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El Telegrama Zimmermann PDF Imprimir E-Mail
Política - De Pe a Pa
Escrito por Editorial AMN   
viernes, 18 de julio de 2008

 

  • El telegrama que incendió al mundo

 

  • La arrogancia de los imperios (segunda parte)

 

Por: Alberto Vieyra Gómez

AMN.- Eran las 10:30 de la mañana  del 17 de enero de 1917, cuando en el cuartel general –Cuarto 40, centro neurálgico de los servicios de espionaje ingleses-, un texto inusualmente  largo encendió los focos de alerta y llamó poderosamente la atención de críptologos y expertos del espionaje de la Gran Bretaña.

Pero cuando Arthur   Zimmermann, ministro de asuntos exteriores del imperio aleman envió el telegrama a las tres de las tarde del 16 de enero de ese 1917 a la embajada de Estados Unidos en Berlín, jamás pasó por su mente que dicha representación diplomática enviaría el mensaje vía Copenhagen, y menos que tocaría obligatoriamente Londres, es decir, el cuarto cuarenta, donde los ingleses espiaban a los gringos, y de ahí partiría, ahora sí a Washintong, donde fue recibido el día 17 de enero.

Al mando de los servicios de espionaje del Ejército ingles estaba Reginal Hall un viejo lobo Almirante de la Real Marina Inglesa y con él dos genios de la criptología Nigel de Grey y el reverendo William Montgomery. Fueron estos quienes abrieron tamaños ojotes al captar lo que parecía ser  un mensaje  extenso y extraño. Montgomery y su colega de Grey se acomodaron cada uno en su sillón de uno de sus escritorios y cuando se percataron de la longitud del nuevo mensaje, suponían que tenían en sus manos un asunto gordo. Al tenerlo integro en sus manos abrieron la puerta del despacho de  Reginal Hall para mostrarle el hallasgo. El admirante les informo que un texto similar estaba llegando por la llamada “ruta sueca” y por el cable del Departamento de Estado.

Alemania  había escogido tres vías diferentes. Hall supuso que se trataba de un mensaje excepcional. Sin despegar la vista del largo texto que cambiaria el rumbo de la primera guerra mundial y de la historia, Hall no pudo leer absolutamente nada. Se puso de pie y tomó del brazo a sus respetados y expertos colaboradores y los condujo a la puerta, indicándoles que a partir de ese día  quedaban acuartelados. No había razón para salir a comer y no habría tiempo para dormir.

La misión encomendada a de Grey y Montgomery era descifrar a la brevedad posible aquel extenso mensaje cifrado que contenía cuando menos diez mil caracteres que solo los más diestros espías y críptologos del Ejercito y la diplomacia alemana podían descifrar.

El primer dato  que de Grey y Montgomery lograron extraer del telegrama Zimmermann fue que el mensaje estaba encriptado en el código diplomático alemán conocido como el 0075, en el que los espías ingleses ya habían trabajado.

Por supuesto que ese código el 0075 era el que los alemanes presumían a más no poder. La arrogancia del imperio alemán era tal que sus servicios de espionaje, encabezados por  Harold Sommerfeld, hermano de Félix el espía que se hizo celebre en México,  pregonaban a los cuatro vientos “que ni Dios Padre, ayudado por sus apóstoles podría jamás descifrar los códigos militares, diplomáticos y comerciales diseñados por él y su equipo de críptologos. Que ningún mortal podría descifrar sus códigos, ni naciendo cien veces y habiendo leído a lo mas selecto de la literatura y los adelantos científicos de la humanidad”. Los códigos alemanes, por cierto, habían caído en poder  de los ingleses a finales de 1914 cuando comenzó la guerra y hundieron  el lusitania, un barco de la marina mercante alemana.

¿Qué haría Alemania con sus códigos en poder de los ingleses y que haría sin los cables transatlántico que lo conectaban a todo el mundo, después de que el barco Telconia de los ingleses los había cortado al principio de la guerra?. Alemania estaba prácticamente incomunicada con el mundo.

¿Qué haría aislada? Muy sencillo, el presidente norteamericano Woodrow Wilson que pregonaba abiertas intensiones por lograr la paz y se mantenía  supuestamente neutral en el conflicto bélico, aunque, Estados Unidos hacia su agosto con la guerra, el imperio alemán pidió a través de su embajador en Washintong  Berndtorff  -un consumado espía del kaiser alemán-, facilidades de tal forma que Alemania, de acuerdo con las formas más elementales de respeto y elegancia, pudiera usar el cable submarino propiedad de Washintong que comunicaba a la capital norteamericana con Berlín,  utilizando, además, los propios códigos germanos. El cable submarino Berlín - Washintong fue el único que no cortaron los ingleses.

Wilson autorizó que los alemanes utilizaran el cable trasatlántico, una decisión sumamente peligrosa  de la que el huésped de la Casa Blanca fue advertido de que iba contra las practicas internacionales aceptadas, puesto que sí un país deseaba hacer uso de las instalaciones telegráficas del otro, debía someter sus textos enviados ya descifrados para ser puestos a consideración del anfitrión para impedir abusos y compromisos indeseables, sobre todo entre naciones beligerantes y neutrales.

No hay que olvidar que Estados Unidos, si bien no había entrado a la guerra,  era por que estaba haciendo un extraordinario negocio suministrando armas, medicinas, alimentos y demás a sus aliados, los ingleses, franceses y hasta los rusos. El imperio alemán era el enemigo a vencer. Pero los gringos les prestaron su cable trasatlántico, con el fin de que Wilson comunicara un acuerdo de paz algún día. Como quien dice que  los gringos llevaron  a dormir al enemigo en casa.

Cuando había trascurrido aproximadamente dos semanas de que los servicios de espionaje e Inglaterra habían captado el histórico telegrama  Zimmermann, de Grey y Montgomery pudieron descifrar parte del explosivo documento. La prueba ya la tenía Hall en sus manos.

El contenido no podía ser más estremecedor: “Ultra secreto para información personal de su excelencia y para ser enviado al Ministro Imperial (?México) con el telegrama Nº 1(…) por una ruta segura. Nos proponemos –decía el telegrama Zimmermann- iniciar el 1 de febrero una guerra submarina indiscriminada. Al hacer esto debemos esforzarnos por hacer que América permanezca neutral. (?). De no lograrse (lo anterior) proponemos a (?México) una alianza militar sobre las siguientes bases: Conducción de la guerra. Conducción de la paz. Su excelencia debe informar por el momento al presidente (de México) secretamente (que nosotros esperamos) guerra contra los Estados Unidos (posiblemente) (…) (Japón) y al mismo tiempo negociar entre nosotros y Japón (Por favor diga al presidente) que (…) o submarinos van a obligar a Inglaterra a la paz en pocos meses. Acuse recibo. Zimmermann”.

Inglaterra estaba apunto de ser vencida en la guerra, principalmente por hambre. Pero ahora contaba con el arma más letal para que Estados Unidos entrara a la guerra: El telegrama Zimmermann. Pero los ingleses no sabían como informar a los gringos de este hallazgo, puesto que espiaban a los Estados Unidos a través de su cable submarino entre Berlín y Washintong. Continuara mañana.

 
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