Espectáculos
Pedro pateaba la suerte
| Pedro pateaba la suerte |
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| Escrito por webmaster | |
| miércoles, 18 de abril de 2007 | |
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El
avión bimotor quedó clavado en medio de una milpa de maíz cerca de
Zitácuaro, Michoacán. Milagrosamente Pedro Infante y su acompañante que
respondía al nombre de Guadalupe Torrentera, salvaron el pellejo. Él,
con una fractura en la frente y de no haber sido porque recibió auxilio
de un boticario en una vieja farmacia del lugar, habría sido fatal pero
ella salió ilesa, con un susto que la llevó al hospital.
Los periódicos en
Chuy, el cuñado de Pedro y un compadre de éste, trasladaron a ambos la misma tarde del domingo 22 de mayo de
Pedro
Infante estaba al borde de la muerte. La presión arterial era de 80/40
y el pulso era de 120 y 30 de respiración. El shock podría producirse
de un momento a otro. Deliraba. Cuando vio a su mujer le dijo: “viejita
en el auto que traía hay dos bicicletas, una para ti y otra para Chuy,
sáquenlas por favor”. ¿Cuáles bicicletas?...eran puras alucinaciones.
Por
el hospital desfilaron decenas de periodistas, fotógrafos y gente del
medio artístico y sin faltar sus promotores Antonio Matouk y Selem
Tame. Sin dilación, el ya prestigiado médico neurocirujano Manuel
Velasco Suárez –que fue gobernador de Chiapas y suegro de Manuel
Camacho Solís-, a las doce del día de ese 24 de mayo sometió a Pedro a
una segunda intervención quirúrgica que duró ocho horas, que lo
mantendría alejado de toda actividad durante casi un mes.
El
parte médico que se dio a conocer a los medios de comunicación, decía:
“Pedro Infante de 32 años, casado, actor, originario de Mazatlán,
Sinaloa. El 22 de mayo de mil novecientos cuarenta y nueve por la
tarde, al hacer un aterrizaje forzoso con el avión que manejaba, sufrió
un serio traumatismo cuando su cabeza chocó contra el tablero del
propio avión, produciéndose una herida que iniciándose en la parte
media de la frente, se extendió hasta la implantación superior de la
oreja izquierda, descubriendo el hueso fracturado en múltiples
fragmentos, algunos de los cuales se hundieron penetrando las meninges
y lacerando el encéfalo. A pesar de esta severa condición, el paciente
no perdió la conciencia, sino en forma muy fugaz y parcial, pues logró
salir del avión y caminar por su propio pie hasta que unas personas lo
llevaron a una farmacia donde personalmente, pidió que se le hiciera un
vendaje compresivo y se le aplicó antitoxina tetánica. Durante la
curación, el paciente sufrió una ligera lipotimia. Viajó a México en
automóvil y al llegar a
Valuados
estos fenómenos como equivalentes jacksonianos y existiendo un aumento
evidente en la actividad refleja profunda en todo el lado derecho e
identificando los trastornos del lenguaje con fenómenos disfásicos, se
ordenó un estudio radiológico estereográfico de cráneo, comprobando
fractura de cráneo deprimida con hundimiento y penetración de esquirlas
en la región frontal del lado izquierdo, ligeramente delante de la
sutura coronal y a dos centímetros de la línea media como de tres
centímetros por lado.
Se
decidió practicar intervención quirúrgica el 24 de mayo, bajo anestesia
general entubada –Dr. Maquíbar, el Dr. Manuel Velasco Suárez, asistido
por los doctores Izaguirre, Salvador Ahued y Sánchez-, expuso
de nuevo la herida, hizo amplio aseo de la misma removiendo coágulos
hasta descubrir la fractura deprimida y practicó esquirlectomía,
encontrando algunos fragmentos de hueso penetrados y que habían
lacerado la meninge y la corteza cerebral del lóbulo frontal izquierdo.
Se
abre la meninge, que se suturó después de comprobar que no existe
hematoma subdural. Por las condiciones del tejido mortificado
pericraneano y haber controlado algunas partículas de cuerpos extraños,
el doctor Velasco Suárez, decidió no hacer plastía de inmediato y
suturar exclusivamente los planos blandos, sujetando al paciente a un
tratamiento intenso de antibióticos”.
