Política
Una radiografía del mexicano
| Una radiografía del mexicano |
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| Política - De Pe a Pa | |
| Escrito por Editorial AMN | |
| lunes, 28 de julio de 2008 | |
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Por: Alberto Vieyra Gómez AMN.- ¿Qué come un mexicano? No los ricos, esos ya sabemos que comen a toda maquina. No, me refiero a los de abajo. ¿Para un mexicano que gana un salario mínimo o incluso, aquellos trabajadores que llegan a percibir 4 o 5 mil pesos al mes, para que les alcanza? ¿Qué compran con ello? ¿Usted cree que les alcanza para comprar la felicidad a través del bienestar familiar? Veamos en lo que gasta un mexicano fregado: Paga la renta, que hasta en los jacalitos del Infonavit es de 2 o 3 mil pesos, la luz, el gas, el agua, el teléfono, paga a los múltiples acreedores –léase aboneros- y tal y tal. ¿Cuánto queda para el pipirín? Una baba de perico. Pero con esa bicoca, el ama de casa tiene que hacer milagros para alimentar a toda la tribu. ¿Cuánto se gasta en una canasta básica –no la canasta del hambre de Calderón-, sino una canasta más o menos digna, que incluya el caviar mexicano, es decir los frijolitos, el arroz, el azúcar, la sal, el chile, tortillas, el pan, los huevos, pastas para sopa, verduras, aceites, atún? ¿Alcanzará para las frutas y la carne que los ricos dan de comer a sus perros, aunque sea una vez a la semana? ¿Cuál es la dieta real y regular de los mexicanos fregados? Mire usted: En el desayuno, un café negro con un bolillo pa’ que la panza no ande vacía, o bien un atole acompañado con una suculenta guajolota, esto es una telera con un tamal en medio, y eso si bien le va. Recuerdo que un amigo decía cuando le hacían su juajolota: “Por favor, no le quite el migajón, por que también llena” ¿Y a la hora de la comida? Pues mire, si la patria anda bien, a lo mejor nos empujamos una sopita aguada, un arrosito, unos riquísimos frijolitos de la olla con epazote, y de guisado un chicharrón en salsa verde bien picosa y hartas tortillas y pa’ bajársela, un refresco negro de las aguas negras del imperialismo yanqui de
¿Y de cena? Pues nos la imaginamos, o a menos que tengamos la suerte de ser invitados por algún amigo o compañero de trabajo a comer taquitos de muerte lenta pero segura en la calle. Solo alcanza para medio comer dos veces al día. Este ingrato sistema político nos tiene a PAN y agua. Claro que le hablo de una comida corrida, pero en muchos casos, muchos trabajadores solo pueden ingerir una o dos tortas que su vieja les preparo a base de frijoles con huevos revueltos. No hay pa’ más. ¿Con que ojos divino tuerto? Además hay que pagar camiones, metro, metrobús, tren suburbano para un nuevo tren de vida. ¿Y el alimento espiritual? Ha, pues está en ayunas. Sí, me refiero a la lectura. ¿Usted cree que un miserable salario alcanza para comprar un libro, periódicos o revistas? Para los de abajo, la lectura es prohibitiva. Un estudio reciente realizado por el INEGI reveló que solo un 4% de los mexicanos leen. 4 mexicanos de cada 100. ¿Se imagina usted el desastre educativo y cultural? Para un matado trabajador solo hay la posibilidad de llegar a casa, sentarse y ver programas basura en la llamada caja idiota. Así es la desnacionalizadora televisión privada. Para el mexicano común y corriente que quiere olvidarse un poco de sus tristezas y de toda la bola de calamidades que ocurren en México, basta con echarse cualquier vulgar programa de chistes – como
¡Ha… Pero al mexicano le pasa algo asombroso!: el mexicano no tendrá para comer, pero eso sí, su celular no le falta aunque lo haya adquirido robado, o por medio de las tandas familiares o vecinales, como regalo del novio o de cumpleaños, etc. El caso es estar en la era de la modernidad. En México ya suman casi 90 millones de usuarios de celulares, de los cuales por cierto, ninguno se ha fabricado en México. Todo, made in China, Japón, etc. ¿Y como anda el guardarropa? Pues bien. Unos cuantos pantalones de mezclilla deslavados y unas cuantas camisas compradas en las boutique callejeras, sí, esas donde vende ropa de medio cachete que los gringos nos mandan por toneladas en pacas y que dicen que son portadoras de muchas enfermedades. ¿Y los hombres y las mujeres todo palacio? Ha, pues esos no están en los de abajo. También figuran unos cuantos pares de calcetines, muchos de ellos zurcidos con un huevo y dos pares de chones con el resorte más estirado que el gasto. ¿Y la salud e higiene? También muy bien… capoteamos las gripas con tesitos y aspirinas del doctor Simi por que las otras que contiene lo mismo están más inalcanzables que las nubes. Sí no fuera por Víctor Gonzalez Torres y su más de 4 mil Farmacias de Similares en el país, a muchos miles de mexicanos ya nos llevarían flores el día de muertos. Nos bañamos dos o tres veces a la semana y el resto como decía mi abuelita: “No más con un baño vaquero: la trompa y el agujero” A los mexicanos jodidos solos nos queda ir a la universidad de la vida A propósito de las escuelas, ¡hay nanita, hay nanita…!, hay que pedir prestado para comprar útiles escolares, uniformes, zapatos y dar la cooperación anual en la escuela aunque sea de gobierno. ¿Y que hacer cuando la chiquilla va a cumplir sus quince primaveras y los chilpayates quieres celebrar su diablo? ¿Qué hacer para el bodorrio de los impacientes novios que ya se comieron la torta antes del recreo? Pues endeudarse pa’ que nada falte en la pachanga, buscar un chorral de padrinos para que unos paguen el salón, otros la música, las chelas y el chupe, el pastel, la fotografía, el velo, el ramo, las zapatillas, los trajes del novio y de la novia, la quinceañera o el chiquillo que va a hacer la primera comunión, otros que paguen el banquete pa’ que alcance para todos, bueno, hasta para los infaltables gorrones que nadie invita pero que siempre llegan de a montones, y se divierten a costillas de los demás. Está es la radiografía de los mexicanos de abajo, la triste realidad. Nos faltara abordar la penosa realidad de los que no trabajan y claro está de los ricos. Pero esas, son historias de las cuales le hablare en capitulo a parte. Los partidos y los políticos siempre estarán al acecho o como buitres sobre nosotros para disputarse en cada elección nuestros votos y nuestros impuestos. Sí, a los mexicanos fregados, el miserable salario nos debe alcanzar también para pagar impuestos. Eso somos los mexicanos pobres, y para ese ponzoñoso sistema político solo servimos para dos cosas: pagar impuestos y ser viles objetos de uso electoral. ¿Cómo la béisbol? |
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