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Política - De Pe a Pa
Escrito por Editorial AMN   
lunes, 11 de agosto de 2008

 

  • Coscorrón de magnates a Calderón

 

  • El crimen y la inepta clase política

 

Por: Alberto Vieyra Gómez

AMN.- “Después del niño ahogado se quiere tapar el pozo”. Eso reza la filosofía popular. ¿Pero realmente podrán y querrán tapar el pozo? ¿Tendremos que llegar a la era de la ley del taleón?. Otra máxima sostiene que “muerto el perro se acabó la rabia”.  ¿Implantar en México la pena de muerte y cadena perpetua acabará con una desenfrenada criminalidad que exhibe a la clase política, como inepta, populista, demagoga, oportunista y ha un Estado en pleno estado de putrefacción que vende la justicia al mejor postor?.

Las propuestas del coordinador de los diputados federales Emilio Gamboa, quien propone la pena de muerte, y la doble iniciativa de Felipe Calderón para  instituir la cadena perpetua contra secuestradores y policías ligados al crimen organizado, desató en México una agria polémica, porque a pesar de que por naturaleza  los mexicanos somos amantes de la vida,  el abominable crimen del joven Fernando Martí de 14 años a manos de sus secuestradores y un sin numero de casos a lo largo y ancho del país que han indignado a los mexicanos, acabado con las vidas de muchas familias y que tienen a los mexicanos de todos los estratos sociales en jaque, por lo menos 7 de cada 10 compatriotas se pronuncian por la pena de muerte.

Ambas propuestas,  lo único que reflejan es que las instituciones del Estado en materia de impartición de justicia, no sirven. Funcionan para proteger a los malosos. Hay un Estado podrido. Los gobernantes en sus tres niveles, municipal, estatal y federal,  nos han fallado ¿acaso no los elegimos y por ello les pagamos para que velaran por nuestra seguridad y la de nuestras familias?.

A los oportunistas politicastros habrá que recordarles aquella máxima de “candil de la calle y oscuridad en su casa”. Y es que mire usted, se lamentan y nos lamentamos todos de que la pena de muerte se aplique a mexicanos en Estados Unidos. ¿Por qué lo que se lamenta de otras latitudes se puede permitir en nuestra propia nación?  ¿Qué no sería mejor velar por la vida de más de 107 millones de mexicanos y darles una existencia digna para que ni en México, ni en Estados Unidos sean sujetos a la pena de muerte o cadena perpetua?

El ineficiente gobierno federal, conmovido por la practica de la pena de muerte que en México se derogó porque somos  muy “humanitarios”, ha movido cielo y tierra para evitar que  ejecuten a nuestros connacionales en Estados Unidos, esos que han cometido crímenes que nada los puede justificar.

Los secuestradores que asesinan a su victimas lo hacen con todas las agravantes. Pero no solo asesinan a su rehenes, también asesinan en vida a sus familias que a partir de un secuestro viven un autentico infierno. Muchas de esas indefensas y anónimos mexicanos pobres preferirían la muerte, a vivir el calvario que viven. La propia familia de Fernando Martí que es rica pasa por ese infernal trance.¿Quién priva de la vida a una persona indefensa y con ello también a sus familias no debe pagar acaso su fechoría con su propia vida? ¿Por qué el Estado tiene que cargar con parásitos en la cárcel durante toda su existencia, en caso de que prospere la aplicación de la cadena perpetua?

Felipe  Calderón, presionado por las circunstancias y porque la elite de los poderosos se le echó encima tras el secuestro y asesinato de Martí, con su iniciativa sobre la cadena perpetua, aparece como populista, oportunista y demagogo, porque igual que la pena de muerte, la cadena perpetua no servirá de nada frente a un Estado y una clase política permeadas por la cultura de la impunidad, el culto a la complicidad y la corrupción política de la ley. Junto con la cadena perpetua deben cambiar impunidad, complicidad y corrupción política de la ley.

Para nadie es un secreto que en México la ley se aplica al débil, porque débil nació, que los jueces venden al mejor postor la justicia, que los ministerios públicos tuercen las leyes, que se aplican por consigna de una podrida clase política. ¿Ese es el Estado de derecho que pregona esa clase política, o no es acaso un Estado de derechueco, en el que los delincuentes pueden entrar y salir de las cárceles tantas veces como sea necesarias, y todo por la corrupción imperante?

Si los culpables están relacionados con los diferentes cuerpos policíacos en todo el territorio nacional, ya sea en los cuerpos federales como la AFI y la PFP, lo que procede es la mano durísima para erradicar a los malos elementos, ya sea con leyes drásticas, castigos ejemplares como la exhibición publica.

Los últimos hechos de barbarie en México, han unido a los mexicanos, pero en contra de sus gobernantes.

A través de enérgicos desplegados periodísticos, las cúpulas empresariales le propinan al régimen de Calderón, a gobernadores de todo el país, al jefe de gobierno del DF y a todos los presidentes municipales un sonoro coscorrón y les echan en cara su inutilidad, pues les dicen con todas sus letras: “nos han fallado”.

El pronunciamiento de Coparmex es rudo. Dicen los empresarios. “Hemos  reclamado la inseguridad existente en múltiples ocasiones y nuestro grito no ha sido escuchado por las autoridades.

La inseguridad aumenta y los ciudadanos solo hemos obtenido de parte de quienes tienen la responsabilidad de protegernos, discursos y promesas, mientras la sociedad nos resignamos a vivir con miedo…¡No más impunidad!.

Las autoridades federales, estatales y municipales tienen la responsabilidad primera de garantizar la seguridad de la ciudadanía…y nos han fallado.

El sistema que debiera brindar seguridad a los ciudadanos está podrido por la impunidad y la corrupción. Sí, se necesitan mejores leyes, pero sobre todo se necesita valor político, inteligencia y coordinación en las fuerzas del Estado para garantizar la paz y la seguridad a los mexicanos. No se puede cambiar la realidad por decreto.

El nivel de impunidad es del 99.3% y la responsabilidad de atenderlos en su gran mayoría es del gobierno del Distrito Federal, de los gobiernos estatales y de los municipios. ¡Seguridad publica para todos!

Nunca más una sociedad silenciosa, rehén de la delincuencia, pero tampoco una sociedad apática que solo reacciona frente a las tragedias. Es el momento de reiterar nuestra exigencia a las autoridades y comprometernos a denunciar. ¡Ya basta!....

La sociedad mexicana ya no quiere sufrir en silencio, el dolor y la impotencia por la perdida de sus familiares arrebatados por la delincuencia.

Hablamos ahora por los que no tiene voz, por aquellos cuyas lagrimas se derramaron presas de  la rabia y el temor a las represalias….hoy gritamos y exigimos junto con ellos: ¡Ni un secuestro más!.... ¡Ni un muerto más!

Cuanta razón tienen los cúpulos empresariales, gobiernos de todos los partidos nos han fallado. Los politicastros surgidos de las filas de esos partidos han resultados ineptos para gobernar. No han tenido los tamaños para evitar que siga campeando por todo México la inseguridad  y la ingobernabilidad.

¿Hasta cuándo llegarán los gobernantes  con valor político e inteligencia y que no estén como perros y gatos para que haya coordinación en las fuerzas del Estado para garantizar la paz y la seguridad a los mexicanos?

 
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