Política
¿Dónde está el gobierno?
| ¿Dónde está el gobierno? |
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| Política - De Pe a Pa | |
| Escrito por Editorial AMN | |
| miércoles, 06 de agosto de 2008 | |
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Por: Alberto Vieyra Gómez AMN.- En México impera un Estado criminalizado y putrefacto. Todo es herencia de un nefasto y criminal orden económico globalizador. Las grandes mafias han conformado en buena parte del mundo, pero especialmente en los países subdesarrollados una verdadera industria que concentra más del 12% del Producto Interno Bruto. Las estructuras de ese Estado –al menos en México-, están infiltradas y corroídas por las grandes mafias. Detrás de cada caso de la alta delincuencia organizada, siempre aparece un policía o un funcionario publico. El secuestro y asesinato del joven Fernando Martí, hijo del empresario Alejandro Martí y muchos otros abominables casos nos dejan en claro que las instituciones encargadas de la impartición de justicia no sirven. El Estado, conformado por los poderes ejecutivo, legislativo y judicial no existe más que en los triunfalistas discursos de los gobernantes. Todo está permeado por la galopante corrupción. Los ciudadanos de a pie y de la alta sociedad estamos a merced de las grandes mafias delincuenciales. Siempre andamos con el Jesús en la boca de que en cualquier momento nos secuestren o nos asalten y nos maten para quitarnos nuestras sencillas pertenencias o la quincena. ¿Dónde está el gobierno? ¿Dónde está ese ineficiente Estado? ¿Andará de vacaciones o no existe por que la globalización imperial le rompió la columna vertebral? La sociedad mexicana vive aterrorizada. Hay un grito desesperado por respuestas, que exigen las garantías de todo ciudadano. ¿Dónde están los expertos en seguridad publica en las instituciones federales, estatales y municipales encargadas de velar por la seguridad de los mexicanos? ¿Dónde están esos funcionarios del más alto nivel, comenzando por el presidente de la República que en sus campañas electorales se comprometieron a servir, proteger, combatir y velar por la seguridad de los ciudadanos? ¿Que no les pagamos y les pagamos bien para que nos protejan y para que nos sirvan? ¿A quienes protegen realmente, no acaso protegen y ayudan a los criminales a que cometan sus fechorías? ¿Vale la pena seguir votando por esas lacras sociales que nos ofertan los partidos políticos? ¿Qué tanta responsabilidad tienen esos partidos que no son capaces de exigir a los funcionarios surgidos de sus filas que cumplan sus promesas electorales? ¿Cuándo los senadores y diputados harán leyes férreas que contemplen incluso la pena de muerte, como hoy lo pide el coordinador parlamentario del PRI Emilio Gamboa Patrón y muchos otros legisladores? ¿De que nos sirven los triunfalistas discursos de los gobernantes de cualquier partido cuando nos hablan de que las cifras en el combate a la delincuencia han bajado? Sí, han bajado, pero al metro. ¿Pero también cuando los mexicanos contaremos con un poder judicial que no venda la justicia al mejor postor? ¿Y cuando el ejecutivo será capaz de llevar a cabo programas que realmente combatan al crimen organizado, desde las estructuras mismas del Estado mexicano? El Estado mexicano tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos donde quiera que estos se encuentren, aquí y en China. Pero no lo hace. Por eso, y a raíz de estos repugnantes secuestros como el de Fernando Martí, el hijo de la señora Ma. Isabel Miranda de Wallace, o como el de Celdo Katzuo Enríquez en Tijuana y en general más de 600 secuestros que a lo largo y ancho del territorio mexicano se cometen cada año, sin que haya autoridad que ponga orden. El caso de la señora Wallace es sencillamente revelador. Demuestra que el Estado mexicano es inútil, que las instituciones de impartir justicia no sirven por que están corroídas por el crimen. El enemigo está en casa. Doña Isabel, sí, ella solita y su alma se ha encargado de llevar a la cárcel a la mayoría de los secuestradores de su hijo, mientras ese Estado permanece como el chinito: “nomás milando”. El caso del joven Martí ha revelado además que en la industria delictiva que impera en México han florecido jugosos negocios de particulares y hasta ex funcionarios que se dedican a servir como puente entre familiares y secuestradores. Ya no sabe uno ni pa’ donde hacerse. Ya no sabe uno cuales son más perversos, si los secuestradores o los que negocian con estos. La familia Martí, por ejemplo, después de haber pagado un rescate de más de 6 millones de dólares, sin que se produjera la liberación de su hijo, y ante la ineptitud mostrada por el gobierno federal y el de Marcelo Ebrard, tuvo que recurrir desesperadamente ante un negociador privado, que se asegura es muy diestro y se trata de un “experto” ex funcionario de seguridad publica, que hoy “trabaja” en
Eso sí, esos ineptos gobernantes, esa perversa e inepta clase política que se disputan nuestros dineros públicos cada tres y seis años a través de los puestos de elección popular, se dicen estar listos para ocupar otros elevados cargos, incluyendo la silla presidencial. ¿O no, señor Ebrard? Este vergonzoso episodio que ha tenido una significativa resonancia nacional y mundial, sencillamente por que se trata de una familia rica, ha propiciado que la sociedad comience a organizarse para enfrentar a ese animalazo que se llama crimen organizado. Tengo información digna de crédito de que varios magnates están conformando ya un frankestein para enfrentar a esa bestia del Apocalipsis. La ilegalidad será combatida con ilegalidad. ¿Y a los pobres de México quien podrá defendernos? ¿Acaso el foxista chapulín colorado, los hermanos Almada, que ya están muy cascaritas, que poder humano o divino podrá protegernos? ¡Que Dios nos agarre confesados! ¿Qué quiere decir todo esto? Pues nada, que fuente ovejuna se organiza para conformar un Estado salvaje en el que sea esa sociedad la que se haga justicia por propia mano ante la torpeza, incapacidad e inutilidad de los gobernantes, que han hecho del Estado mexicano un Estado en muy mal estado de putrefacción. ¿Hasta cuando los mexicanos toleraremos este peligroso estado de cosas? |
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