Política
un crimen contra la humanidad
| un crimen contra la humanidad |
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| Política - De Pe a Pa | |
| Escrito por Editorial AMN | |
| lunes, 20 de octubre de 2008 | |
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AMN.- JoséSaramago, premio Nobel de Literatura 1998, escribe para Argos Is-Internacional un articulo que bajo el titulo de Crimen (financiero) contra la humanidad, valela pena reproducirlo en esta DE PE A PA: “La historia es conocida, y, en aquellos tiemposantiguos en que la escuela se proclamaba educadora perfecta, se les enseñaba alos niños como ejemplo de la modestia y la discreción que siempre deberíanacompañarnos cuando el demonio nos tentara para opinar sobre lo que noconocemos o conocemos poco y mal. Apeles -fue uno de los más queridos y afamadospintores de la antigüedad. Nació en Colofón, en el año
Sí, a primera vista Apeles tenía razón, pero solo aprimera vista. El pintor de Felipe y de Alejandro de Macedonia, considerado ungenio en su época, ignoró un aspecto importante de la cuestión: el zapaterotenía rodillas, luego, por definición, era competente en estas articulaciones,aunque fuera solo para quejarse, si ese era el caso, de los dolores que sentía.A estas alturas, el lector atento ya habrá entendido que no es de Apeles ni delzapatero de lo que se trata en estas líneas. Se trata, sí, de la gravísimacrisis económica y financiera que está convulsionando el mundo, hasta el puntode que no podemos escapar a la angustiosa sensación de que llegamos al final deuna época sin que se consiga vislumbrar qué y cómo será lo que venga acontinuación, tras un tiempo intermedio, imposible de predecir antes de que selevanten las ruinas y se abran nuevos caminos. ¿Cómo lo hacemos? ¿Una leyenda antiguapara explicar los desastres de hoy? ¿Por qué no? El zapatero somos nosotros, todos nosotros, quepresenciamos, impotentes, el avance aplastante de los grandes potentadoseconómicos y financieros, locos por conquistar más y más dinero, más y más poder,con todos los medios legales o ilegales a su alcance, limpios o sucios,normalizados o criminales.
¿Y Apeles? Apeles son, precisamente, los banqueros,los políticos, las aseguradoras, los grandes especuladores que, con lacomplicidad de los medios de comunicación social, respondieron en los últimos30 años, cuando tímidamente protestábamos, con la soberbia de quien seconsidera poseedor de la última sabiduría; es decir, aunque la rodilla nosdoliera, no se nos permitía hablar de ella, se nos ridiculizaba, nos señalabancomo reos de condena pública. Era el tiempo del imperio absoluto del Mercado,esa entidad presuntamente auto reformable y auto regulable encargada por elinmutable destino de preparar y defender para siempre jamás nuestra felicidad personaly colectiva, aunque la realidad se encargase de desmentirlo cada hora quepasaba. ¿Y ahora? ¿Se van a acabar por fin los paraísosfiscales y las cuentas numeradas? ¿Será implacablemente investigado el origende gigantescos depósitos bancarios, de ingenierías financieras claramentedelictivas, de inversiones opacas que, en muchos casos, no son nada más quemasivos lavados de dinero negro, de dinero del narcotráfico? Y ya que hablamosde delitos: ¿tendrán los ciudadanos comunes la satisfacción de ver juzgar ycondenar a los responsables directos del terremoto que está sacudiendo nuestrascasas, la vida de nuestras familias, o nuestro trabajo? ¿Quién resuelve elproblema de los desempleados (no los he contado, pero no dudo de que ya sonmillones) víctimas del crash y qué desempleados seguirán, durante meses o años,malviviendo de míseros subsidios del Estado mientras los grandes ejecutivos yadministradores de empresas deliberadamente conducidas a la quiebra gozan demillones y millones de dólares cubiertos por contratos blindados que lasautoridades fiscales, pagadas con el dinero de los contribuyentes, fingenignorar? Y la complicidad activa de los gobiernos, ¿quién lademanda? Bush, ese producto maligno de la naturaleza en una de sus peoreshoras, dirá que su plan ha salvado (¿salvará?) la economía norteamericana, perolas preguntas a las que tendría que responder están en la mente de todos: ¿nosabía lo que pasaba en las lujosas salas de reunión en las que hasta el cinenos ha hecho entrar, y no solo entrar, sino asistir a la toma de decisionescriminales sancionadas por todos los códigos penales del mundo? ¿Para qué lesirven
Lo que está pasando es, en todos los aspectos, uncrimen contra la humanidad y desde esta perspectiva debe ser objeto deanálisis, ya sea en los foros públicos o en las conciencias. No exagero.Crímenes contra la humanidad no son solo los genocidios, los etnocidios, loscampos de muerte, las torturas, los asesinatos selectivos, las hambresdeliberadamente provocadas, las contaminaciones masivas, las humillaciones comométodo represivo de la identidad de las víctimas. Crimen contra la humanidad esel que los poderes financieros y económicos de Estados Unidos, con lacomplicidad efectiva o tácita de su gobierno, fríamente han perpetrado contramillones de personas en todo el mundo, amenazadas de perder el dinero que lesqueda después de, en muchísimos casos (no dudo de que sean millones), haberperdido su única y cuántas veces escasa fuente de rendimiento, es decir, sutrabajo. Los criminales son conocidos, tienen nombre yapellidos, se trasladan en limusinas cuando van a jugar al golf, y tan segurosestán de sí mismos que ni siquiera piensan en esconderse. Son fáciles desorprender. ¿Quién se atreve a llevar a este gang ante los tribunales? Todos lequedaríamos agradecidos. Sería la señal de que no todo está perdido para laspersonas honestas”. |
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