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Política - De Pe a Pa
Escrito por Editorial AMN   
jueves, 15 de mayo de 2008

 

  • *Un México desnacionalizado
  • *¿A que vamos a la escuela?

 

Por: Alberto Vieyra Gómez

AMN.- Hace dos semanas me invitaron a dar una conferencia sobre nacionalismo a varios grupos de prepas. Pensando en que siempre hay alumnos distinguidos con un alto nivel académico, me lleve una docena de libros de La Noche Priiste del 2000, de la autoría de quien esto escribe para ser obsequiados entre esos  “cerebritos”. Pero ¡oh sorpresa!, me encontré con que ni  alumnos ni maestros  saben nada de historia y menos de civismo. Me regrese a casa con mis libros.

Ningún alumno, ningún maestro acertó a decir que el  nombre completo del  Padre de la Patria es Miguel Gregorio Ignacio Antonio Hidalgo y Costilla Gallaga. Menos me supieron decir cual es el apellido materno de la Corregidora de Querétaro, que de acuerdo a fuentes primarias se llamaba Josefa Ortiz Jirón, conocida solo por algunos mexicanos como Josefa Ortiz de Domínguez, por haber sido esposa del Corregidor de Querétaro, don Miguel Domínguez.

Muy triste resultó para este servidor no haber podido hallar la respuesta correcta sobre cuantas estrofas tiene el Himno Nacional Mexicano, pero menos de cuantos artículos consta la Constitución general de la Republica.  Nuestro himno patrio consta de 10 estrofas y la Carta Magna tiene 136 artículos y 19 transitorios. Ser mexicano y no saber lo esencial de México, es francamente vergonzoso.

Pregunte también el segundo apellido de José Vasconcelos Calderón, pero  ni el nombre se saben siquiera. Menos atinan al nombre correcto del apóstol de la democracia Francisco Ignacio Madero Gonzalez, a quien algunos perversos oligarcas conservadores de aquella época le llamaron Francisco Indalecio y otros que hasta la fecha lo conocen como Francisco I. Madero. La I, dicen que es por que fue muy ingenuo como gobernante.

Por supuesto que ningún chamaco ni ningún grandulón profe me supo decir el segundo apellido de Venustiano Carranza Garza, menos el de El Chacal Victoriano Huerta Marquez, quien derrocó en 1913 a Madero.

Nadie sabe ni pió sobre Porfirio Díaz Mori y sus tres décadas de dictadura en México. Tampoco atinan  en el nombre Doroteo Ferman Arambula, conocido a través de muchos libros de historia como Doroteo  Arango Arambula, conocido popularmente como Pancho Villa, El Centauro del Norte, o el Bandolero Divino, que fue el alma de la Revolución Mexicana.

Decepcionante cuando interrogué a mi auditorio sobre el nombre completo del general Ignacio Zaragoza Servín, el héroe de la batalla del 5 de mayo de 1862 en Puebla. Pero tampoco saben quien fue Benito Juarez García, ni el general Lázaro Cárdenas del Río. Se desconocen por completo las leyes de reforma, el año en que Juarez derrotó a los franceses y fusiló a Fernando Maximiliano de Habsburgo en el cerro de las campanas el 19 de julio de 1867. Del Tata no se sabe que el 18 de marzo de 1938 nacionalizó la industria petrolera, que hoy la ultraderecha panista busca entregar a toda costa al capitalismo norteamericano.

¿Saben, muchachos quien fue el maestro de las frases celebres del México de principios del siglo XX? pregunte. Claro que ni por equivocación supieron que fue el maestro Justo Sierra Méndez, autor de aquella frase que decía: “México tiene hambre y sed de justicia”, que Luis Donaldo Colosio Murrieta se pirateó y pronunció durante el llamado Discurso de la Muerte en el monumento a la Revolución,  el 6 de marzo de 1994. De Colosio, solo se sabe que fue asesinado y no faltan los despistados que aseguran que se suicidó.

De Emiliano Zapata Salazar, el jefe del Ejército zapatista del sur, solo se sabe que trabajó con Marcos, el encapuchado de la selva Lacandona  o el guardabosque de la Unión Europea en los territorios zapatistas de aquella entidad. De ese tamaño es la debacle educativa.

Ni hablar de la literatura mexicana que encierra el nacionalismo y las luchas del pueblo de México, la mayoría de ellas libradas contra sus opresores, los ricos que hoy mal gobiernan a México. Desconocen a Sor Juana Inés de la Cruz, a Martín Luis Guzmán, a Fernando Benítez, a Fuentes y muchos más, pero en cambio algunos me hablaron con mucho orgullo de Harry Potter.

Decepcionado de está catástrofe educativa, comencé a hacer algunas preguntas de matemáticas, y menos supieron que el domino tiene 28 fichas.

De historia universal ¡¡uff! No se saben ni la “O” por lo redondo. Nadie sabe del nombre completo de Napoleón Bonaparte Ramolino, menos de Adolfo Hittler Pölzl, el dictador alemán, pero mucho menos del fascista italiano  Benito Amilcare Andrea Mussolini.

Por ultimo, decidí cambiar de estrategia y preguntar sobre algunos equipos de futbol que liderean la tabla en la primera división. Saben mucho del negocio de las patadas. Los que no son chivas, son americanistas, pumas, toluqueños,  tuzos y hasta el nombre y apellido de muchos astros del balón pie, así como del fracasado entrenador de la Selección nacional Hugo Sánchez Marquez, se lo saben de bote pronto.

También cuestione sobre algunos programas televisivos y sorprendentemente muy pocos saben que Roberto Gòmez Bolaños encarna al foxista Chapulín Colorado y al Chavo del ocho, pero sí dijeron ser muy diestros en materia de telenovelas y programas de chismorreo corriente en el que se habla de santo y seña de las estrellas del espectáculo.

Estimaciones de las principales editoras de libros mexicanos sostienen  que el 94% de los mexicanos no leen ni el Memín Pinguín o el Libro Vaquero, pero eso sí, se calcula que cuando menos un  80%  ve la televisión como si fuera el mismísimo Dios que habla, cuando que la llamada caja idiota  ha provocado efectos devastadores en la población y protagonista de la tiranía. Una televisión que educa, pero mal.

¡Que desastre educativo!. ¡Que vergüenza! Señores maestros, jóvenes alumnos, señor gobierno federal y estatales, vamos como el cangrejo. Mientras en México no regresemos a una educación nacionalista que retome los valores, comenzando por el respeto, difícilmente saldremos “de perico a perro”.

De seguir como están las cosas, nuestros perversos gobernantes nos seguirán tratando como retrasados mentales. Seremos solo dos cosas para ellos: pagadores de impuestos y viles objetos de uso electoral, gracias a una perversa conspiración desnacionalizadora México-Norteamericana, puesta en practica durante el penúltimo año del régimen de Miguel de la Madrid Hurtado, asunto del cual le di cuenta en nuestra entrega de ayer.

Hoy se anuncia con bombo y platillo un acuerdo entre la SEP y el SNTE para establecer en México el bachillerato obligatorio para llegar a 15 años de escolaridad en promedio. El anuncio  se hace como parte de la Reforma Educativa o la “Revolución Educativa” de Felipe Calderón. ¿Serán 15 o 20 años perdidos en las aulas con una educación desnacionalizadora? De todos modos, a los profes felicidades en su día.

 
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