn Margulys autores que
afirman que al igual que el entorno (el medio natural) modifica la vida,
asimismo la vida modifica el entorno con su actividad físico-química a lo largo
de millones de años.
¿Qué opinión te merece la obra de
Stephen Jay Gould? ¿En qué consiste su teoría de la evolución punteada? ¿Es una
forma de disolver la contradicción aparente entre los registros fósiles, que
apuntan a saltos bruscos en la evolución, y los ínfimos cambios acumulados de
generación en generación?
La evolución
punteada sostiene que el ritmo evolutivo no es continuo sino que más bien
parece acelerarse en determinados momentos y situaciones de estrés ambiental, a
los que siguen largos períodos de estabilidad de las especies. Su explicación
se basa en el estudio de diversos yacimientos de organismos fósiles del período
cámbrico, en los cuales se constata una falta de formas intermedias entre la
especie hallada y los organismos actuales.
Su posición es
alabada por unos y criticada por otros (R. Dawkins, por ejemplo), pero en todo
caso la comunidad científica está de acuerdo en que es un intento brillante de
aclarar ciertos aspectos de la teoría de la evolución, realizado por un
científico con una prosa elegante y siempre cercana al gran público.
¿Por qué fue tan criticado por reconocidos
evolucionistas como Dennett o Dawkins?
Como siempre hay
que volver a la religión. Jay Gould nos habla de los “magisterios no
superpuestos” diciendo que no ve conflicto alguno entre religión y ciencia ya
que la primera se encarga de la moral, mientras que la segunda se encarga de
explicar el mundo.
Gould defiende un
adaptacionismo moderado afirmando que algunos de los caracteres adaptativos que
muestran las especies actuales no tienen en su origen esta finalidad, sino que
aparecidos por unas u otras causas han sido posteriormente utilizados para
otros fines no inicialmente previstos. Por ejemplo: ese sería el caso del
esqueleto de los vertebrados que en un principio tendría una función protectora
de órganos y de reservorio de calcio en especies antiguas o extinguidas, y
actualmente tiene además la función de soporte estructural en especies
evolucionadas.
Por otra parte es
de sobra conocida la posición de Richard Dawkins respecto a todo tipo de
religiones y a sus fanatismos. Miembro honorífico de la prestigiosa National
Secular Society, ha participado en numerosos debates, charlas, ha escrito
numerosos libros, en los que sistemáticamente carga las tintas contra todo tipo
de religión, siempre en base a poderosos argumentos que muchos teólogos
intentan rebatir con más o menos éxito.
Dennett, que
proviene del campo de la filosofía, defiende el adaptacionismo o idea central
de que la selección natural genera adaptación. Además es sumamente crítico, al
igual que Dawkins, con los fenómenos religiosos, aspecto que analiza en
profundidad en algunas de sus obras.
¿Por qué la izquierda no ha sido
siempre aliada fiel del darwinismo? ¿Se puede conciliar las posiciones de
izquierda con una teoría que afirma la supervivencia del más fuerte? ¿No suena
eso a competencia sin piedad, alma motora del capitalismo salvaje?
La supervivencia
del más fuerte es en esencia mentira, la supervivencia va a corresponder al
mejor adaptado a las condiciones cambiantes del medio. Kropotkin, el príncipe y
anarquista ruso, afirmaba en 1902 que los mejor adaptados no tienen porque ser
los más fuertes, ya que pueden serlo los más solidarios y sociales, es decir
que la competitividad no es el único fenómeno que explica la evolución. Esta
idea aparece con fuerzas renovadas en la “teoría endosimbiótica de la célula”
de Lynn Margulys en la que describe el paso de la célula procariota a la célula
eucariota como un proceso de fusión de diversos organismos que colaboran
mutuamente en la supervivencia (¿tal vez el apoyo mutuo de Kropotkin?). Dicho
en otras palabras el apoyo mutuo favorece la adaptación y, por tanto, la
supervivencia.
El problema creo
que surge del concepto “darwinismo social”. Aplicar sin más, los conceptos
desarrollados por Darwin a una especie como la nuestra, en la que interviene
una cuarta evolución de la que no hemos hablado hasta ahora y que siguiendo a
Jorge Wagensberg llamaremos “Evolución cultural”, es sumamente peligroso.
Hay una tendencia
a simplificar la evolución, ya que probablemente basten un par de minutos para
explicarle a alguien en qué consiste. Para entender esto basta con recordar que
Darwin tardó más de veinte años en publicar su Origen de las especies y
que estoy completamente convencido de que sabia de sobra que estaba poniendo
sobre la mesa la hipótesis más genial que seguramente ha planteado persona
alguna, a la vez que arrinconaba las explicaciones que sobre la naturaleza daba
la teología.
