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La guerra del hambre PDF Imprimir E-Mail
Política - De Pe a Pa
Escrito por Editorial AMN   
lunes, 16 de junio de 2008

 

  • Funcionarios en la luna
  • ¿Quién podrá contra los hambreadores?

 

Por: Alberto Vieyra Gómez

AMN.- En México, 1915 fue  el año del hambre.  Muchos hambreadores fueron a la cárcel. El presidente Eulalio Gutierrez, surgido de la convención militar de Aguascalientes  -noviembre de 1914-, fue implacable contra los hambreadores.  Fue capaz de mandar al bote al mismísimo yerno de Porfirio Díaz, Ignacio de la Torre Mier, casado con Amada, la hija mayor de don Porfirio.

Fue el general Emiliano Zapata Salazar quien sacó de la cárcel a tan ilustre hambreador,  que después de haber sido liberado siguió con sus nefastas prácticas en sus fincas de Toluca, Estado de México.

De la Torre Mier no solo se hizo famoso por sus practicas de acaparamiento de granos en sus haciendas de Morelos y el Estado de México, sino porque era partidario del arroz con popote. Pero esa, es otra historia de la cual le hablare próximamente.

Por ahora, traigo a la memoria este episodio del hambre en aquel México de la catástrofe en plena revolución, porque en buena parte del mundo cunden las protestas por la carestía de alimentos. Miles y miles de personas han ganado las calles en Bélgica, Portugal, Chile y brasil entre otros. Sí, hasta los riquillos de la poderosa Unión  Europea lloran porque según ellos, sus salarios se han reducido a la nada y eso que los salarios en Europa son 20 veces más altos que los miserables salarios que hay en México.

De acuerdo a la FAO, los costos de los granos básicos, en apenas un año, se incrementaron vertiginosamente: el trigo 130%, el arroz 74%, y el maíz 53%. Está organización dependiente de la ONU estima que sí está tendencia alcista continua, más de cien millones de personas serán gravemente lastimadas y serán, desde luego los más pobres quienes verán agravadas sus necesidades actuales. Se advierte que no se descartan escenarios violentos.

Las demostraciones de repudio arrecian contra las multinacionales y las corporaciones agroindustriales, a las que culpan por el aumento en el precio de los alimentos. En efecto, son los nuevos acaparadores, los nuevos hambreadores de la globalización imperial. No hay poder humano ni divino que pueda con ellos. A los hambreadores les comprara el gobierno de Felipe Calderón los alimentos que México no es capaz de producir, porque para el régimen tecnofondomonetarista de la derecha lo importante no es el campo de México, sino las transnacionales de las cuales depende alimentariamente nuestro país.

La lucha  por el hambre será sin lugar a dudas de un alto costo social. Habrá muertos y hambrientos encarcelados. ¿Qué puede contener a un hambriento?. ¿Está crisis alimentaría que algunos estudiosos vaticinan que podría durar entre dos y cinco años, dará lugar  a la Apocalipsis que la civilización maya  pronosticó en sus profecías y cuyo calendario está contemplado solo hasta diciembre del 2012?.

Hasta ahora, las profecías mayas se han cumplido con asombrosa precisión matemática. Los mayas predijeron que el planeta Tierra registraría las peores temperaturas de sus historia a partir de 1999. Lo vimos con fenómenos como La Niña y El Niño que han dado lugar al sobrecalentamiento del planeta, fenómeno al cual han contribuido poderosamente las naciones industrializadas del mundo, que hoy conocemos como el Grupo de los Ocho. Ellos son los grandes contaminadores y destructores del planeta. Pero tampoco hay poder humano ni divino que pueda con ellos. Habrá que esperar que calamidades se ciernen sobre el planeta en los próximos cuatro años.

