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Política - De Pe a Pa
Escrito por Editorial AMN   
jueves, 11 de septiembre de 2008

 

  • Los primeros ayuntamientos de México
  • Un peso y ocho reales

Por: Alberto Vieyra Gómez

AMN.- Y decíamos ayer  que el sistema impuesto por los espanofilos en México o la Nueva España durante tres siglos fue un sistema feudal, tiránico, esclavista y de rapiña. La conquista de México fue el sometimiento brutal de los pueblos indígenas que fueron condenados a la esclavitud.

 A través de Hernán Cortes  -nacido en Medellín de Extremadura, pueblo de cruce de caminos entre Portugal y Castilla, donde estudió leyes-, los españoles trasladaron al mundo azteca y a los países conquistados en América un sistema de gobierno municipal tiránico.

 Fue Hernán Cortes quien instauró el 22 de abril de 1519 el primer ayuntamiento en la Villa Rica de la Veracruz.

Algunos historiadores coinciden en que se trato de una maniobra política del barbado jefe de las huestes conquistadoras para que ese cabildo le otorgara los títulos de Justicia Mayor y Capitán General dándole así un tinte legaloide a la conquista que iba a emprender y para lo cual carecía de atribuciones emanadas del rey.

Otros estudiosos, sin embargo afirman que Cortes era partidario convencido del ayuntamiento y hasta recuerdan que en Cuba había sido alcalde de Santiago del Puerto.

Bajo esa tónica, para el 6 de marzo de 1524, Hernán Cortes  ya había instalado el segundo ayuntamiento en México: Coyoacan, donde se agandalló   una de las fincas más exclusivas y de ahí  pa’delante, tanto Cortes como sus capitanes,  apenas conquistaban  una población e inmediatamente fundaban el municipio. Actualmente,  existen en México 2 mil 335 ayuntamientos.

El virreinato se estableció en 1535. Fueron 64 los virreyes  que actuaron en el nuevo mundo, unos que resisten la prueba de la historia y la mayoría que se convirtieron en azotes y no quisiéramos ni recordarlos.

Pero también decíamos en nuestro DE PE A PA de ayer que a partir de 1524  se registraron en México  incontables sublevaciones en busca de la independencia. Durante la colonia, nuestro pueblo mestizo templo su espíritu de libertad y aprendió principalmente de los franceses el como luchar para lograr una patria independiente.

En tres siglos de coloniaje  hubo cientos de rebeliones de negros,  mulatos, mestizos, criollos y hasta de  los propios soldados que llegaron con Hernán Cortez. La primera conspiración ocurrió en 1523, dos años después de haber caído la gran Tenochtitlan. Fue una rebelión de los soldados del conquistador  con la consigna de  “no dar tierras al rey” sino a Hernán Cortez que las gano.

En 1537 se descubrió una de las conspiraciones de los esclavos negros. Un año después, estallaría una impresionante insurrección de los naturales. De 1538 a 1542, los indios de la Nueva Galicia  también se pronuncian por la independencia de su país en una guerra sangrienta y desigual.

En 1542 ocurre otro movimiento contra el régimen colonial. Los conspiradores fueron ahorcados. A fines del siglo XVI se produciría una  sublevación con la idea de independizar a la Nueva España, pero manteniendo sus vínculos con el trono español. Un revolcón a la gata.

Hacia la primera mitad del siglo XVII se producen sublevaciones en Yucatán y Nueva Galicia. Los negros se organizan y planean su emancipación y la tribu tepehuacana  lucha contra los conquistadores. En 1642  también surgieron movimientos a favor de la independencia en diversas regiones del territorio mexicano. En una de ellas fue sacrificado Guillen  de Lampart, uno de los precursores de la independencia.

En la capital del virreinato, en 1692 se produciría uno de los motines más grandes del periodo colonial, provocado  por el encarecimiento del maíz y otros productos de la alimentación de los indígenas. El principal hambreador resultó ser el propio Virrey que contaba con todo un monopolio de tiendas y en varias ciudades tenia socios que trataban a los indios hasta con el látigo de su desprecio. No menos de 15 levantamientos de indígenas negros y de castas registra la historia en el siglo XVII.  En todos los casos, los movimientos eran sofocados con macabros resultados para nuestra raza mestiza,  pero volvían a estallar otros. Los levantamientos brotaban como los hongos.

Tan solo en Valladolid,  -hoy Morelia- se registrarían en siglo y medio 108 levantamientos. El más notable en 1808, en que fue descubierta una conspiración a  gran escala y en la que los complotistas veían en el cura Miguel Gregorio Antonio Ignacio y Costilla Gallaga,  al líder natural  para independizar a México del yugo opresor de España.

Ese mismo año  se registraron brotes independentistas en la capital de la Nueva España y un año después en Jalisco otro cura criollo, igual que Hidalgo, también intentó romper con esas cadenas opresoras.

En aquellos años, en  la Nueva España había 4 millones de habitantes que se podían dividir en tres clases: españoles, indios y castas. Los españoles comprendían un 10% de la población  total y Ellos solo tenían concentrada casi toda la propiedad y riquezas de México. La iglesia era poseedora de más de la mitad de las tierras que componía el territorio nacional. Las otras dos clases que componían los 9 decimos se podían dividir en tres tercios: los servidores domésticos –que de acuerdo a la constitución española no tenían derecho a voz y voto-, tampoco los jornaleros y todo aquel paría que no tuviera un empleo.

Historiadores como Lucas Alamán  -poliglota y uno de los hombres más lucidos e  inteligentes del conservadurismo de aquella época- sostiene que la situación imperante en la Nueva España era insostenible y de la revolución iniciada por Hidalgo nos dice: “Hidalgo sublevo contra la parte de la raza española nacida en Europa, la parte de está misma raza nacida en América…. Y llamó en su auxilio a las castas y a los indios, excitando a unas y a otras…. No es extraño, pues que los prosélitos corriesen a ofrecer a militares, como Hidalgo dijo en sus declaraciones por donde quiera que sus comisionados se presentaran… sublevando  a las clase proletarias contra las poseedoras”.

Así estalló la guerra de independencia  contra la estructura feudal y esclavista. Cuando Hidalgo dio el grito de independencia, la madrugada del domingo 16 de septiembre de 1810 en Dolores Hidalgo, Guanajuato, día en que  ofreció a los hombres que lo acompañaran con pistola y caballo un salario de un peso diario y a los hombres de infantería o de a pie 8 reales.

 
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