Al resto yo le
llamo “arrimar el ascua a tu sardina” de forma que tanto la economía, como la
sociología se convierten en altavoces de la nueva teoría que es sumamente
manipulable cuando se queda en lo superficial. A lo largo de la historia hemos
soportado grandes desgracias en nombre de la supremacía de la raza aria, la
supremacía del dios de los judíos, la supremacía del dios de los cristianos, la
supremacía del hombre blanco, ….
Para finalizar, ¿cuáles son los grandes problemas
que se están investigando dentro del, digamos, programa de investigación
darwinista?
La idea de que
existe un programa de investigación darwinista no creo que sea muy correcta.
Darwin dejó sentadas unas coordenadas de partida que han servido durante estos
150 años para ahondar en el problema de la evolución. Tanto los defensores como
los detractores de la teoría evolucionista llevan todos esos años
profundizando, los primeros intentando dar una explicación a los fenómenos
tratados por Darwin desde el método científico; los segundos rechazando desde
sus castillos teológicos cada uno de los avances y propuestas que se lanzan
continuamente.
Desde mi punto de
vista acepto que no solo la selección natural sea el motor de la evolución. Seguramente
existen otros mecanismos físico-químicos o biológicos que también intervienen
en el proceso. Por ejemplo la teoría de la “evolución por incorporación”
desarrollada por Lynn Margulys a partir de su teoría endosimbiótica, o la
teoría Gaia de James Lovelock que propone mecanismos homeostáticos y de
autoregulación, dan una nueva y brillante perspectiva a las ideas
evolucionistas volviendo a abrir importantes caminos de investigación.
Por otro lado,
las investigaciones en genética y biología molecular son seguramente las que
nos darán más y mejores explicaciones. Un tema clave está en desentrañar el
mecanismo de la expresión génica, conocer los patrones mediante los cuales
tiene lugar la expresión fenotípica de un determinado gen o secuencia de genes en
una especie y por tanto también lo no expresión de otros.
A modo anecdótico
podríamos comentar los continuos informes sobre la presencia o no, de agua en
la Luna, en Marte, ... y las posibilidades de instalar seres humanos en esos
planetas. Detrás de estas informaciones hay importantes grupos de investigación
que trabajan en conceptos como “terraformar” Marte, la Luna,… y todos siempre
basados en la teoría de una evolución a partir de la proliferación de bacterias
que se encargarían de transformar las condiciones físico- químicas del planeta
o satélite en cuestión, para permitir el desarrollo de organismos superiores.
Este planteamiento que parece de ciencia ficción está basado, ni más ni menos,
en aceptar con todas sus consecuencias la evolución natural de los seres vivos
que a la vez que a sí mismos modifican también su entorno que a su vez los
modificará a ellos, en una espiral de retroalimentación.
Rebelión ha publicado este artículo a petición
expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
*Miguel Crispín Sotomayor. Cuba. Reside en
La Habana. Graduado
de Ingeniero Agrónomo Pecuario en la Universidad de La Habana. Ha escrito
los poemarios: “En la Distancia” (África 1978-80), “Fantasmas de Quijote”
(2006) y “En la redondez del tiempo” (2008-09). Este último inédito.
También ha escrito cuentos, testimonios y artículos. Colabora habitualmente con las
revistas literarias digitales “Inventiva Social”, “Poemas en Añil”,
“Misionletras”, “La Buhardilla”, “Territorio de Encuentros”, ”Con Voz Propia”,
“La Máquina de escribir”, “La Iguana”, “Mapuche”. “Revista Poeta”, “Novedades
de la Cultura”, “Fragua Universal” y otras, editadas desde Argentina, así como
“Letralia” (Venezuela); “Termita Caribe” (Colombia); “Comunidad Poética”
(Chile); “Letras Uruguay” (Uruguay); “Artesanía Literaria” (Israel);
“Isla Negra” (Italia); “Palabra diversas”, “Rincón de Poesía” y
otras de España. Además, colabora con las publicaciones “Apia Virtual” y
“Machetearte” de México. Poemas suyos han sido publicados en “La Jiribilla” de
Cuba y en otras revistas y blogs de poetas de Argentina, Brasil, México, Perú,
Colombia, Venezuela, España y EE.UU. Sus poemas han sido y son leídos
ocasionalmente en programas radiales de dos emisoras
argentinas, una de Perú, una de EE.UU. y otra de Francia. El 1ro. de enero del 2009 fue
también publicado en Galicia su poemario “Fantasmas de Quijote” por
la editorial Taller del Poeta (www.eltallerdelpoeta.com). Es Miembro de la Red Mundial de
Escritores en Español (REMES), de Poetas del Mundo y de la Sociedad Mundial de
Poetas. Poeta Fundador del Primer Museo de la Poesía Manuscrita, San Luís,
Argentina. Director del Movimiento Cultural del Proyecto de Contra información
ArgosIs-Internacional en la Red (http://espanol.groups.yahoo.com/group/ArgosIs-MovCultural)…
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