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Política - De Pe a Pa
Escrito por Editorial AMN   
viernes, 29 de agosto de 2008

 

  • ¿Y el Lincoln de los presidentes?

 

  • Gobernantes y criminales,¿socios?

Por: Alberto Vieyra Gómez

AMN.- ¿Recuerda usted cuando en la década de los 60s y 70s, los presidentes de México hacían su recorrido de  Los Pinos a la Cámara de Diputados para rendir su informe el 1º de septiembre, o a tomar posesión de la silla presidencial el 1º de diciembre cada 6 años, lo hacían en un automóvil Lincoln convertible? A propósito, ¿Quién se clavó ese auto? ¿O’nta?.

El caso es que en ese Lincoln, los ponzoñosos dioses de Los Pinos  se daban sus baños de pueblo o desfilaban entre la indiada. A su paso recibían cartas, flores y hasta invitaciones para que bautizaran chilpayates. ¡Que tiempos aquellos!

Era el México de la seguridad. Se podía transitar por las calles sin que le quitaran a uno su quincena y le dijeran: ¡manos arriba, patas a la barriga! Eran los tiempos en que amarraban a los perros con longaniza.

Cuarenta años después de aquel México en paz. El país es más peligroso y más violento. Todo eso se convirtió en caos cuando en 1982 entró en vigor la chupeteadora y criminal globalización, pero sobre todo cuando llegaron al poder los ineptos gobernantes de la derecha panista.

¿Hoy en día, el tlatoani de Los Pinos,  Felipe Calderón, quien por cierto ha dado muestras de ser uno de los presidentes más miedosos, podría darse esos baños de pueblo como lo hacían sus antecesores del PRI? ¿Por qué a los lugares donde va se convierten en auténticos Bunkers?

El jueves 21 de agosto, memorable día de la  firma del Pacto Anticrimen en Palacio Nacional, el inepto secretario de Seguridad Publica del gobierno federal, Genaro García Luna reconoció ahí que el numero de crímenes cometidos en México está creciendo en alrededor de 9% cada año. El delito que más auge  alcanzado es el secuestro, prueba de que la guerra contra la inseguridad se ha convertido en el PAN nuestro de todos los días y le da con tubo a la población civil. Bueno, hasta los ricos también lloran. Pero no solo lloran, también exigen y en sus nalgadas al gobierno le advierten que “si no pueden, renuncien”.

Ese día en la voz del padre de Fernando Martí se expresó la onda preocupación y miedo que cabalga por todo el territorio nacional así como la desconfianza que los mexicanos sostienen sobre la errática conducción de la guerra contra el crimen organizado. Alejandro Martí puso el acento en la incredulidad que los mexicanos padecen y la falta de confianza tanto en los gobernantes como en el aparato del Estado que no son capaces de cuidar la integridad de las familias y su patrimonio.

La incontenible espiral de la violencia ha dejado al descubierto un Estado putrefacto, unas instituciones encargadas de impartir justicia podridas en todas sus estructuras. Pero también pone al descubierto un Estado infiltrado en todas sus estructuras por las mafias del crimen organizado.

En está DE PE A PA hemos insistido con especial acento en este punto, nos ha valido el reproche de más de tres supuestos amables lectores que  dicen que este columnista está muy equivocado. Aparentemente siguen pensando que vivimos en la era en que los presidentes viajaban en automóvil descubierto. Todos los días leemos o vemos que detrás de cada caso de delincuencia aparece no uno, sino varios policías o funcionarios involucrados en los ilícitos. ¿Hasta que punto el aparato del Estado está corroído por las mafias?

Hasta en Europa y otras latitudes del planeta  ya se prendieron los focos rojos y los gobiernos advierten a sus ciudadanos que de visitar México deben cuidarse tanto de criminales como de las policías, debido a que hay vínculos entre agentes y bandas delictivas. ¿Nomás entre policías y criminales?

Un día después del faraónico acto del Pacto Anticrimen en Palacio, el titular de la PGR Eduardo Medina Mora, para retroalimentar aún más la tranquilidad de la población, le dio la razón a está columna. Este funcionario admitió que los narcotraficantes lograron poner al servicio de sus intereses estructuras neurálgicas del Estado Mexicano. ¡No que no!.

Durante el encuentro entre procuradores celebrado ese viernes en el Estado que tiene una extensión de 247 mil kilómetros cuadrados, Chihuahua, Medina Mora  puso el dedo en la llaga de un problema fundamental que tiene putrefacto al Estado mexicano. Hace menos de un mes, la misma PGR reveló que cuando menos cuatro ex funcionarios de la SIEDO habían sido infiltrados por el cartel de Sinaloa de los Beltrán Leyva y permanecen en arraigo.

Varios diarios nacionales consignaban en primera plana del martes 26 de Agosto que policías de Tabasco figuraban en nomina del cartel del golfo.

Pero aún hay más, la procuradora de justicia de Chihuahua, Patricia Gonzáles también soltó la sopa en ese encuentro de procuradores y ratificó que las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas han logrado infiltrar y permanecer en la institución que ella dirige. Doña Patricia González habló en tiempo presente. Quizá ello nos explique porque Chihuahua, pero especialmente Ciudad Juárez, se convirtieron en tierra de nadie. Las macabras ejecuciones son de una docena en promedio cada día. Hasta el grandulón gobernador José Reyes Baeza dice que ha sido amenazado de muerte por criminales. Pues como si tiene al enemigo en casa.

Cada vez cobra más fuerza en todo México la idea de que los gobernantes y los criminales están asociados. No parece  infundada está tesis después de que el gobierno calderonista, comienza a aceptar que el animalote contra el que supuestamente lucha el gobierno federal y los gobiernos estatales está en casa. A lo mejor duermen en la misma cama.

Es un secreto a voces también que cuando menos dos ex subprocuradores en igual número de entidades del país se convirtieron en piezas fundamentales del crimen organizado. Uno, dedicado en cuerpo y alma a comandar una banda de secuestradores, y el otro,  tenía como encomienda la protección del narco menudeo.

Así las cosas,  ¿los mexicanos podremos esperar  que el pomposo Pacto Anticrimen resuelva  la peligrosa inseguridad que campea por todo el país, cuando el aparato del Estado seguramente en sus tres poderes de la unión y en sus tres niveles de gobierno está infiltrado por las mafias del crimen organizado y todo por ordenes de la globalización imperial?

Nos dicen los inútiles del gobierno que en 100 días habrá resultados. Sí, en 100 días, estará la euforia por los aguinaldos, las posadas, y esa inepta y corrupta clase política ni se acordara de un pacto y de la ensalada de firmas que plasmaron en Palacio Nacional, la mayoría de ellos como testigos de calidad, que no los compromete a nada.¿Usted como la béisbol?

 
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