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- ¿Como le quedó el ojo al rancio conservadurismo?
- Una Corte revolucionaria
Por: Alberto Vieyra Gómez
AMN.-
La Tremenda Corte de Justicia de
la Nación resolvió un tremendo caso y con ello asestó tremendo golpe político a la conserva de la ultraderecha mexicana –gobierno federal panista, iglesia católica y Comisión Nacional de los Derechos Humanos-, que habían interpuesto ante el máximo tribunal de justicia de la nación una demanda de inconstitucionalidad sobre la despenalización del aborto en la capital de
la República.
Después de una semana de agrias deliberaciones los ministros de
la Corte, en una decisión histórica, y pese a que más del 70% de los 11 integrantes del Supremo Tribunal de Justicia de México son “mochos”, es decir católicos, apostólicos y romanos hasta la pared de enfrente, llegaron el pasado jueves 28 de agosto a la conclusión de que
la Asamblea legislativa del Distrito federal si puede legislar en materia de aborto y concluyó que las mujeres en el Distrito Federal tienen toda la libertad de decidir si procrean un hijo, antes de las primeras 12 semanas de gestación.
La sorpresa que se ha llevado el rancio conservadurismo mexicano es que a pesar de ese acendrado catolicismo de la mayoría de los ministros de
la Corte, que en algunos casos raya en los extremos porque asisten diariamente a misa, es que no pudieron sumar ocho votos a favor de la inconstitucionalidad porque han comprendido que se trata de una controversia jurídica y no religiosa o de índole moral.
Miles de mujeres capitalinas aplauden el falló de
la Corte, pues 7 de los 11 ministros dieron luz verde a las reformas constitucionales que hiciera hace ya mas de un año
la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
El gobierno perredista distritense también celebró el falló de
la Corte calificó “de valiente y atinada la determinación” del máximo Tribunal de Justicia que avaló como derecho constitucional la interrupción del embarazo.
Así la derechona ideológica tendrá que chuparse tan amarga derrota política, lo que afectara sin duda la deteriorada visión de la población sobre los gobiernos panistas por haberse plegado a los dictados de la ultraderecha moralina en el tema del aborto libre.
Los grandes derrotados son, en primer lugar Felipe Calderón, quien a través del titular de
la PGR Eduardo Medina Mora empujó la propuesta de inconstitucionalidad ante
la Corte, seguido de José Luis Soberanes que en su calidad de presidente de
la CNDH se exhibió ante todo México como un recalcitrante cangrejo o peluca vieja al intentar que
la Corte le diera pa’ tras a este escabroso asunto.
Durante los trabajos deliberativos diez de los ministros, incluido Los Mochos Devotos aceptaron que
la Asamblea es competente para legislar en esa materia, porque cuenta con el respaldo de
la Constitución General de la República, por tanto, las leyes reformadas en materia de salud y del código penal para el Distrito Federal lo fueron por un órgano facultado para hacerlo. Otra cosa seria que lo aprobado pudiera resultar inconstitucional, lo que puede ocurrir en cualquiera de los Congresos locales en los 31 estados de
la República.
Los tres ministros que manifestaron su deseo de tachar de inconstitucional la reforma sobre el aborto son Mariano Azuela –sobrino del autor de Los de Abajo, Mariano Azuela-, ex presidente de
la Corte, Guillermo Ortiz Mayagoitia, actual presidente del
la Corte y el ministro Sergio Salvador Aguirre, quien está más puesto que un calcetín para ser el próximo mandamás del máximo tribunal de justicia del país.
Habrá que resaltar que la mejor y más lucida defensa jurídica de las leyes reformadas la hizo el ministro Genaro Góngora Pimentel, también ex presidente de
la Corte. Ese jurista serio manifestó en su exposición de motivos, que mantener los castigos contra las mujeres que voluntariamente deseen por circunstancias graves abortar, equivale a obligarlas a ser madres quieran o no quieran, lo que contradice cualquier idea de libertad personal garantizada por las leyes.
La decisión de
la Corte deja en claro a liberales y conservadores que a nadie se obliga a abortar, ni mucho menos se proclama que el aborto sea un método anticonceptivo. Pero tampoco se establece si el producto es o no un ser o una posibilidad de serlo, que es algo que la ley no se atreve a definir porque no es su tarea. Y como para este columnista no es deseo buscarle glándulas mamarias a las culebras pintas y a la tepocatas azules, pues así que quede la cosa.
Tampoco se cuestionan asuntos propios de un concilio vaticano o de la doctrina de la iglesia católica como por ejemplo, establecer en que momento entra el alma a un nuevo ser, que hasta los teólogos les cuesta trabajo definir porque el asunto de la creación humana es tan complejo como la muerte.
Se trata de un asunto jurídico que proclama el derecho de la mujer a no ser sancionada por la ley en caso de decidir por propia voluntad o la de sus padres, en el caso de menores de edad, la interrupción de un embarazo principalmente en casos de violación, embarazos no deseados y todo lo que la legislación en la materia contempla.
En suma, las mujeres que han decidido hacer uso de un nuevo derecho subjetivo, es decir que se saben dueñas de una facultad a las que pueden o no recurrir, han quedado libres de alguna sanción penal como la que establecía el código penal para el Distrito Federal y tampoco violentan ninguna disposición de la ley de salud.
Se sabe que hasta hoy más de 12 mil mujeres que por su libre voluntad, de la cual son responsables ante su conciencia pero no ante la ley, han recibido atención medica gratuita del gobierno perredista chilango.
El falló de
la Corte representa además una importante victoria política del PRD. Las reformas quedan porque fueron votadas por un órgano legislativo que representa la voluntad de la población de la capital de la República y porque
la Suprema Corte de Justicia no encontró que vayan contra la constitución. ¿Cómo le quedó el ojo a la rancia conserva mexicana? |