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Política - De Pe a Pa
Escrito por Editorial AMN   
miércoles, 01 de octubre de 2008

 

  • La CIA y el tlaltelolcazo
  • 52 movimientos estudiantiles en el 68

Por: Alberto Vieyra Gómez

AMN.- La patria mexicana se ha conformado de una larga cadena de luchas sociales. La conformación de nuestra nación no se da con  la llegada de Fox y el rancio conservadurismo al poder.  El tlaltelolcazo  de 1968 forma parte de esa larga cadena de eslabones y luchas sociales. La sangre no fue en vano. Es mas, fue necesaria para cambiar un estado de cosas imperante en la sociedad mexicana de aquella época. Gracias a ese doloroso episodio, los mexicanos gozamos hoy de más libertades.

Es importante analizar el contexto en el que se dieron los sucesos estudiantiles de 1968. Veamos:

En primer lugar,  no hay que olvidar que en ese año se produjeron en el mundo 52 movimientos estudiantiles, cuyo móvil principal fue la rebeldía a todo lo establecido por la sociedad y el Estado.

Los conflictos en Francia, Checoslovaquia y México fueron los más significativos. En Francia y Checoslovaquia actuó la mano siniestra de la CIA norteamericana con fines desestabilizadores, aunque los resultados no fueron tan macabros como los ocurridos en México la tarde y noche del 2 de octubre de 1968.

En segundo lugar, también habrá que  traer a la memoria que México organizaba unos Juegos Olímpicos –es la única nación del tercer mundo o en vías de desarrollo, que lo ha hecho hasta ahora-. La décimo novena Olimpiada debía comenzar el 12 de octubre de 1968. La consigna era: “No queremos Olimpiada”

Y en tercer lugar, México vivía una enorme efervescencia política como resultado de la sucesión presidencial que estaba a la vuelta de la esquina. La clase política estaba en pleno juego de Juan Pirulero y cuando menos un par de grupos políticos estaban interesados en crear serios problemas en el país para derrocar si era posible al régimen priista de Gustavo del Santísimo Sacramento Díaz Ordaz.

Pero en cuarto lugar, estaba la negativa del presidente de la República a entregar el petróleo a los gringos. Este hecho que para muchos investigadores y periodistas pasa por desapercibido, fue un poderoso pretexto que el Tío Sam utilizó para desestabilizar al régimen de  Díaz Ordaz.

Estos cuatro principales ingredientes conformaron un todo que derivó en un enorme conflicto social y político estudiantil que por desgracia arrojó resultados macabros. Prácticamente no hay ninguna elección  presidencial en cualquier parte del mundo en la que no intervenga la mano pachona  y metichona  de la CIA norteamericana. Quien tenga alguna duda podrá revisar la Noche  Priiste del 2000 de la autoría de quien esto escribe en el capitulo titulado “ La CIA, el mounstro de mil cabezas en las campañas presidenciales”

Pero tampoco, las últimas Olimpiadas han estado exentas de violencia terrorista a cargo de la CIA gringa o de grupos extremistas locales o ajenos a las naciones organizadoras.

Recordare también que por aquellos años, se vivía en México la llamada  década del crecimiento sostenido que tenía muy preocupados a los gringos quienes veían como en el patio trasero de la Casa Blanca surgía un gigante, una nación de primer mundo. Los gringos ya lo habían advertido, que no tolerarían el surgimiento de otro Japón y menos que fuera su vecino.

Los indicadores en México eran asombrosos. Había una inflación del 2.4%, un desempleo del 2.7% y un crecimiento promedio de 6.4% del producto interno bruto, parámetro que caracterizó el programa económico priista surgido de la revolución mexicana entre 1934 y 1982. Ante este fenómeno, los gringos se dieron a la tarea de aplastar a México al costo que fuera. Una guerrita de izquierda seria la solución.

Los gringos, a través de los organismos financieros internacionales formaron un ponzoñoso grupo llamado el Penacho de Moctezuma,  conocido también como Manto Sangrado  que integraban Carlos Hank Gonzáles, Raúl Salinas Lozano y Antonio Ortiz Mena, quienes curiosamente trabajaban secretamente para la CIA norteamericana. Hank González sirvió a esa central de inteligencia hasta el día de su muerte.

Gustavo Díaz Ordaz  tuvo en su escritorio a principios de 1968 un misterioso expediente en el que la Federal de Seguridad le informaba de pe a pa que en la calle de Tres Picos numero 10, en San Ángel –la casa de Ortiz Mena-, se llevaban acabo reuniones secretas a las cuales concurrían empresarios y banqueros norteamericanos y mexicanos.

Días Ordaz mandó traer a Los Pinos a Ortiz Mena. Lo interrogó sobre lo que estaba ocurriendo en su casa. Ortiz Mena le aseguró al presidente de la República que no había nada misterioso ni turbio en dichas reuniones, le advirtió entonces que si algo pasaba en el país lo haría responsable.

El Manto Sagrado se fue aún más a la clandestinidad. Según la novela de Mario Moya Palencia, El Penacho de Moctezuma, después de este episodio,  ese grupo se dio a las andadas perpetrando asaltos bancarios y buscando desestabilizar al país, a través de grupos radicales, pero también trabajaba secretamente para implantar en México una criminal era neoliberal a la que se plegaron los gobiernos tecnofondomonetaristas, a partir de Miguel de la Madrid y que ha dado como resultado el surgimiento de millones de pobres y unas cuantas comaladas de ricos.  Los falsos profetas de la globalización imperial fueron sus mejores aliados del Tío Sam  para conseguir su plan con maña de frenar el crecimiento de México para evitar que surgiera una potencia.

Tres años después, Antonio Ortiz Mena reaparecería  pero en el plano internacional como director del Banco Interamericano de Desarrollo, a través de cuyo organismo financiero fluían todos los créditos hacia  México otorgados por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional cuyo objetivo fundamental era provocar el saqueo del país con las llamadas crisis sexenales y frenar el desarrollo del país.  No hay que olvidar también que el régimen Diazordacista heredó a México una deuda externa del orden de los 3 mil 800 millones de dólares, que a partir del régimen de Luis Echeverría Álvarez se incrementó de manera escandalosa  y que hoy asciende a casi 200 mil millones de dólares.

Así las cosas, ¿Cuál fue la participación de la CIA norteamericana para desestabilizar a México con el movimiento estudiantil de 1968, evitar la realización de los Juegos Olímpicos y frenar a como diera lugar el asombroso crecimiento del país?

¿Por qué ninguno de los líderes estudiantiles, esos que hoy comen con manteca porque cobran como diputados, senadores y hasta gobernadores, no han dicho ni pío sobre la siniestra participación de la central de inteligencia de Estados Unidos, así como el financiamiento de la unión soviética, a través de su embajada, y como Cuba también metió sus narices en México? ¿Esperaran a que la CIA desclasifique esos documentos y en un día no lejano conozcamos con cinismo cual fue su siniestro papel en el 68 en México?

¿Por qué solo se culpa al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y al PRI? DE PE A PA le contare mañana lo ocurrido en la plaza de las tres culturas hace 40 años.

 
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