Política
Calderón en shock
| Calderón en shock |
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| Política - De Pe a Pa | |
| Escrito por Editorial AMN | |
| lunes, 22 de septiembre de 2008 | |
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Por: Alberto Vieyra Gómez AMN.- ¿Quién será capaz de negar la ingobernabilidad y vacío de poder, por no poder que impera en México? Y claro, los vacíos se llenan. ¿Quiénes los llenan? Cualquiera. Las facciones poderosas, económicas y políticas, la declaracionitis de una corrupta e ineficiente clase política a la que algunos estudiosos han dado en llamar la bandidocracia, los periodistas, los partidos políticos, los empresarios, liderzuelos y aunque usted no lo crea hasta lo chimuelos que mascan tuercas. La percepción de la inmensa mayoría de los mexicanos es que Felipe Calderón y su grupo en el poder no pueden. No saben ni en donde están parados. Ese vacío de poder e ingobernabilidad lo acabamos de ver con los atentados terroristas en Morelia que pegaron en la sociedad civil que ni la debe y que hoy la teme. Pegaron en donde más hacen daño: en la imagen de un México invadido ahora por el terrorismo, que se traducirá en más falta de inversión directa para crear empleos formales, desplome del turismo y la desconfianza hacia la patria mexicana. El gobierno de Calderón entró en shock. Hay ausencia de dirección política, falta de resultados e incapacidad manifiesta para sortear una coyuntura violenta que atrapa a la administración en el día a día y en la nota roja de las ejecuciones. Las 24 ejecuciones en la zona de
El análisis de Strategos Consultores, que continuación reproduzco, no tiene desperdicio: “La incapacidad gubernamental ha instalado el escepticismo, la desconfianza y el temor. A la ilegitimidad de origen que persigue al Presidente, hoy se suma el déficit de gobierno. En más de un sentido, Felipe Calderón es un mandatario fracasado. Nunca previó el escenario que enfrenta. La pregunta es ¿sabe realmente dónde está parado? ¿Lo saben los miembros de su grupo compacto? Una anécdota contada por el senador Carlos Navarrete llama la atención: `Platicó que cuando fue diputado, un grupo de legisladores se reunió con el subsecretario de Estado para América Latina, a quién le preguntó por qué sólo México capturaba a narcotraficantes y de su país no se conocía nada. ¿Cómo distribuyen, señor subsecretario la droga que pasa por la frontera mexicana a territorio norteamericano? ¿Ustedes cómo controlan las redes de distribución en su territorio, porque aquí es enorme? ¿Cuál es su política de control de los capos?... El subsecretario se me quedó mirando y su respuesta fue: bueno, señores diputados, gracias por su visita, con permiso. Y se paró de la mesa y terminó la reunión… …después el embajador…me dijo: no les gusta tocar esos temas. Les es muy incómoda esa pregunta y menos tan directa, porque aquí en Estados Unidos hay un acuerdo básico entre gobierno y los distribuidores de droga. Es un acuerdo tácito entre la mafia distribuidora de drogas y los gobiernos respectivos…´. ¿Cómo logró el viejo régimen la tan conocida pax priista? `Durante la época priista, la policía no combatía el crimen: lo regulaba. En algunas áreas dejaban hacer y pasar a los criminales…Pero, presionados por sus jefes políticos, también aplicaban la ley en ciertas áreas para darle un sentimiento de seguridad a la ciudadanía (…) Antes las policías tenían sobre ellos jefes políticos que les ponían límites. Puedes robar pero no secuestrar. Puedes traficar drogas pero no asesinar. Lo que se perdió…es que ya no hay límites. Que los delincuentes vestidos de policía, o protegidos por ella, pueden hacer lo que se les venga en gana´”. El análisis me recuerda el modo en que operaba por ejemplo, el todo poderoso de la policía capitalina Arturo Durazo Moreno. Cuando la presión de la sociedad sobre el gobierno se dejaba sentir por algún hecho criminal que la cimbrara, simplemente, el negro Durazo sacrificaba a alguna de las bandas criminales. Sus cuerpos eran encontrados en el río Tula y automáticamente bajaba la presión social. El gobierno federal contaba con un implacable policía político que se llamaba Fernando Gutiérrez Barrios. Este sabía quien era quien en México y cuando algún forastero de cualquier mafia entraba a territorio nacional, como ocurrió con el asesino de John F. Kennedy, Lee Harvey Oswald, era monitoreado hasta pa’ ir al baño. En los regimenes priistas no había improvisación ni se pecaba de ingenuidad. ¿Puede el gobierno calderonista haber pecado de ingenuo? ¿Desconoce acaso las reglas de facto que operan en el mundo de las mafias y la política? ¿Hay ingenuidad o incapacidad? Da la impresión que Felipe dio el primer paso sin saber cuál sería el último. Cuando decidió militarizar la seguridad pública obtuvo reconocimientos pasajeros. Ahora que el recurso del Ejército se ha agotado, el Ejecutivo carece de estrategia de reemplazo. Su mejor discurso parece evocar al del presidente Álvaro Uribe de Colombia: acostumbrarse a la violencia y a la cuota de muertes que una sociedad indefensa ofrece en un mar de ejecuciones sin límite entre los capos de la droga. ¿Cómo negar con esta realidad la colombianización mexicana? La crónica incapacidad de generar resultados en el área más sensible de la sociedad y la escalada de la violencia que se observa, llevan a una conclusión preliminar: Felipe Calderón está obligado a recurrir a una medida extraordinaria que lo coloque nuevamente al frente del Estado y, al mismo tiempo, abrir su gobierno para establecer un nuevo reparto del juego político nacional. ¿Quién puede ser la víctima propiciatoria que salve el sexenio de Felipe Calderón? Es probable que no pase mucho tiempo para saberlo, pero también, que el Presidente elija como camino la inercia antes que el golpe espectacular y el gobierno de transición. Si esto último es lo que prevalece, entonces, tendremos la discusión abierta del proyecto de sustitución presidencial que ya colocaron algunos grupos en la agenda público-política. Este tema es toral. Lo saben las mafias y lo saben los políticos que saben de política. Hoy, no solo el narcotráfico va sobre el derrocamiento de Calderón. Lo mismo intentan facciones poderosas, incluyendo panistas. La ingobernabilidad y el vacío de poder es terreno fértil para eso y más. |
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