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Política - De Pe a Pa
Escrito por Editorial AMN   
viernes, 25 de julio de 2008

 

 

  • ¿Los animales más fieles que los humanos?

 

  • El perro que espero 15 años a su amo

 

Por: Alberto Vieyra Gómez

AMN.- ¿Sabe la especie humana cual es el significado  de amor y fidelidad? ¿Será posible que las criaturas que no conforman la especie humana tengan más claro el significado de ambos terminos?. Sí, me refiero a los animales.

Pero vamos por partes ¿Qué es el amor? No el amor pasional entre parejas, sino el amor a toda la especie humana, y desde luego a los animales. Sin duda, que sobre este  termino de tres  letras cada individuo tendrá una definición filosófica. Para quien esto escribe, el amor es dar.

Para otros el amor es considerado como un conjunto de comportamientos y actitudes, incondicionales y desinteresadas, que se manifiestan entre seres capaces de desarrollar inteligencia emocional o emocionalidad. El amor no está circunscrito al género humano, sino que abarca también a todos aquellos seres que puedan desarrollar nexos emocionales con otros, por ejemplo, monos, delfines, perros, elefantes, etc.

Habitualmente se asocia el término con el amor romántico, una relación pasional entre dos personas con una importante influencia en sus relaciones interpersonales y sexuales mutuas. Sin embargo, el término se aplica también a otras relaciones diferentes, tales como el amor platónico o el amor familiar, y también en un sentido más amplio se habla de amor hacia Dios, la naturaleza, la humanidad en su conjunto (lo cual suele asociarse a la empatía), y otros. En la mayoría de los casos significa un gran afecto por algo que ocasiona placer o felicidad a quien realiza la acción de amar.

¿Y la fidelidad? ¿Qué tanto  los políticos, los seres humanos en general llevamos a la practica este termino que tiene hondo significado? ¿Nos ponen el ejemplo otros seres vivos?.

Para algunos estudiosos del carácter, la  fidelidad es una noción que en su nivel más abstracto implica una conexión verdadera con una fuente o fuentes. Su significado original está vinculado a la lealtad -de una persona para con un señor o un rey- y la atención al deber. La palabra "fidelidad" deriva de la palabra fidelitas –latín-, y su significado es servir a un dios.

No pretendo hacer un tratado filosófico con el significado de ambos terminos. Más bien  lo que pretendo es que usted y yo,  amable lector reflexionemos sobre dichos conceptos y para ello transcribo a continuación tal cual la historia de  un perro español que es paradigma de amor y fidelidad. Leí en la famosa carretera de la información un articulo sobre Canelo, un perro que allá en Cádiz se volvió más popular y celebre, que Adelita entre la tropa en México.

“Nos vamos civilizando. No somos tan bárbaros ni tan inhumanos lo digo por el aprecio a los animales. Si el mítico y legendario ratón Pérez ya tiene una placa en una calle de Madrid, en Cádiz van a llegar a más: le pondrán a una calle el nombre de un perro. Pero no un perro legendario de cuento o de tebeo como Pluto o como ciento un dálmatas, sino a un perro de verdad. Un perro que con su vida nos dio ejemplo a los seres humanos: Canelo.

Canelo era un chucho gaditano, noble y leal como los títulos oficiales del escudo de la ciudad trimilenaria. Me parece que Canelo era de la ilustre y distinguida raza del ‘canis viatorgadirensis’, esto es, un perro callejero gaditano. Para su dueño como si fuera un  ‘golden retriever’ con los que sus dueños presumen diciendo siempre que son primos o hijos o nietos de los perros de Don Juan Carlos. Los regios perros de la Zarzuela, desde luego, deben ser una fecundidad impresionantes, las perras deben estar siempre embarazadas y los machos, cubriéndolas. Por que he visto mayor cantidad de gente de perro diciéndote que su golden es primo del que tiene su majestad.

Sin linaje regio, Canelo era para su dueño compañía, cariño, antídoto contra la soledad y pretexto para pasear todos los días por las calles gaditanas sacándolo a hacer sus cosas. Cuentan que el dueño de Canelo era enfermo renal y que debía ir cada semana a someterse a diálisis, siempre acompañado por su Canelo, que se quedaba en la puerta de la residencia hospitalaria esperando a que le renovaran la sangre a su amo.

Hasta que un día agravada la dolencia, el dueño de Canelo tuvo que ser ingresado. El perro como solía en las visitas ambulatorias de la diálisis, permaneció en la puerta del hospital esperando a su dueño pero el dueño nunca salió. Al menos por aquella puerta. El dueño de Canelo, ay, salió muerto camino al cementerio por esa secreta puerta que suelen tener los hospitales. Como Canelo era noble y leal, los perros no se resisten a aceptar –les pasa como a los humanos- la idea de la muerte de los seres queridos.

¿Qué hizo Canelo? ¿Volverse a su casa, a la comida segura y al techo en caliente? No. Permaneció en la puerta del hospital esperando a que saliera su dueño. Pero no un día ni dos, ni semanas, ni meses. Los vecinos de la avenida y los trabajadores de la residencia sanitaria sabedores de la fidelidad y nobleza del perro lo adoptaron colectivamente, y el uno le llevaba comida, y el otro le ponía agua, y cual más le daba las caricias del amo que le faltaba.

Canelo se hizo popular en Cádiz. Salió en el diario vinieron los ingleses de la BBC a hacerle un reportaje y llegó a formar parte, como un personaje popular perruno, de la galería riquísima de los locos gaditanos del viento de levante. Las asociaciones ecologistas lo protegieron y hasta una vez lo libraron de la muerte sanitaria y administrativa, pagando un rescate  administrativo cuando los laceros se lo llevaron a la perrera municipal, confundiéndolo con un chucho callejero y desconociendo su lealtad ejemplar.

15 años se ha llevado Canelo viviendo en las cercanías del hospital, siempre esperando a su dueño, hasta que en el pasado mes de diciembre le llegó la misma muerte que a su amo. A Canelo lo atropelló un coche. Naturalmente que el coche de un turista. Ningún conductor de Cádiz, conociendo a Canelo, hubiera dejado de parar su coche para ceder el paso a un ejemplo de sentimientos en forma de perro.

La muerte de Canelo fue llorada por todo Cádiz, y hasta el coro ‘Cine Caleta’ le dedicó un tango memorial y memorable, en la soledad carnavalesca del Gran Teatro Falla. Ahora, el ayuntamiento, por iniciativa de grupos vecinales y ecologistas ha acordado dedicas a Canelo una calle. No una calle cualquiera camino de cualquier parte, sino el mismísimo callejón cercano al Hospital Puertas del Mar, donde se llevó 15 años esperando a su amo. Dando ejemplo a los humanos ¿No se dedican las calle a los héroes, a los personajes ilustres? ¿Por que no vana a ser dedicadas a estos heroicos, ilustres y nobles perros, como Canelo? Poner una  calle al perro Canelo es una forma de perpetuar un ejemplo que debería ser imitado por los hombres”.

El autor de DE PE A PA le dedico a Blaky dos de sus libros: Los años macabros y la noche priiste del 2000. Algún día le contare la historia de Blaky.

 
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