Política
“Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido”
| “Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido” |
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| Política - De Pe a Pa | |
| Escrito por Editorial AMN | |
| martes, 23 de septiembre de 2008 | |
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Por: Alberto Vieyra Gómez AMN.- La era del PRI en el poder dejó a México una herencia de 7 décadas de paz social y una carretada de libertades. Y dice un dicho: “Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido”. Hoy, los mexicanos vemos con tristeza, pero sobre todo con miedo como esa paz social se esfuma. Claro que los odiadores del sistema priista dirán que fue la era de la paz de los sepulcros y también dirán misa, pero la realidad es que en esas siete décadas de paz social, el país transitó de una nación en ruinas, a un México de instituciones en el que por desgracia vuelve a imperar la ley de la bala y de la barbarie. En 7 décadas de paz social y bajo el sistema surgido de la revolución mexicana, México logró un crecimiento sin precedentes, que entre 1934 –cuando se inicia la era sexenal con el general Lázaro Cárdenas del Río- y 1982, el país logró un crecimiento económico del orden de 6.4%, mientras que en la llamada era del neoliberalismo y la globalización imperial, ese crecimiento se redujo a 2.2%. México no crece desde 1982. Entre 1958 y 1968 México vivió el esplendor de la llamada década del crecimiento sostenido que alcanzó el 7%. Durante esa época México registró parámetros asombrosos. La inflación era de 2.4%, el desempleo no llegaba a 2.8%. Durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz México tenía una deuda externa de 3 mil 800 millones de dólares, que en los regimenes tecnofondomonetaristas alcanza casi 200 mil millones de dólares. Esos indicadores prendieron los focos rojos y alarmaron a los gringos que de inmediato se dieron a la tarea de aplastar al gigante que surgía en el llamado patio trasero de
Ninguno de los llamados lideres estudiantiles de aquella época y que hoy cobran como diputados, senadores, presidentes municipales, etc. han tenido el valor de denunciar cual fue la siniestra participación de
Con sus asegunes, el sistema priista supo dar a México esa paz social, propicia para la inversión y la generación de empleos formales con todas las de la ley. Eran los tiempos en que había control en México. A través de las diferentes zonas militares, los gobernadores y los instrumentos de inteligencia con que contaba el Estado mexicano le permitían al presidente de la República estar informado de todo lo que pasaba a lo largo y ancho del territorio nacional. Hoy en día, el presidente de la República es el hombre más desinformado de lo que ocurre en el país. Había control y regulación en todos los órdenes. También la prensa estaba controlada. No se diga las bandas criminales. En el sexenio diazordacista por ejemplo, la libertad de expresión fue férreamente frenada, principalmente a Gustavo Díaz Ordaz, le hicieron creer que a los periodistas y a los medios de comunicación había que tratarlos con mano dura. El caso del Diario de México de Federico Bracamontes fue el más vivo ejemplo de ese férreo control. Un día cualquiera, ese periódico que nació en 1805, publicó en su primera pagina dos fotografías; una, en la que se veía al presidente de la República con su gabinete en pleno encabezando un acto cívico en el Campo Marte, y en la otra, se observaba una gran jaula con dos orangutanes que habían sido regalados por el gobierno chino acompañados de un chilpayate recién nacido. Pero resultó que los duendes hicieron de las suyas y los pies de las fotos fueron cambiados. A la foto de la ceremonia con Díaz Ordaz se leía: “El zoológico de Chapultepec se enriqueció con la presencia de nuevos simios”. Y el pie de foto de los changos rezaba: “El presidente Gustavo Díaz Ordaz encabezó… bla, bla, bla”. ¿Qué ocurrió? Pues nada, que al día siguiente, por órdenes directas del presidente de la República, Francisco Galindo Ochoa que era el mero jefe de prensa de la presidencia de la República prohibió la publicación del Diario de México por el resto de la administración diazordacista. Hoy, y gracias a esas carretadas de libertades heredadas por el PRI y consagradas en la constitución de 1917, hay quienes se dan el lujo de mentarle la madre al presidente de la República y no pasa nada. Muchos lo hicimos con Fox. En materia política, y del crimen organizado, también había control y operaban a raja tabla las reglas de oro no escritas en esas mafias. Baste recordar el modo en que operaba por ejemplo, el todo poderoso de la policía capitalina Arturo Durazo Moreno. Cuando la presión de la sociedad sobre el gobierno se dejaba sentir por algún hecho criminal que la cimbrara, simplemente, el negro Durazo sacrificaba a alguna de las bandas criminales. Sus cuerpos eran encontrados en el río Tula y automáticamente bajaba la presión social. Las mismas mafias del crimen se encargaban de mantener informado al gobierno de surgimientos de nuevos competidores. El gobierno federal contaba con un implacable policía político que se llamaba Fernando Gutiérrez Barrios. Este sabía quien era quien en México y cuando algún forastero de cualquier mafia entraba a territorio nacional, como ocurrió con el asesino de John F. Kennedy, Lee Harvey Oswald, era monitoreado hasta pa’ ir al baño. En los regimenes priistas no había improvisación ni se pecaba de ingenuidad. ¿Pero cómo logró el viejo régimen la tan conocida pax priista? Durante la época priista, la policía no combatía el crimen: lo regulaba. En algunas áreas dejaban hacer y pasar a los criminales…Pero, presionados por sus jefes políticos, también aplicaban la ley en ciertas áreas para darle un sentimiento de seguridad a la ciudadanía (…) Antes las policías tenían sobre ellos jefes políticos que les ponían límites. Puedes robar pero no secuestrar. Puedes traficar drogas pero no asesinar, menos decapitar o incurrir en actos terroristas, como lo vimos en Morelia. Lo que se perdió…es que ya no hay límites. Que los delincuentes vestidos de policía, o protegidos por ella, pueden hacer lo que se les venga en gana. ¿Calderón y compañía conocerán esas reglas de oro o serán tan ingenuos y románticos que no saben ni en donde están parados? De ser así, en el pecado llevaran la penitencia. |
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