El
profesionalismo del médico, la vitalidad de Pedro, la esmerada atención
de enfermeras y la fe en Dios, pero sobre todo el deseo de vivir,
hicieron el milagro.
Pedro
salió con cabeza de rodilla y para estar a tono, decidió que a Dora
Luisa –su hija adoptiva-, también la raparan que’s que porque tenía
pelo de ángel…
En
ese 1949, la tragedia se ensañó con Pedro. A principios de ese año,
estando él de gira en Venezuela, su segunda hija biológica –Graciela
Margarita que procreó con su amante Guadalupe Torrentera-, falleció a
causa de poliomelitis bulbar. Cuando Pedro regresó de Sudamérica, cayó
en una gran depresión y solo se levantaba para ir a visitar la tumba de
su niña. En marzo del mismo año, muere su suegra; y en mayo, la vida le reprochaba no solo ser un don Juan, sino su testarudez por insistir en convertirse en un famoso piloto de aviación. La vida le daba todo a
manos llenas como artista, que según él no era su vocación y lo
castigaba para hacerlo desistir de que su obsesión por volar, no era su
verdadera vocación.
No cabe duda, dice un dicho, “que no hay que patear la suerte” y otro, “cuando Dios da, hasta los costales presta”…
Los
accidentes que Pedro había sufrido piloteando viejos aparatos, se
convirtieron en chunga entre el medio periodístico, en donde de manera
irónica ya se decía que un famoso productor cinematográfico, le
preparaba una película con el título de Ando volando bajo.
Pero Pedro no solo andaba volando bajo con los aviones, sino con su
mujer que estaba como agua pa’ chocolate porque desde 1946, le ponía el
cuerno descaradamente con la bailarina Guadalupe Torrentera.
Pedro no quería agarrar el toro por los cuernos y cada que María Luisa le sacaba el tema, él se hacía el niño o el nene para
sacarle al bulto, diciéndole: “No hables nada de eso viejita… tú eres
mi esposa…eres muy buena y te quiero. No hables nada de eso, además, ya
sabes que me duele mucho la cabeza”. Y en efecto, los dolores de cabeza
y de oídos por el avionazo, eran persistentes y fueron mitigados hasta
1951 cuando lo volvieron a operar. El mismo doctor Velasco Suárez le
implantó una placa de vittalium de
Convalecía apenas del segundo estate quieto, cuando Pedro volvía a los sets cinematográficos para filmar La oveja negra y No desearás la mujer de tu hijo, con Fernando Soler, Dalia Iíguez, Amalia del Llano, Carmen Molina y Andrés Soler.
El accidente aéreo le dejó como herencia aparte de las cicatrices, una
diabetes. Pedro dejó de ser un tragón. Comenzó a disciplinarse en su
alimentación y en su trabajo. Desayunaba solo jugo de naranja, un par
de huevos y párele de contar, porque además, se volvió medio vanidoso y
solía decir a su mujer que “con esa alimentación se vería bien porque
la cámara cinematográfica engorda”.
Para el día de su santo el 29 de junio, Pedro
estaba como si nada y por su casa de Rebsamen desfilaron amigos,
artistas y cobradores. Uno de sus invitados de lujo fue el charro cantor Jorge Negrete. Se esmeró en atenderlo, Jorge era el líder de
“Muy
ricos tamales, señora…pero dígame hablando de otra cosa, ¿cómo aguanta
usted a este diablillo?...La pregunta llevaba jiribilla, pero María
Luisa atajó: “Pedro es muy bueno y a usted lo estima mucho”…
Al
final de la pachanga, Jorge se despidió muy agradecido diciendo: “ha
sido un placer señora, venir a su casa… Pedro sabe de mi aprecio por
él”.
Después
Pedro saldría a otra gira por Texas y Nueva York. Fue en la llamada
Ciudad de los Rascacielos, a donde acudió a verlo en una de sus
presentaciones,
…continuará
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(AMPRyT).-