¿A todo esto, México está preparado para una catástrofe de está naturaleza?. La respuesta es no. Desde la entrada en vigor de la globalización imperial en 1982, se desmanteló al aparato del Estado que tenia que ver con la producción de alimentos. Carlos Salinas de Gortari desapareció a la CONASUPO –Compañía Nacional de Subsistencias Populares-, que era la gran reguladora del comercio y los granos básicos en el país, cuando esté país funcionaba bien bajo el régimen surgido de la revolución mexicana, y cuyo crecimiento económico entre 1934 y 1982, fue de un 6.4% del Producto Interno Bruto anual. Desde entonces, México no crece. El pinchurriento “crecimiento” del neoliberalismo económico es en promedio de 2.2% anual.

Hasta 1970 México era autosuficiente en la mayor producción de alimentos. Hoy, la dependencia alimentaría de las trasnacionales y poderosas cadenas agroindustriales de Estados Unidos es en más de un 70%.

Veamos: Hasta 1996, año en que el ahora  vendepatrias Francisco Labastida era Secretario de Agricultura, México importaba más de 30% de sus productos alimenticios, incluidos hasta los básicos de la dieta nacional, como el maíz -45% del total del consumo nacional venía del extranjero-. El 70% del fríjol también venia de fuera. Pero además, importábamos trigo, arroz en un 75% y provenía de Estados Unidos, igual que leche, verduras, carne y frutas.

En ese entonces no faltaron las organizaciones agropecuarias como la CNC y la Confederación de la Pequeña Propiedad, cuyo dirigente Javier Bonilla Robles llegó a decir que la mayoría de la carne proveniente de Estado Unidos era carne de cuaco y hasta de burro. Vaticinó que “no estaría lejos el día en que los mexicanos relincharíamos o rebuznaríamos”. En el caso de Vicente Fox, no se equivocó.

También Bonilla Robles alertó en muchas ocasiones que la carne importada contenía grandes cantidades de hormonas que podrían impactar en los consumidores, que era muy probable que algunos comenzarán a hablar como mujeres y estás como hombres. Esto último no se ha podido comprobar.

En ese 1996, durante una reunión internacional de alto nivel el entonces titular de agricultura de México Francisco Labastida Ochoa afirmó que “en el país ya se había terminado el rezagó agrario y que el campo mexicano producía 97% de los alimentos que consumíamos los mexicanos”. Vaya mentira de a kilo. ¡Brincos diéramos!.

Sería la Confederación Nacional Campesina y la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos las que desmentirían a Labastida en ese entonces diciendo que “la demanda nacional de alimentos  había sido cubierta en 1996 en un 50% con adquisiciones del exterior y que casi la mitad de las divisas que ingresaban al país por la venta de petróleo, tenía que salir para pagar granos básicos, carne, y leche.

En momentos en que el mundo entero vive una de las crisis alimentarías más severas  y que México depende alimentariamente del exterior, el titular de agricultura, Alberto Cárdenas Jimenez  acaba de chorearnos diciendo que a México no le pegaba la crisis alimentaría porque “estábamos blindados”. 

Añadía Cárdenas Jimenez en abril de este año: “Tuvimos un excelente año agropecuario, crecimos más que otros sectores de la economía, exportamos lo que nunca, logramos un crecimiento de empleo e inversión, somos uno de los países en el mundo que menor impacto tuvieron a consecuencia de los precios de los alimentos en su canasta básica y en la inflación. El campo va para adelante” remataría el funcionario. Tanto panistas como priistas parecen estar operados del cerebro o de plano andar en la luna. La realidad en México es  muy distinta a la que nos pintan.

¿El insensible funcionario esperara a que la gente, los trabajadores, las amas de casa, vayan a los supermercados, tomen lo que quieran y paguen lo que puedan, o de plano esperara a que se produzca el argentinazo, que en el 2005 dejó 30 muertos en Argentina, cuando la gente se volcó a saquear tiendas?

¿Felipe Calderón será capaz de emular a Eulalio Gutierrez y mandar a los hambreadores a la cárcel o esperara a que la crisis alimentaría le estalle en las manos?

 
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