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Política - De Pe a Pa
Escrito por Editorial AMN   
viernes, 20 de junio de 2008

 

 

  • México, con presidente, sin presidente y a pesar de los presidentes

 

  • ¿Y ahora quien podrá defendernos?

 

Por: Alberto Vieyra Gómez

AMN.- México ha podido sobrevivir con presidente de la república, sin presidente, y ha pesar de algunos presidentes. No se quien es el autor de está frase, pero sin duda suena bonito. La recuerdo ahora  que México vive “una tragedia nacional”, pues el IFE dejó sin “presidente legitimo” a los mexicanos. Solo nos dejó al espurio, al usurpador de la presidencia, a ese michoacano que es antipático y no tiene ocurrencias biliares como las del “legitimo”.

Sí, México tenía dos presidentes: uno “legitimo”  y el otro ilegitimo, pero en funciones. De los dos no se hace uno. Ambos con sus respectivos gabinetes. Viven del erario público.  Uno, al que llaman el espurio cobra casi medio millón de pesos en Los Pinos, aunque oficialmente se habla de un salario de poco más de 150 mil pesos. El “presidente legitimo”, ó sea El Peje, solo sabemos que cobra 50 mil pesos.

¿De donde sale ese dinero?. Claro que de nuestros bolsillos. ¿Pero  de donde salen también los recursos con los que El Peje mueve a sus ejércitos, incluyendo a sus adelitas?. Necesariamente también de nuestros bolsillos  y provienen de los gobiernos emanados del PRD y del propio partido.

Pero no crea usted que está es la primera ocasión en que México tiene dos presidentes. Echemos un vistazo a la historia. El 19 de enero de 1858 y a raíz del autogolpe de Estado  que se recetó  Ignacio Gregorio Comonfort de los Ríos, a quien el mundo se le vino encima por haber promulgado la “hereje” constitución de 1857, que ponía fin a los privilegios de la iglesia católica y marcaba su separación del Estado mexicano, Benito Pablo Juarez García asumió la presidencia de la república en el Estado de Guanajuato, cuando Comonfort no se había separado del cargo oficialmente, sino hasta el día siguiente.

Pero no había dos presidentes al mismo tiempo, sino tres en nuestro país en aquel turbulento año para la República. Uno fue Benito Juarez. La constitución de 1857 rezaba que a falta de presidente ocuparía el cargo el titular de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En los terminos constitucionales de aquella Carta Magna, y al faltar don Ignacio Comonfort, automáticamente quedó Juárez como encargado del Poder Ejecutivo Nacional.

Pero Juarez no contaba con la astucia de los conservadores que en una especie de junta de notables  desconocieron la constitución de 1857 y nombraron a Félix Maria Zuloaga Trillo como presidente. La revolución conservadora aparentemente triunfante hizo su propia ley  y su propio derecho. Convocó a una junta de notables supuestos representantes de la nación mexicana y estos eligieron a don Félix, con lo cual no había dos sino tres presidentes a la vez, con la diferencia de que el gobierno de Zuloaga había sido reconocido por el papa Pio IX o Pió Nono.

Y siguió habiendo tres presidentes de la republica al mismo tiempo. Lo bueno es que en ese entonces la República era un polvorín y las arcas de la nación estaban siempre vacías,  así que nadie cobraba un sueldo, pues  los liberales y conservadores se mantenían de algunos donativos de sus adictos, principalmente la iglesia católica que fue la que patrocino a Zuloaga y a Miguel Miramó en la famosa  “Guerra de los Tres Años”. Miramón fue traicionado finalmente por el clero católico y abandonado a su suerte, a pesar de que  se convirtió en uno de los más férreos defensores de la iglesia.

El llamado joven Macaveo fue uno de los 47 sobrevivientes en la defensa del Castillo de Chapultepec contra  los invasores gringos el 13 de septiembre de 1847.

Cuando comenzaba la “Guerra de los Tres Años”, la más cruenta entre liberales y conservadores,  Juarez cayó prisionero y fue llevado junto con algunos miembros de su gabinete al Palacio de Gobierno de Guadalajara, donde estuvo a punto de ser asesinado, de no haber sido por la oportuna intervención de su titular de Hacienda, don Guillermo Prieto. Pero de ese episodio le hablare en entrega a parte.

Por ahora, déjeme contarle que  el general Zuloaga no pudo con el paquete como presidente interino y a pesar de que el 24 de enero de 1859 había botado el arpa como presidente de la república,  no fue sino hasta el 31 de ese mismo mes cuando por “sus pistolas” nombro presidente sustituto de la República. Expidió un decreto que decía más o menos así: “En uso de las facultades que me concede el plan de Tacubaya, bla, bla, bla, bla” y designó presidente sustituto de la  nación al general  Miguel Gregorio de la Luz Atenógenes Miramón y Tarelo, quien asumió la presidencia el 2 de febrero de 1859.

Para entonces solo había dos presidentes de la república: Benito Juarez el constitucional o en el exilio y Miguel Miramón el sustituto. El interino que era Zuloaga ya se había ido a su casa. De los tres, el único presidente legítimo era Benito Juarez. Nadie lo podrá negar. Los otros fueron como quien dice “los presidentes patito”, igual que hoy  Andrés Manuel Lopez Obrador.

Sobre este episodio anecdótico e histórico, el IFE prohibió a los partido PRD y PT usar el termino “presidente legitimo”.  Al ser enterado de la decisión del arbitro electoral de México, el presidente “legitimo” le echó giribilla  y dijo que con está decisión el IFE “deja al país sin presidente”. El Peje diría también  que la resolución del organismo responde a un acto de intolerancia e hizo supositorios, pues supuso que el siguiente paso del IFE será la quema de los paquetes electorales con las boletas de la controvertida elección presidencial del 2006 para borrar cualquier huella de un fraude. ¡Brujo!

En su resolución, el IFE sostiene que con la frase, “presidente legitimo”, se denigra a las instituciones y en conjunto aplicó multas a los partidos PRD y PT por casi 800 mil pesos. El caso es que para muchos mexicanos debe ser una tragedia nacional el ya no tener al “presidente legitimo”. Seguirá siendo el presidente patito. ¿Y ahora quien podrá defendernos?.

Pero aclaremos  para que la gente no se confunda. Felipe Calderón es el presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos “haiga sido como haiga sido”, según el propio Calderón. Y fue el movimiento de resistencia civil pacifica -las hordas de El peje-, el que tomó la determinación de nombrar a Andrés Manuel Lopez Obrador como “presidente legitimo”. Fue una decisión soberana de la Convención Nacional Democrática, pero no deja de ser una mera puntada de ironía que queda para la historia del anecdotario político mexicano. Las cosas siguen igual y México camina con presidente de la república, sin presidente, y ha pesar de algunos presidentes.

 
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