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Política - De Pe a Pa
Escrito por Editorial AMN   
lunes, 19 de mayo de 2008

 

  • *¿On’ta el presidente de la República?
  • *El barco a la deriva

 

 

Por: Alberto Vieyra Gómez

AMN.- México es un polvorín. El gobierno federal azul no puede con el paquetazo nacional. Y es que los panistas no se prepararon para ser gobierno. Quieren administrar al país como si fuera alguna de sus tantas empresas, o como el México S.A. de C.V.

En medio de la más cruda violencia del crimen organizado que desafía abiertamente al gobierno y, justo cuando los efectos mediáticos de la estrategia militar generan percepciones negativas, Felipe Calderón abre el expediente del EPR, con lo que suma otro tema a la larga lista de asuntos sin resolver. Esta accidentada manera de llevar la agenda gubernamental explica, en parte, los resultados de la encuesta nacional IPSOS-BIMSA publicados en El Universal el lunes 5 de mayo, en la cual se acredita un franco declive del Ejecutivo.

En tres meses, la aprobación presidencial cayó cuatro puntos: pasó de 66 por ciento en febrero a 62 en abril. El porcentaje de ciudadanos que reprueba la gestión del presidente se eleva siete puntos: pasa de 18 a 25 por ciento. El gobierno de Calderón está en crisis. Ya no le basta el recurso de la publicidad política y de la propaganda oficial para mantener sus niveles de aceptación. De persistir el desgaste, colapsará su gobierno.

La violencia desatada a nivel nacional; la ejecución de mandos jerárquicos de la Policía Federal Preventiva; el asesinato de agentes ministeriales en varios estados; el enfrentamiento entre bandas del narcotráfico; la recomposición de las células del crimen organizado, el crimen de las periodistas indígenas de Oaxaca que permanece impune y la difusa acción de las instituciones de procuración de justicia, entre otros elementos, muestran una compleja descomposición social y política del país y exhiben la incapacidad gubernamental para detener una espiral de violencia que instala una percepción de fracaso del Estado mexicano en la lucha contra el narcotráfico, tema de la agenda oficial que el propio Felipe Calderón se encargó de instalar y que ha sido eje de su administración.

En este complicado contexto y en los desatinos del gobierno es posible encontrar la explicación del declive presidencial. La encuesta citada de IPSOS-BIMSA “…registra una disminución del número de personas que considera que el país va por buen camino --de 49% a 42%-, mientras que aumentan las percepciones negativas -de 24% a 30%-. El balance de opiniones positivas menos opiniones negativas sobre el rumbo del país pasó de + 25 a + 12” .

¿Qué hace mal Felipe Calderón? ¿Por qué esa baja tan significativa en sus niveles de aceptación? Una explicación general es que los problemas rebasan su capacidad de respuesta y eso lo percibe la ciudadanía; otra es que su débil liderazgo aunado a un pésimo diseño de la agenda de gobierno, hace estragos en momentos en que se registra una nueva oleada de violencia en todo el país; y, una tercera, compete estrictamente al gabinete: Calderón actúa solo y asume costos que son responsabilidad de sus principales colaboradores.

Calderón pareciera el llanero solitito. Nadie del gabinete le resuelve problemas y para colmo, él sigue empeñado en sacar a como de lugar su desnacionalizada “reforma energética”, que parece estar muerta y enterrada y como dicen los rancheros “enterrada como las suegras: boca abajo, por si se quieren salir, que se vayan más pa’ bajo”. El cúmulo de problemas  ya lo rebasaron  por la derecha, la izquierda y por todos lados.

En opinión de estudiosos  y analistas políticos,  la crisis que vive el gobierno calderonista podría acentuarse aún más, sin descartar un interinato presidencial en México.

Para Strategos Consultores, que dirige el periodista Jesús Pérez Piñón, México está suelto, no hay gobierno y el barco, sin capitán navega a la deriva. Añade: “Para entender qué le ocurre a Calderón es importante revisar las etapas de su presidencia. En general, la estrategia global de legitimidad de ejercicio empleada desde el inicio de su mandato puede haberse agotado.

A un año y medio de distancia, es un hecho, por ejemplo, que la táctica militar está limitada: ya no genera impactos mediáticos favorables y sí expone al Instituto Armado a un dinámico deterioro de su imagen, justo como lo previeron en Washintong desde 1986. El problema aquí radica en que no se vislumbra estrategia de reemplazo. El Ejército se mantiene como la última frontera de seguridad del Estado; más allá no hay nada. En menos de un año y medio el Ejecutivo agotó este frente, pero los problemas de inseguridad no sólo persisten sino que se agravan.

Calderón está en el peor de los mundos posibles: con su principal eje de legitimidad agotado, se mantiene como rehén del PRI en el Congreso y todavía se da el lujo de abrir un complejo expediente con la guerrilla del EPR.

En la opinión pública la sensación que comienza a emerger en amplios sectores sociales es que no hay gobierno o que su acción es ineficaz. Durante el foxismo imperó una suerte de interregno político, en el calderonismo empieza a fraguar la idea de la restauración: todo lo que hace es para beneficiar al PRI en su hoja de ruta para regresar a Los Pinos.

¿Cuánto vale mantener la normalidad presidencial? Sostener la funcionalidad de una administración como la actual mediante transacciones políticas desventajosas ¿resulta benéfica para el PAN? ¿Qué pasaría si el precio del petróleo se desploma? ¿Realmente la economía está bien? Los frágiles equilibrios del país sugieren reserva y una extrema cautela. Cuando el PRI se decida, puede dejar caer al presidente. Por ello es tan importante para el Ejecutivo contar con otro partido de respaldo. En un análisis estrictamente racional, Felipe Calderón no está en condiciones de dejar que se le vaya la oportunidad de encumbrar a Jesús Ortega en la presidencia nacional del PRD. Lo requiere para que este partido juegue el rol que hasta ahora monopoliza el PRI.”

No yerran quienes sostienen que en México no hay gobierno. Un ejemplo de que para los de abajo no hay gobierno es el abominable crimen de las todavía niñas locutoras  triquis oaxaqueñas Felicitas Martínez y teresa Bautista, asesinadas arteramente el 7 de abril pasado y sin que hasta hoy haya poder humano ni divino capaz de llevar a la cárcel a caciques  o poderosos intereses enemigos de la libertad de expresión.

En la era priista y de los buenos gobiernos, claro está, bastaba  una orden del presidente de la republica para que   todo se solucionara. Decían irónicamente que hasta las hojas de los árboles se movían, y solo bastaba que el presidente de la Republica moviera un dedo. ¿On’ta el presidente de la República?. De este negro episodio que avergüenza a México y nos exhibe a los mexicanos ante el mundo como un país bárbaro y sin ley , le hablare mañana.

Modificado el ( lunes, 19 de mayo de 2008 )
 
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