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Política - De Pe a Pa
Escrito por Editorial AMN   
jueves, 12 de junio de 2008

 

  • ¿Calderón, a la nocturna?

 

  • El nacionalismo: No a la privatización de PEMEX

 

Por: Alberto Vieyra Gómez

AMN.- En 1808, España vivía su más acendrado nacionalismo, que se convirtió en un arma letal contra Napoleón Bonaparte Ramolino, quien no pudo conquistar esa nación europea. España no tenia ejercito,  pero tenia esa poderosa arma.

No pocos estudiosos coinciden en que un pueblo desnacionalizado es un suculento bocado para la globalización imperial. ¿Pero que es el nacionalismo? ¿Un referente de la identidad nacional o un movimiento social, político e ideológico?

La mayoría de los teóricos coinciden en que “el nacionalismo es la ideología y el movimiento político que pone a la nación como único referente identitario de la comunidad política. Parte de dos principios básicos con respecto a la relación entre la nación y el Estado:

El principio de la soberanía nacional: que mantendría que la nación es la única base legítima para el Estado.

El principio de nacionalidad: que mantendría que cada nación debe formar su propio Estado, y que las fronteras del Estado deberían coincidir con las de la nación.

 El término nacionalismo se aplica tanto a una doctrina política, como a los movimientos nacionalistas: las acciones colectivas de movimientos sociales y políticos tendentes a lograr las reclamaciones nacionalistas.

En ocasiones también se llama nacionalismo al sentimiento de pertenencia a la nación propia, algo en principio identificable con el patriotismo, pero distinto si va más allá del mero sentimiento e incorpora contenido doctrinal o acción política en un sentido concreto”.

Traigo a colación este tema porque desde hace 25 años México ha sido blanco de una perversa conspiración desnacionalizadora no solo en el terreno económico, sino político, ideológico, cultural y hasta moral. Está oleada desnacionalizadora es herencia y eje fundamental del neoliberalismo imperial.

Para muchos, el nacionalismo revolucionario – mexicano estaba muerto y enterrado. Pero el llamado debate sobre la privatización de PEMEX, lo ha resucitado. Esté renacimiento del nacionalismo mexicano se debe principalmente a un asunto de soberanía nacional, porque el petróleo ha sido considerado, por lo menos desde su nacionalización en 1938, a cargo del general Lázaro Cárdenas del Río, como parte del alma mexicana.

Quienes tuvimos acceso a los primeros libros de texto gratuitos, recordaremos que fue en 1960 cuando se imprimió una versión oficial de esté hecho histórico para que lo aprendieran los niños mexicanos. Y bastaron unos cuantos párrafos para que los alumnos tomaran conciencia de la importancia que tiene el petróleo en la unidad nacional. Pero también se busco formar un concepto muy solidó y recio de la nacionalidad mexicana.

Uno de los criterios fundamentales con los que se escribieron aquellos primeros libros de texto gratuitos, sobre todo 7 y 8 de Historia y Civismo, era que los niños tuvieran una idea clara de los grandes constructores de la patria y se fomentará el culto por los símbolos de la patria y el respeto por la tradición y la cultura de México.

La nacionalización petrolera del 18 de marzo de 1938 es uno de los temas que en la actualidad ocupan un gran espacio en los libros de texto. Los chiquillos que cursan el sexto grado de primaria -se supone-, que aprenden esté hecho histórico, a partir del relato  que hace Jesús Reyes Heroles –Padre-, en el que narra la historia de una señora que acudió el miércoles 23 de marzo de 1938 al Zócalo de la Ciudad de México para entregar en Palacio Nacional una gallina para ayudar al gobierno de Lázaro Cárdenas, a pagar a las empresas petroleras norteamericanas, pero principalmente inglesas el importe de la expropiación del petróleo.

¿El actual director de PEMEX, que es ni más ni menos que el vástago del llamado Ortega y Gaset mexicano, habrá leído  ese libro de texto gratuito? ¿Lo conocerá siquiera por el solo hecho de que incluye un artículo de su padre?

Pero también, de boca en boca de nuestros mayores nos ha llegado aquel otro episodio lleno de nacionalismo, en el que un anciano también llegó hasta Palacio Nacional y como no tenía nada que regalar, preguntó  si podía donar su puente dental que era de oro. Le dijeron que no. El insistió en que era por la patria.

Por la crónicas de nuestros mayores y de los libros de texto gratuito, se nos enseñó por varias generaciones, para bien o para mal, que el Estado mexicano enseña desde que somos niños que el petróleo es de los mexicanos y que su explotación debe ser exclusiva del Estado. Cualquier reforma que se pretenda hacer  tendrá que considerar ese poderoso peso ideológico.

En opinión de destacados estudiosos de la historia y del  nacionalismo mexicano, como Fernando Vizcaíno Guerra, Alvaro Matute, Roger Bartra y otros, la inyección de nacionalismo que hemos recibido los mexicanos con la discusión sobre el futuro de PEMEX, es “una devolución de confianza a la capacidad tecnológica mexicana, por que se trata de un asunto de soberanía nacional que nos haría volver a los tiempos en que las arrogantes compañías petroleras inglesas hacían y deshacían con nuestro petróleo y violaban a más no poder los derechos laborales de los trabajadores mexicanos”.

La mayoría de los que han participado en el debate sobre PEMEX coinciden en un consenso: “que se modernice a PEMEX, no que se privatice”.

Claro que no faltan los siervos  y lacayos de la globalización imperial, que como Héctor Aguilar Camión, perdón, es Camín ¿quién le dio el titulo de intelectual?, que sostienen que “la mitología del nacionalismo es una de las más grandes calamidades que se cierne sobre PEMEX”,

Pero también esté singular reposicionamiento del nacionalismo mexicano se da entre prominentes juristas, como Víctor Garcia Lizama, Raúl Carrancá y Rivas, y empresarios nacionalistas como Víctor Gonzalez Torres y Carlos Slim que pugnan por una reforma nacionalista en PEMEX y rechazan terminantemente todo intento de privatización.

Para Carlos Slim, mandamás del Grupo Carso -el hombre más rico de América Latina-, Felipe Calderón  comete un error al querer privatizar PEMEX. “Un error que PEMEX comparta riqueza petrolera”, advierte Slim, quien sostiene que el petróleo debe ser palanca del desarrollo nacional.

En una entrevista al diario español El País, el reportero cuestiono a Slim:

-“En México está pendiente la reforma energética. ¿Usted apoya a que se abra el mercado petrolero?

-Seria un error que PEMEX y el país hicieran participes de la riqueza petrolera a otras empresas. En una riqueza que está ahí, que hay que explotar, y para México debe ser  una palanca de desarrollo. Es una tristeza que en años pasados  no haya sido siempre así. Afortunadamente, el presidente Calderón contempla un fondo nacional de infraestructuras y grandes inversiones con esos recursos. No es problema de compartir la riqueza, sino de inversión activa en exploración y producción”.

Insistió el reportero:

-“Brasil ha dado entrada a inversionistas extranjeros en materia petrolera y está teniendo éxito”.

La respuesta de Slim fue tajante:

-“En México, está muy claro donde está el petrolero, en aguas profundas. Se sabe por que suda en chapopote, está la mancha arriba del mar. Si ya sabes donde está, hay que hacerlo uno mismo. El petróleo debe ser público. En la parte de infraestructura debe contratarse a los mejores.

¿A Calderón le quedará claro todo lo anterior o será necesario regresarlo a la nocturna para un repaso del nacionalismo aunque sea en los libros de texto gratuitos?.

 
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