Política
¿De que será capaz un pueblo hambriento?
| ¿De que será capaz un pueblo hambriento? |
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| Política - De Pe a Pa | |
| Escrito por Editorial AMN | |
| lunes, 30 de junio de 2008 | |
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Por: Alberto Vieyra Gómez AMN.- “Ya éramos muchos y parió la abuela”. Así reza el refrán popular. Y en efecto, los mexicanos ya teníamos un cúmulo de broncas por el alza y escasez de alimentos, y ahora para colmo de nuestros males, las tiendas de autoservicio son un descarado robadero. Sí, todos los días y cada que un consumidor paga en las cajas registradoras de esas tiendas, lo más seguro es que en algún artículo si no es que más, lo están robando. La operación es muy simple: en las vitrinas, los artículos están marcados con un precio, pero resulta que al pagar en cajas le cobran otro muy por arriba. Sí el consumidor se da cuenta que lo pasaron a la bascula, seguramente reclamará, la cajera y el supervisor mandaran traer al encargado del departamento correspondiente. Cuando este haga su aparición le preguntaran por el precio del artículo en cuestión. Lo más seguro es que saldrá con el cuento de que el precio de esa mercancía era el precio que tenía ayer o antier, o bien saldrá con el cuento de que dicho artículo estuvo en oferta y que el proveedor no cambió el precio marcado. En fin justificaciones no faltan. Por cierto, que los negreros patrones de las tiendas de autoservicio tenían unos empleados que por la noche reetiquetaban precios, función que ahora tienen que hacerla empleados de las empresas proveedoras. Cuando usted vaya a un súper mercado tenga mucho cuidado y en cuando le estén cobrando en cajas, verifique que el precio sea el que usted vio en la vitrina o anaquel donde estaba el producto. Si usted es de los que acuden con regularidad a un centro comercial se habrá dado cuenta que desde enero pasado comenzó a darse un fenómeno de flotación de precios. Le pongo un ejemplo: un yogurth de a litro de “x” marca que ayer costaba 18 pesos lo mas probable es que hoy cueste 25 o 28 pesos. Pregunté a un gerente sobre este voraz fenómeno. Alegó que no son las tiendas de autoservicio los encarecedores, que los hambreadores son los proveedores. Entonces, me di a la tarea de cuestionar a representantes de proveedores y estos niegan ser los hambreadores, culpan a los dueños de las tiendas de autoservicio. Son coyotes de la misma loma. Unos y otros se echan la bolita. Pero el caso es que además de hambreadores, se dedican a perpetrar todos los días atracos en despoblado, sin que haya ninguna autoridad capaz de poner orden. Me ha tocado escuchar expresiones de amas de casas y señores que impotentes han llegado a advertir a gerentes de tiendas departamentales: “No esta lejos el día en que el pueblo se les va a echar encima. Síganle por ese camino”. ¿Estaremos próximos a saqueos? ¿De que será capaz un pueblo hambriento? Pero eso sí Felipe Calderón, anunció con bombo y platillo el miércoles 18 de junio, que gracias a un acuerdo entre los industriales y él, hasta el 31 de diciembre próximo no volverán a subir los precios de “más de 150 productos”. Lo que no nos dijeron en este acuerdo de engañabobos es que proveedores y dueños de tiendas de autoservicio pusieron los precios por las nubes desde enero, pero sobre todo en los dos últimos meses. Ya hicieron su agosto y su todo el año. Tampoco nos dijeron que en ese singular acuerdo nos ofrecen 150 productos de bajo consumo. Y es que el arcon Calderón - Concamín incluye salsas catsup, sopas preparadas –tipo wacaruchan-, mayonesas, moles, atún enlatado, sardinas, frijoles, chiles en lata, jugos de frutas, de verduras y de soya, té’s, achiote, chilorio, spaguetti, mermelada de fresa, gelatina, flan, perejil deshidratado, sal con ajo, pimienta verde y negra, bebidas en polvo, café legal en chafas sobrecitos y en fin. ¿Se imagina usted un alimento preparado con mermelada y achiote?. Que buen chiste. Para la categoría de salsa capsut la lista de precios “congelados”, contiene un par de producto de las marcas Clemente Jaques y Del Fuerte, pero en el mercado existen una docena de marcas que no están incluidas en el acuerdo de Los Pinos. Para
Para el presidente de
Después del acuerdo, Los Pinos difundió una lista de solo “24 productos”, que no podrán aumentar hasta enero del 2009, descongelados en 140 presentaciones, lo que es muy distinto. ¿Se trata entonces de una canasta de mentiras? ¿De una vil tomada de pelo? ¿Por qué Calderón trata a los mexicanos como retrasados mentales? ¿Por qué para el señor Calderón y los ricos industriales de México, que comen con aceite de oliva, no figura entre su canasta básica de mentiras la carne, el huevo, el pan, la leche y otros productos que son de primerísima necesidad? ¿Qué para ellos hay ciudadanos de tercera, cuarta, quinta o simplemente porque “la indiada de México” no puede tener acceso a una alimentación de primera con todo y que pone sus votos en las elecciones y es la que paga impuestos? ¿A Calderón y a los industriales que creen habernos hecho un favor con vendernos sus productos que muy pocos compran, se habrán preguntado alguna vez aquella máxima de: dime que comes y te diré quien eres? Nos dijo el señor Calderón: “son alimentos de enorme consumo popular”. Yo pregunto ¿Calderón sería capaz de sentarse a la mesa y comerse una sopa wacaruchan y como platillo fuerte una apestosa sardina, acompañada con unos chilitos en vinagre? ¿Sería capaz de empujarse una mermelada con achiote y unos frijoles refritos o charros de
El Banco de México lo refutó, pues nos dijo que esos productos “tienen una baja cobertura de mercado”. En otras palabras, se venden poco, pero ahora, a producto fiel de la consorte del gallo, el fregado pueblo tendrá que consumirlos porque los alimentos de la canasta básica a la que todos los mexicanos deberíamos tener derecho, esos no fueron congelados, porque solo están reservados para los ricos y una chupeteadora clase política gobernante. Lo que Felipe Calderón debió haber echo es fajarse los pantalones y advertirles a los hambreadores que o le bajan a su desenfrenada carrera alcista de precios, a su robadero en las tiendas de autoservicio, o de lo contrario, no estará lejos el día en que en México se produzca el argentinazo del 2005 que dejó más de 30 muertos. Lo que Calderón hizo fue dejar las manos sueltas a los voraces. Dejo la vía libre para que sigan incrementando los precios del maíz, el arroz, azúcar, la leche, harina de trigo, el pollo, el huevo, el queso, las verduras y todos los alimentos que son indispensables para que los mexicanos vivamos como ciudadanos de primera y no de tercera o cuarta. |
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