Política
De Pe a Pa
El Cuarto 40
| El Cuarto 40 |
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| Política - De Pe a Pa | |
| Escrito por Editorial AMN | |
| martes, 22 de julio de 2008 | |
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Por: Alberto Vieyra Gómez AMN.- El histórico telegrama Zimmermann llegó a Washintong el día 17 de enero de 1917, un día después de que Arthur Zimmermann, el canciller del imperio alemán lo había mandado a las 3:30 de la tarde, vía embajada de EU en Berlín, Copenage y de ahí a la capital norteamericana, pasando claro está por el Cuarto 40 de los servicios de espionaje del reino unido. Cuando el texto fue recibido en
El telegrama Zimmermann fue motivo de un agrio altercado entre el secretario de Estado norteamericano. Richard Robert Lancing y el encargado de la seguridad del país de las barras y las estrellas Colonel House. Ambos discutieron si el telegrama debía ser entregado o no al presidente y luego a la embajada alemana en Washintong. Lancing sostenía que el Departamento de Estado no era una oficina de correos al servicio de ímbeciles como el kaiser alemán. “Estoy harto de que nos utilicen y nos vean la cara de idiotas. Ellos utilizan nuestros propios cables para tramar en contra de los supremos intereses de Estados Unidos”, repitió a gritos el secretario de estado. -¿Tiene usted pruebas de su afirmación señor secretario?. Interrogó House -Lo supongo. Los alemanes no son confiables, es más: ningún enemigo de la democracia puede ser confiable por definición. Finalmente, el texto del telegrama Zimmemann fue entregado al presidente quien se quedó en ayunas al ver tanto numero –más de mil caracteres, hasta esos días indescifrables-, los peleoneros funcionarios de
El embajador alemán se ocupo de inmediato en descifrar el documento. Dos días, después Berndtorff ya había descifrado tan singular documento. Para el embajador alemán, el telegrama fue como una mentada de madre. Sabía que se trataba de una colosal estupidez de Zimmermann y del kaiser alemán. Es más se aventuraba a pensar que Venustiano Carranza no se dejaría engañar con tramposo documento que ente otras cosas, los alemanes proponían una alianza militar México – Japón – Alemania, para declararle la guerra a Estados Unidos. Berndtorff sabía que el presidente mexicano descubriría fácilmente el engaño y llegaría a la conclusión de que se trataba de una trampa para meter a México en un conflicto bélico con el coloso del norte y evitar que este se involucrara en la primera guerra mundial que a principios de 1917 la tenía ganada ante los aliados de Estados Unidos. Pero como donde manda capitán no gobierna embajador, el señor Berndtorff no tuvo más remedio que enviar a través de
Había un pequeño detalle. México no contaba todavía con los libros y códigos que permitieran descifrar el código 075. Fue entonces cuando Berndtorff cambió el encabezado Berlín – Washintong por Washintong – México usando el numero tres como numero de serie y fechando el mensaje el 19 de enero en del 16, que fue el día en que salió de Alemania, dado el tiempo que había invertido en descifrarlo y retransmitirlo a México. Fue así como Berndtorff envió a Von el Eckardt el texto del telegrama encríptado por la vía Wester Union. Sustituyó el número del telegrama original que era el 158, por el número 130 y agrego una línea adicional que decía: “Legación alemana. México City. Telégrafos del Departamento de Asuntos Exteriores. Máximo Secreto. Descífrelo usted mismo”. Y finalmente firmaba el señor Berndtorff en lugar de Zimmermann, tal y como había recibido el incendiario telegrama Zimmermann que había caído en manos del espionaje ingles. El 13 de febrero de 1917, William Reginald Hall, meo mero petatero de los servicios de espionaje de la gran Bretaña tenía toda esta información en sus manos, e incluso había corroborado que el telegrama Zimmermann había sido entregado por el embajador alemán en México al canciller Candido Aguilar, que era ademas yerno de Venustiano Carranza. Con los pelos de la burra en la mano y también la burra Hall, se presentó ante el secretario de la embajada de Estados Unidos en Londres Edward Bell, quien fue el primer norteamericano que tuvo en sus manos y leyó íntegramente el texto del telegrama Zimmermann. El diplomático se quedó con el ojo cuadrado. No podía salir de su asombro. Lo comunicó de inmediato a Washintong. Pero nada se podía hacer por que el señor Lancing había tomado vacaciones. A su regreso, comprobó la siniestra conducta del imperio alemán. Lo comunicó al presidente Wilson quien a su vez ordeno a Lancing que diera a conocer a la opinión publica tan perverso documento, en el cual, los alemanes daban cuenta de cómo se repartirían el mundo y como los gringos se verían reducidos a las iniciales trece colonias inglesas. La mañana del 24 de febrero de 1917, Lancing anunciaría el Washintong que en tres horas más mandaría “un mensaje vital” para Estados Unidos. En todo Estados Unidos había suspenso. Cuando los americanos conocieron el contenido del telegrama Zimmermann, el nacionalismo gringo apareció como por arte de magia y el clamor generalizado exigía a Wilson entrar a la primera guerra mundial. |
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